Movilidad en Guayaquil
Ciclovía en avenida Narcisa de Jesús se implementa sobre una 'senda' de errores
Deficiente segregación, desniveles en la ruta e ineficiente señalética marcan el futuro de esta obra que se hace en esta vía del norte de Guayaquil

Obstáculos en el trayecto de la ciclovía y la falta de continuidad en su trazado ponen en riesgo a los biciusuarios en la avenida Narcisa de Jesús.
Lo que se sabe
- La avenida Narcisa de Jesús es la cuarta vía con más siniestralidad en Guayaquil
- La segregación con tachas no evita que los conductores de vehículos motorizados invadan el carril exclusivo
- Especialistas advierten que la obra tiene "condiciones para ir directo al fracaso"
En la avenida Narcisa de Jesús, en el norte de Guayaquil, el Municipio implementa una ciclovía que repite fallas de la que se hizo en el centro, durante pandemia. Especialistas sugieren mejoras en la obra.
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Es un sube y baja. El carril que debería ofrecer seguridad a ciclistas y usuarios de micromovilidad, de repente desaparece. De la calzada pasa a la acera y vuelve de improviso.
Es el diseño de la nueva ciclovía que el Municipio de Guayaquil implementa en la cuarta vía con más siniestralidad en la ciudad: la avenida Narcisa de Jesús, en el norte.
Concebida como una autopista es ahora un punto de conexión para sectores como Guayacanes, Los Vergeles y el parque Samanes.
Su diseño, con carriles de alta velocidad, sin reductores, y puentes para peatones que, como han señalado especialistas en EXPRESO solo desplazan el trayecto de las personas para no frenar el de los vehículos, la vuelven una zona de inseguridad vial.

Dos tramos de ciclovía se construyen en ambos lados de la avenida Narcisa de Jesús.
Primer problema de la ciclovía: segregación insegura
Con este panorama se ponen tachas reflectivas en ambos lados de la vía. Los elementos, de aproximadamente 2 centímetros de altura, no impiden que buses, camiones, autos y motos pasen por encima y circulen por los carriles de la ciclovía.
Este es el primer error que detecta Alberto Hidalgo, magíster en Urbanismo y especialista en movilidad activa y seguridad vial. “Ese tipo de segregación es sumamente insegura porque no es para ese tipo de vía, de alta velocidad. Cualquier carro la puede invadir y por ende te puede atropellar”, advierte.
Ese tipo de segregación tampoco impide que los conductores estacionen sus vehículos sobre la ciclovía.
Además, el trazado pasa por los paraderos de buses, lo que genera conflicto entre biciusuarios y este tipo de transporte público.

La segregación de la nueva ciclovía no impide que los conductores de buses, camiones y automóviles invadan el carril exclusivo.
Desde que el alcalde Aquiles Álvarez era candidato, en diciembre del 2022, criticó el diseño de la ciclovía que se hizo en pandemia, en el centro, a través de vías como 10 de Agosto, Malecón, Junín, Machala, entre otras. Ahí, las tachas reflectivas tampoco han impedido que los conductores la invadan, algo que ocurre incluso al pie del Municipio.
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Segundo problema: recorrido inestable de la ciclovía
Sin embargo, la nueva cicloinfraestructura de la avenida Narcisa de Jesús repite detalles como las subidas y bajadas, de la acera a la calzada, lo que aumenta el riesgo de caída de los biciusuarios y los pone en conflicto con los peatones.
Para dueños de negocios del sector, como Jonathan García, que la ciclovía pase por la acera genera el riesgo de impacto de alguno de los camiones que ingresan a dejar materiales. “No hay señalética que indique que va a entrar y salir el vehículo”.
El Manual para cicloinfraestructura y micromovilidad para Ecuador, publicado en 2022, señala que una ciclovía debe ofrecer, entre otras características, la “comodidad al permitir avanzar a un ritmo constante, evitando paradas o reducciones de velocidad constantes y cambios fuertes o bruscos de nivel o de textura en el pavimento, de manera que el recorrido sea agradable y motive a los ciclistas a incrementar sus viajes y frecuencia de uso”.
Claudio Olivares Medina, urbanista y activista chileno en temas de movilidad activa, cree que estos desniveles perjudican la funcionalidad de la ciclovía.
“Es una condición que le resta comodidad y le resta coherencia a la ciclovía porque es un trazado que no es uniforme a lo largo del proceso y lo hace poco legible a las personas”, señala el experto.
Como da muchos zigzags, no se nota a la distancia. Sería mejor si fuera más lineal. Sería bueno que instale más señalética para que los autos no la bloqueen".
Tercer problema de la ciclovía: falta de conexión
Otra característica que él detecta es la falta de conexión. Ambos tramos de la ciclovía no se unen ni permiten llegar con seguridad a sitios como el parque Samanes. “Habrá que llegar ahí en helicóptero”, menciona Olivares.
La débil segregación, la falta de conexión y la incomodidad son tres factores que Olivares califica como “condiciones para ir directo al fracaso”.
“Lo riesgoso de eso, de ir directo al fracaso, es que se va a decir que la bicicleta fracasó o que la ciclovía fracasó porque nadie la usó. Pero básicamente es como que yo te sirvo un pedazo de carne podrida en un plato y te lo aliñe igual con cositas bonitas, pero la carne va a estar podrida igual, no te la vas a comer”, comparó Olivares.
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Carolina Álvarez Valencia, coordinadora de infraestructura para la iniciativa Bloomberg, para la seguridad mundial en Colombia, afirma que hacer ciclovías en corredores viales como la avenida Narcisa de Jesús es “necesario” y “clave”.
(La ciclovía) ayuda al negocio, al comercio, porque la gente, al transitar no como en los carros que pasan de inmediato sino en bicicleta, al menos van viendo, van conociendo".
“Cuando solo tenemos pintura o una segregación muy ligera, ponemos a que suba y baje andenes, cruce intersecciones de forma desordenada, pues básicamente ese atractivo (de movilizarse en bicicleta) se pierde antes de empezar a probar estas cicloestructuras como una solución de movilidad activa”, advierte la especialista.