plagas en guayaquil
Ratas proliferan en la Bahía de Guayaquil y preocupan a comerciantes
La presencia de los roedores en montículos de basura generan alarma entre quienes laboran en esa zona del centro del Guayaquil, sobre todo en la calle Ayacucho

Un roedor junto a fundas de basura en la Bahía de Guayaquil.
Lo que debes saber
- La proliferación de ratas preocupa a los comerciantes en la Bahía de Guayaquil.
- Los roedores aparecen en las noches, en los montículos de basura sobre las aceras.
- Experto explica que existen más de 30 enfermedades que se derivan de la presencia de roedores en zonas pobladas por humanos.
En el día juegan a las escondidas, pero en la noche aparecen: las ratas y ratones corretean de una baldosa a otra en los pasillos de la Bahía, en la zona de la calle Ayacucho, centro de Guayaquil, cada vez que cae el sol y los ocupantes del sector comercial lo abandonan para ir a descansar.
La Bahía de Guayaquil: Entre el comercio diurno y las ratas nocturnas
Bastan cinco minutos de observación en la calle Ayacucho, entre Chile y Eloy Alfaro, para darse cuenta de que durante las noches, los roedores tienen en las fundas de basura un festín para devorar. Entran y salen de una caja de transformadores, ubicada a un costado de la vía, y hasta agarran con los colmillos los vasos plásticos que quedan de los desechos.
El olor no es menos desagradable: el hedor característico de los residuos se siente en todo el ambiente. Y a pesar de que los locales (en su mayoría, negocios que expenden pañales y otros artículos) están cerrados, los ciudadanos aún caminan a esa hora y los acompañan los animales.
Juan Carlos (nombre protegido de uno de los comerciantes) interrumpe el sonoro chillido de las ratas con su declaración: “Toda esta porquería se vuelve más grande porque los vendedores de alimentos no tienen cuidado y dejan su basura donde sea”.
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El hombre, actualmente de 50 años, comenta que labora en la Bahía desde sus 12 y está consciente de que ese sector siempre estuvo lleno de inmundicias. Sin embargo, nunca había visto tantos roedores caminando (y casi bailando) a su costado.
A esto se suma, según él, la falta de cultura de los transeúntes, que al ver basura acumulada siguen lanzando desechos. “Ven una funda y lanzan dos. No se puede ser así. Es la ciudad donde habitamos y las calles por las que pasamos”, insiste.

Montículos de basura en la calle Ayacucho, en la Bahía de Guayaquil.
José Plúas, otro de los comerciantes de la zona, quien se ha establecido a pocos metros de la avenida Malecón, asegura que ese sector, por su cercanía a este emblemático sitio turístico, debe mantenerse impecable.
“Nosotros, por orden de cada asociación, limpiamos a cada rato y al final del día barremos nuestro pedazo de acera. Si esto llega a estar sucio, nos multan con una sanción de 30 dólares. Entonces, si no quiere pagar, limpie”, dice.
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Multas y fumigación: Los esfuerzos insuficientes por limpiar la zona
No obstante, Miguel, otro vendedor del pasillo de la calle Colón, zona en la que se venden camisetas deportivas, asegura que allí se pasean de vez en cuando los ratones.
“Hace unos días vinieron a fumigar del Municipio, pero no sabemos qué tanto efecto haga eso. Era como que lanzaban ‘airecito’ no más”, cuenta entre risas el hombre.
A partir del inicio del toque de queda, ordenado por el presidente Daniel Noboa para efectuarse desde las 23:00 hasta las 05:00 del día siguiente, entre el 3 y 18 de mayo, esta situación no se ha agravado en la Bahía, a pesar de que en la restricción previa el servicio de recolección de basura no operó de manera normal.
Urvaseo, empresa encargada de la recolección de desechos, le aseguró a este Diario que, en coordinación con el Municipio de Guayaquil y el Gobierno, “el servicio de recolección de desechos en la ciudad está operando con normalidad durante el toque de queda”. Es decir, se mantienen los horarios habituales de recolección.

Montículos de basura en la avenida Malecón, en Guayaquil.
El riesgo sanitario: Más de 30 enfermedades acechan a los ciudadanos
Del lado médico, el doctor Washington Alemán, infectólogo, explica que se calcula que existen más de 30 enfermedades que se derivan de la presencia de roedores en zonas pobladas por humanos.
“Los contagios pueden ser por el contacto con una rata, con su orina, saliva, excreciones o por mordeduras. No solo se contagia el hantavirus, como lo que nos tiene en alerta por el tema del crucero, sino también la leptospirosis, salmonela o rabia, que por suerte no tenemos pero también podría darse”, indica el especialista.
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Para él, la única solución, aprovechando el mediático caso del contagio del hantavirus, es que el Gobierno ecuatoriano, a través del Ministerio de Salud, mantenga de cerca el contacto con los gobiernos seccionales, para coordinar una estrategia y así disminuir el peligro para la población.
“No solo hay que informar, sino también educar a la ciudadanía. De ellos nace todo”, concluye Alemán.