PERSONAJES
Bianca Benavides: amor, vocación y pasión por el flamenco
Con 26 años de trayectoria, la bailaora guayaquileña viaja a Sevilla (España) para representar al país en la cuna del flamenco.

La elegancia, la fuerza y la entrega de Bianca la han convertido en una de las principales representantes de este arte en Guayaquil.
Lo que debes saber
- Bianca Benavides encontró en el flamenco una pasión que la acompaña desde niña y que hoy forma parte de su identidad.
- Con disciplina y constancia, se ha convertido en una de las principales representantes de este arte en Guayaquil.
- Su historia también refleja valentía, al dejar el mundo corporativo para seguir su verdadera vocación.
En su hogar, el sonido del taconeo ha sido parte de su día a día desde que tiene memoria. Las rosas, los vestidos airosos, las castañuelas y los abanicos forman parte de su identidad y de ese universo artístico que la ha acompañado durante toda su vida.
A través de la constancia, la pasión y una profunda entrega, Bianca Benavides (31) ha convertido esta danza en una extensión de sí misma, hasta posicionarse como una de sus principales representantes en Guayaquil.
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El inicio de la pasión
Sus primeros pasos en este arte llegaron cuando apenas tenía 6 años, impulsados por la decisión de su madre, quien quería encontrarle una actividad extracurricular. Sin embargo, lo que empezó como una obligación pronto se transformó en una pasión. “Me llevó a mi primera clase sin saber a dónde iba, pero cuando ya comencé a taconear, algo hizo click en mí y desde ahí lo amé”, recuerda Bianca.
El escenario se convirtió en un espacio seguro para ella. Nunca sintió pánico escénico. Por el contrario, descubrió muy pronto cuánto disfrutaba bailar y conectar con el público a través de un arte capaz de entretener y hacer que, por un momento, las personas se olviden del estrés.

Para Bianca, esta danza ha sido refugio, disciplina y una pasión que la impulsa desde que era niña.
Con los años, el flamenco también se convirtió en su refugio y sostén en los momentos más difíciles de su vida. Tras la separación de sus padres, cuando tenía 14 años, los ensayos fueron ese lugar al que siempre quería volver.
Además, fue a esa misma edad cuando Bianca comenzó a dar clases, sin saber que en la adultez esta sería su profesión. Hoy asegura que enseñar es una de las partes que más ama de su oficio. “Ver el progreso de cada alumna, inculcar este arte y acompañar ese proceso es una satisfacción invaluable”, recalca.
Rumbo a Sevilla
En agosto del año pasado, la bailaora recibió una invitación tan inesperada como especial: viajar a Sevilla de la mano del Centro Profesional de Danza Alberto el Romero para vivir una estancia artística en la cuna del flamenco. Durante dos semanas, participará en clases especializadas junto al bailaor sevillano y formará parte de presentaciones en reconocidos tablaos de la ciudad y podrá disfrutar de la Feria de Abril, una de las celebraciones más emblemáticas de Sevilla. “Fue una invitación que no esperaba y ahora iré a representar al país en la cuna del flamenco. Aún no asimilo que voy a estar ahí. Es un honor poder decir que aquí también hay talento y arte. Es un sueño hecho realidad.”, expresa.
Entre ensayos, mucha emoción y algunas maletas, la bailaora viaja hoy para vivir una experiencia que marcará un nuevo capítulo en su trayectoria. Confiesa que los preparativos fueron intensos, con días enteros dedicados a alistar cada detalle, especialmente los vestidos con los que espera representar al país con elegancia y orgullo. Es que, más allá de la experiencia artística, este viaje representa para ella la materialización de un sueño que todavía le cuesta asimilar. “En este arte siempre hay algo nuevo por aprender. Aunque llevo 26 años bailando, mientras más aprendo, más siento que todavía no sé nada, porque tengo una sed inmensa de seguir creciendo y descubriendo más”, añade.

Los lunares, uno de sus estampados favoritos, también reflejan esa esencia española que la acompaña incluso fuera del escenario.
Entre moda y autenticidad
Fuera de su trayectoria en la danza, Bianca también ha encontrado un espacio para mostrarse desde otra faceta: la creación de contenido. A través de sus redes sociales, comparte contenido de lifestyle, y la moda también es una de sus grandes pasiones. Aunque define su estilo como clásico y sobrio, reconoce que su esencia flamenca sigue presente incluso fuera del escenario. “Me encanta el estampado de lunares (polka dots), y de alguna manera también conecta con esa identidad artística que me ha acompañado desde siempre”, explica con sencillez.
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Al principio no entendía por qué me gustaba tanto el flamenco, hasta que mi abuela me contó que mi bisabuela era española, de Andalucía. Cuando lo supe, sentí que muchas cosas cobraron sentido y entendí que esa conexión podía venir de ahí. Pero también creo que una persona puede hacerse bailaora, porque quizá antes disfrutaba de otros ritmos y, en el camino, encontró su verdadera pasión en el flamenco. Tengo alumnas a las que admiro muchísimo al ver su evolución, así que para mí, una bailaora se hace y también se nace.
Muchas personas se sorprenden, porque todavía no es algo tan común, pero siento que Guayaquil se está abriendo cada vez más a este arte. Poco a poco, el nicho ha ido creciendo y eso me emociona muchísimo. Cada vez que alguien descubre este mundo a través de mis redes, me encanta poder compartirlo y que vean lo hermoso que es el flamenco.

Desde pequeña descubrió que el escenario también podía ser un lugar seguro.
Sí, sobre todo al inicio. Mi familia nunca apoyó del todo que dejara el mundo corporativo para dedicarme a esto. Soy licenciada en Administración de Empresas y siempre decía que quería ser artista, pero antes esa idea no era tan bien vista como ahora. Muchas veces escuché comentarios de que no iba a vivir de esto, pero ahora, al ver que estoy cumpliendo mis sueños, ellos son los primeros en decirme: “Wow, lo lograste”. El apoyo de mi madre ha sido fundamental, sin el apoyo de ella no lo hubiera logrado, porque no cualquiera se atreve a dejar un trabajo estable por seguir lo que realmente ama.
Para mí, hay tres cosas fundamentales: disciplina, ganas y constancia. No creo que exista una edad específica para empezar, porque el flamenco llega cuando tiene que llegar y una lo escoge en el momento indicado. Además de ser un arte apasionante, es una disciplina que también te enseña muchas habilidades para la vida. Cuando realmente lo disfrutas, lo vives con una intensidad muy especial.

Abanicos, flores y volantes forman parte de una identidad artística que ha construido con constancia y profundo amor por este arte.
Más allá de las coronas
A lo largo de los años, Bianca participó en varios concursos de belleza. En 2016 fue cuarta finalista y obtuvo el reconocimiento a Mejor Talento en Reina de Guayaquil. Más adelante, en 2017, participó en Miss Ecuador, certamen desde el cual representó al país en Miss Continentes Unidos, en el que logró ubicarse en el top 10 a nivel internacional.
Sin embargo, más allá de las bandas y los títulos, Bianca tenía muy claro su propósito: usar esas plataformas como una estrategia para darse a conocer y, luego, mostrar quién era realmente detrás de la corona. Su meta siempre fue visibilizar su faceta como bailaora y maestra de flamenco. Por eso, una vez cumplido ese objetivo, decidió cerrar esa etapa.
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Lo que se viene
- Desea expandir su academia de flamenco.
- Este año, tendría dos presentaciones locales con el español Alberto El Romero y la peruana Luciana Carlin.
Créditos. Fotos y producción: Vanessa Tapia. Maquillaje y peinado: Valeria Bravo (@valeriabravop). Collar rojo: Leonor Alarcón.