SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Guanaco lleva ‘Blasfemia’ al Teatro Nacional Sucre en su décimo aniversario de lanzamiento

El ambateño nos contó lo que ha preparado para su show del 16 de julio en Quito, en el que interpretará todos los temas su cuarto álbum, lanzado en 2016

Este show de Guanaco pone a dialogar el hiphop con géneros tradicionales del Ecuador como pasillo, bolero rocolero, danzante, albazo o pingullo.

Este show de Guanaco pone a dialogar el hiphop con géneros tradicionales del Ecuador como pasillo, bolero rocolero, danzante, albazo o pingullo.Ana Lu Zapata

Marco Martinez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Lo que debes saber

  • El show se realizará el jueves 16 de julio de 2026 en el Teatro Sucre de la capital. Los artistas Elenah y 2LC serán los teloneros
  • Guanaco en su presentación tendrá como invitados a Mugre Sur, Donde de Gente, R de Nexo, Vinicio Muñoz, Matico y el conjunto de cuerdas de InConcerto.
  • La puesta en escena tiene un importante elemento teatral, que cuenta con la participación de Sofía Barriga.

Más que un concierto, Guanaco concibe su presentación de este jueves 16 de julio, en Quito, como un ritual pagano de sanación, una forma de adentrarse en lo más oscuro de la naturaleza humana para emanciparnos, reconocer nuestros errores y levantarnos.

Y como todo ritual, tiene sus símbolos. El primero, el cráneo, es decir la muerte, que representa la igualdad entre todos los seres humanos, “porque todos vamos allá, todos venimos y nos vamos solos, y abajo del color de piel que tengas hay un esqueleto y punto”.

El segundo, el corazón, símbolo de la sangre, la familia, la pasión. Y el tercero, la sábila, que es la sanación.

Cuando Guanaco lanzó hace 10 años su disco Blasfemia, estaba seguro de que sería su último lanzamiento. Por eso quería hacer una obra triste y para lograrlo recurrió a la música ‘cortavenas’ por excelencia, sampleando canciones rocoleras, o reinterpretando y creando boleros desde cero. Algo que con el tiempo se convirtió en parte de su identidad.

Por eso, una década después decidió organizar un show de aniversario de este álbum que se ha vuelto especialmente significativo no solo para él, sino para muchas otras personas que han conectado con el poder de sus melodías y letras. 

Conversó con EXPRESIONES sobre el show que prepara, la relevancia de este disco histórico en su carrera y la siempre interesante escena ambateña indepediente.

En Blasfemia, la música de cantina, como se la llama, tiene un espacio importante. Se vuelve una especie de puente para que ese género conecte con otro tipo de públicos.

Creo que hay dos tipos de música: la que tú eliges y la música que escuchaste en tu vida inconscientemente. Tenía un tío que cuando se duchaba ponía Alci Acosta y cantaba a toda madre. O yo me despertaba para ir a la escuela a las 05:00 y en la radio de la cocina mi abuelita ponía pasillos, boleros. Uno cree que esa música no le pertenece, hasta que talvez estás en un bus viajando en un día lluvioso y suena un pasillo que te electrocuta. Y entonces esa canción también se vuelve tuya.

Hace diez años, en su canción El original de Blasfemia usted ya decía “Me apoyo en las nuevas generaciones”, que es algo que ha mantenido. Hace poco publicó dos temas, con Shalom Mendieta (No tengo miedo) y R de Nexo (El tiempo).

Siempre me ha gustado tener esa relación intergeneracional porque pienso que la música es como un ADN que se va multiplicando. Un ecosistema en el que hay diferentes figuras. Y soy muy respetuoso porque creo que toda persona que se dedique a la música o que viva de este oficio es alguien que se arriesga, que se juega, que lucha por su arte, por mantenerse leal a su pensamiento, a su talento.

También ha grabado con artistas mayores a usted.

Sí, como Roberto Calero, Gustavo Velásquez o el cantante de Los Chigualeros (Armando Palomino), de los que he aprendido mucho. Pero también me encanta grabar con gente joven. Me gusta hacer música no solo por los ‘views’, ni para tener más ‘likes’ o reconocimiento. Todas esas colaboraciones parten de la admiración mutua y del respeto mutuo del trabajo del uno al otro.

Roberto Calero colaboró con usted en el tema Soledad de Blasfemia. Ahora que ya no está (falleció en 2021), ese tema adquiere una carga emocional especial.

Sí. Creo que los años le dan capas de perspectiva a la música. Sólo el hecho de que podamos, después de 10 años, volver a tocar el mismo disco en el mismo orden y que la gente esté comprando las entradas, habla muchísimo de la calidad de álbum que hicimos.

En una época en la que la música es desechable.

Sí. Si haces una canción, pega, pero en dos semanas ya no es nada. Tal vez tendrá una segunda vuelta de nostalgia por ahí, pero no con esa escala de profundidad que tiene el álbum. En un pódcast hace dos semanas con un pastor evangélico, él me dijo que en un momento que perdió la fe escuchó uno de mis temas yendo en el carro, y se le fueron las lágrimas. Después habló de esa canción frente los feligreses en el servicio dominical.

Usted debe tener varias de esas anécdotas.

Muchas. El otro día estaba viendo una carrera y un joven que estaba compitiendo con audífonos me vio, se sacó los audífonos y me los puso. Me dijo: “Loco, escucho tu música, esto me salvó la vida”. Me puse a llorar en plena competencia. Yo hice esa música intentando sanarme a mí, pero es bonito que otras personas la abracen también.

Un disco tan significativo merece un concierto como el que prepara.

Es bonito como volverle a dar la vuelta, volver a recordarlo. Y ni siquiera desde la nostalgia, sino desde el reto de ponerlo en vivo en una magnitud más potente y que la gente pueda vivir esa experiencia. Así que los que ya la vivieron, que la disfruten. Y los que no, que la gocen más. Yo no intento hacer hiphop solo para hiphoperos o música para mis seguidores. Lo chévere de este proyecto musical es que nos enfocamos en hacer música e intentar tocar el corazón puede ser de un metalero, de una abuelita o de un niño de cinco años. Ese es el objetivo.

Guanaco también formó parte de las agrupaciones ambateñas Mortero (fusión de metal, hip-hop y hardcore) y Sudakaya (reggae).

Guanaco también formó parte de las agrupaciones ambateñas Mortero (fusión de metal, hip-hop y hardcore) y Sudakaya (reggae).Ferri Caicedo

La escena ambateña

La escena musical ambateña se parece a la guayaquileña en el sentido de que en ella conviven bandas de distintos géneros: punk hardcore, heavy, metal extremo, hiphop.

Yo creo que esa diversidad puede ser el resultado incluso de la precariedad. Como no hay la suficiente cantidad de personas para que exista una escena de rap, una escena de metal, una escena de hardcore, una escena de reggae, entonces varias bandas con las mismas necesidades técnicas o de público se unen para solucionar eso dándose las manos.

Nos encantaría conocer su experiencia como músico en la escena de Ambato, sabiendo que tiene tanto recorrido.

De mi generación pudimos tocar con Mamá Vudú con Cafetera Sub, con varias bandas que en teoría no tenían nada que ver con lo que hacíamos con Mortero o con Sudakaya. Pero después, cuando se terminaban los conciertos, nos tomábamos una cerveza y éramos la misma gente, con las mismas necesidades, con la misma joda. Y de ahí surgen amistades entre personas que hacen lo mismo y que más que nada no le ven como competencia, sino que le ven como un símbolo de unión.

Ambato tiene una de las mejores escenas del país desde mi punto de vista.

Cada quien era tan diferente y tenía su espacio dentro de este pequeño ecosistema. Si vos te vas al Vive Latino, al Estéreo Picnic, al Lollapalooza, todos esos festivales ahora incluyen estrellas pop tipo Katy Perry, Bad Bunny, pero también bandas de metal, de hardcore.

Una ‘all-star’ band

En el Teatro Sucre, en la batería estará Raúl Molina (Jazz The Roots), que tiene también su proyecto solista y “aparte de ser un músico increíble, le da un saborcito especial a esta banda”.

En la guitarra eléctrica y el requinto, Isaac Zeas. “Hay partes rockerísimas de mi show, rayando en lo Rage Against The Machine, y también otras rocolerísimas, a lo Cecilio Alva o Noé Morales. Y a cada una, él le da el sonido exacto”.

En el bajo, Camilo Pérez, “niño genio, becado por el Berklee College de Boston. Compone para musicales de Bollywood”. Y en los teclados, Xavier Muller, productor de Blasfemia y cantante de Tanque.

Guanaco admite que es el que menos bagaje académico tiene de todos ellos, “pero aunque sea alguna ‘mala maña’ en la música les he podido enseñar”.

"El show ya estaba chévere hace 10 años. Ahorita está como un 2.0 recargado, con unas visuales más chéveres. El show está amarradísimo desde todos los sectores, desde los símbolos, el concepto, la línea narrativa, la música, las visuales y el performance. Es un show que vale la pena que la gente vaya a presenciarlo".

tracking