Guayaquil

La agresión física de metropolitanos contra otro heladero levanta alertas en el gremio

Le rompieron la cabeza y golpearon a su familia. Fue el sábado 7 de agosto.

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La alcaldesa indicó que la bahía será resguardada por personal metropolitano recién graduado.Alex Lima

El sábado en la tarde el Municipio anunciaba con orgullo que los operativos realizados para controlar el comercio informal dieron frutos el fin de semana y que “las calles de la bahía permanecieron en orden el fin de semana”.

Hubo poca presencia de vendedores informales esta mañana.

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Lo que no contó el Municipio fue que ese control implicó, otra vez, como el viernes pasado, la neutralización de los vendedores a través de la violencia física, como en tiempos de León Febres-Cordero o Jaime Nebot Saadi.

El Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano (Cuacme) hirió el martes en la tarde al heladero Christian Tomalá Piguave, quien intentó defender a un colega al que se le estaban llevando el carrito.

Agresión. Christian Tomalá muestra parte de las heridas que sufrió.
Agresión. Christian Tomalá muestra parte de las heridas que sufrió.Cortesía

Fue en Noguchi y Francisco de Marcos. “Un grupo de metropolitanos interceptó a un vendedor de agua de boldo. Y se armó una trifulca porque se le querían llevar el instrumento de trabajo. Luego me vieron con mi barquillera, me agredieron, me golpearon y me partieron la cabeza. Mi familia atiende un restaurante cerca y salió en mi defensa. Golperon a mi hija y a mi esposa. Les echaron gas. Eran más de 70 metropolitanos contra nosotros”, dice.

Operativo de control de comercio informal por parte de miembros del Cuacme.

Comerciante informal: “En 2015 los metropolitanos me rompieron la cabeza y ahora me pusieron electricidad”

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EXPRESO ha solicitado al Municipio una explicación de este hecho y de uno del viernes pasado, en que un heladero fue violentado con electricidad por poner resistencia, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta alguna.

“Lo único que quería era que no se lleven las cosas. Son nuestro pan de cada día. He trabajado desde los 12 años en esto. Ahora tengo 41 y sigo con miedo de los metropolitanos. Es inhumano”, opina este hombre, que sangró toda la tarde del sábado.

Esa fue la tercera agresión. La penúltima fue hace dos meses y medio y la primera en 2016. En ambas lo golpearon. “De agentes del orden no tienen nada, sino del desorden y la agresión contra el trabajo honrado”.