SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Propuestas urbanas

Corredor verde en Guayaquil: Así sería la ruta para unir barrios bajo sombra de árboles

Propuesta urbana busca transformar varios corredores con vegetación, suelos permeables y ciclovías para enfrentar el calor y recuperar espacio para las personas

En el parterre de la avenida Francisco de Orellana se plantea uno de los tramos del corredor para fomentar la caminabilidad, la movilidad activa y el cuidado del ambiente.

En el parterre de la avenida Francisco de Orellana se plantea uno de los tramos del corredor para fomentar la caminabilidad, la movilidad activa y el cuidado del ambiente.CARLOS KLINGER / EXPRESO

Juan Pablo Pérez Tomalá

Creado:

Actualizado:

Lo que se sabe

  • Guayaquil tiene el desafío de ampliar sus áreas verdes en la zona urbana
  • Propuesta de arquitectos plantea un corredor que una centro y norte
  • Seguridad vial, cuidado del medioambiente y reducción de la temperatura están entre los beneficios

Escasos espacios que ofrecen sombra, aceras en mal estado y falta de cruces seguros. Este coctel de infraestructura antipeatonal es con el que conviven a diario los ciudadanos.

Tanto en grandes avenidas como en las calles de barrios, el cemento predomina y deja en minoría a las áreas verdes.

Especialistas como el urbanista Rodrigo Junco han dicho a EXPRESO que a Guayaquil “le falta mucho por trabajar” para alcanzar uno de los estándares por los que se miden las áreas verdes: la regla 3-30-300.

Este método plantea lo siguiente:

  • Desde la ventana de cualquier edificación, se tiene que ver por lo menos tres árboles;
  • El 30 % del área total de la ciudad debería ser verde o permeable; y
  • Se debe contar con un espacio verde público a menos de 300 metros de distancia.

Arquitectos proponen corredor verde en Guayaquil

Motivados por cambiar esta realidad, los arquitectos Guillermo Paulson Crespo, Cristina Correa Freile y Manuel Colón-Amador se unieron para generar una propuesta de corredor verde que “conecte vegetación, sombra, suelos permeables, espacio público y movilidad activa”.

A lo largo de avenidas como Malecón, de las Américas, Víctor Emilio Estrada, Carlos Julio Arosemena, 9 de Octubre y Francisco de Orellana, plantean unificar entre 10 y 17 puntos de interés, que abarcarían de 10 a 18 kilómetros.

Ahí se unirían universidades como Casa Grande, del Río y de Guayaquil; sitios turísticos como los malecones, el barrio Las Peñas, Urdesa, la Plaza del Centenario, entre otros puntos.

Avenida Francisco de Orellana tiene potencial ambiental

“La avenida Francisco de Orellana es uno de los espacios que todavía tiene un espacio amplio para poder darle como un retrofit (reutilizar espacios existentes) en el tiempo”, dice Colón-Amador, en referencia al parterre central.

Con la siembra de especies nativas, como guayacán y jacarandá, para que crezcan cada tres metros, y áreas verdes con maceteros, se crearía un corredor en el que las personas puedan no solo movilizarse, sino contemplar la naturaleza.

La infraestructura, que deberá contar con iluminación adecuada, redes de Internet inalámbrico y mobiliario urbano, permitiría también el traslado en bicicleta y vehículos de micromovilidad, a través de ciclovías seguras que conecten puntos de interés.

La idea es crear un espacio natural que desconecte de la contaminación ambiental y sonora en la avenida Francisco de Orellana, en el norte de Guayaquil.

La idea es crear un espacio natural que desconecte de la contaminación ambiental y sonora en la avenida Francisco de Orellana, en el norte de Guayaquil.CORTESÍA

“La intención del corredor, en ese espacio específico, es poder jugar un poco con la percepción de desconectarte del flujo de los autos. Al sentir que tienes vegetación de lado y lado, sientes que estás transitando por un espacio más natural, menos denso, urbanísticamente hablando”, resalta Paulson.

¿Cómo hacer realidad el corredor verde en Guayaquil?

Los autores ven factible hacer el corredor en avenidas como Francisco de Orellana porque hay infraestructura existente, aunque aclaran que deberá determinarse qué redes sanitarias y eléctricas hay bajo tierra, para garantizar que la obra ecológica cumpla su función.

“Sería muy interesante ver que exista este cambio, que va a ser muy visual. Nosotros los guayaquileños, cuando vemos algo que funciona, lo queremos replicar de manera positiva. Entonces, creemos que es un buen ejemplo y eso irlo de alguna manera adaptando a las necesidades de los diferentes puntos, según el entorno de cada espacio de la ciudad”, destaca Correa sobre la posibilidad de que el corredor tenga características particulares en cada sitio donde se implemente.

Para impulsar un proyecto así, se necesita “capacidad de gestión” de las administraciones municipales para que den continuidad a su implementación, que podría extenderse entre 8 y 12 años, tomando como referencia lo hecho en otras ciudades, menciona Paulson.

En el caso de los costos, Colón-Amador explica que dependerá de la infraestructura de cada sector, por lo que se necesita un estudio para determinarlos.

Para garantizar el mantenimiento de las especies, los autores creen que se podría involucrar a la empresa privada. Esto, resaltan, atraería también a la comunidad, lo que repercutirá en espacios más seguros.

La avenida Francisco de Orellana es una de las vías donde los especialistas proponen que haya corredor verde

Uno de los lugares donde se plantea que pase el corredor es la avenida Delta, al pie de la Universidad de Guayaquil, donde sus estudiantes se movilizan junto al bullicio de buses, autos y motos.

Una de esas alumnas es Jennifer Guaño, quien cree que las palmeras colocadas en el parterre central no dan suficiente sombra a los peatones.

La posibilidad de un corredor verde acercaría también al barrio Orellana, que tiene una de las pocas calles totalmente arborizadas en la ciudad, la Luis Vernaza Lazarte.

Ahí, Marcelo Castillo disfruta de la sombra de los árboles, las flores y las aves, algo que este residente del sector califica como “fabuloso” y “fantástico”.

Los árboles forman un corredor verde en la calle Luis Vernaza, del barrio Orellana, entre el centro y norte de Guayaquil.

Los árboles forman un corredor verde en la calle Luis Vernaza, del barrio Orellana, entre el centro y norte de Guayaquil.CARLOS KLINGER / EXPRESO

En un artículo de la Universidad de California, publicado en 2022, se detalla que, “además de proporcionar sombra, los árboles absorben y almacenan dióxido de carbono, liberan oxígeno, mejoran los polinizadores y el hábitat de la vida silvestre, filtran los contaminantes del aire y el agua y pueden reducir el uso de energía”.

“En calles dominadas por asfalto y concreto, las superficies expuestas al sol pueden alcanzar temperaturas entre 11 y 25 grados centígrados más altas que las superficies sombreadas”, algo que con los árboles se puede reducir entre 1 y 5 °C, destacan los autores del proyecto. Para ellos, “el verde no es decoración: es infraestructura climática”.

La avenida de las Américas, saturada de vehículos, es incluida en la propuesta ecológica.

La avenida de las Américas, saturada de vehículos, es incluida en la propuesta ecológica.CARLOS KLINGER / EXPRESO

Carencia de áreas verdes en Guayaquil

Guayaquil tiene un promedio de 2 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, una cifra muy por debajo de la recomendación de la Organización Mundial de Salud (OMS), que establece entre 9 y 16 m² por persona.
tracking