
Sebastián Dávila: apasionado por retratar la naturaleza y cultura del Ecuador
El creativo ecuatoriano captura la riqueza natural del país y convierte cada viaje en un homenaje a su diversidad
Con la cámara en mano y una mirada atenta a esos detalles que muchos pasan por alto, Sebastián Dávila ha convertido la flora y fauna del Ecuador en el corazón de su trabajo, capturando escenas que no solo deslumbran por su belleza, sino que también invitan a mirar nuestro entorno con otros ojos.
Entre paisajes imponentes, encuentros inesperados con animales y largas jornadas en medio de la aventura, el fotógrafo y videógrafo se ha convertido en uno de los creadores de contenido de aventura y turismo más relevantes del país. Desde Quito, EXPRESIONES conversó con el guayaquileño de 30 años para conocer cómo encontró en el arte audiovisual una forma de explorar, admirar y rendir homenaje a la riqueza natural ecuatoriana.
Su conexión con el lente
La fotografía no apareció de un momento a otro en la vida de Sebastián. Desde niño, su mundo ya estaba marcado por la creatividad, las películas, los documentales, el deporte y una curiosidad constante que nunca lo llevó a encerrarse en una sola pasión.Además, creció en un hogar donde el arte siempre estuvo presente. Con una madre muy cercana a la música, esa sensibilidad se fue fortaleciendo desde temprano.
Más adelante, su interés por la publicidad lo llevó a trabajar como redactor creativo, y fue al involucrarse en la realización de comerciales de televisión cuando descubrió la magia de contar historias a través de una pantalla. Sin embargo, a los 25 años, con una cámara prestada, decidió dar un giro a su vida y comenzó a recorrer el Ecuador y perfeccionar sus habilidades fotográficas y videográficas. “Poco a poco, fui encontrando mi mayor pasión, creciendo y descubriendo la magia de estar tras un lente”, menciona.
Ecuador, su mayor lienzo
A través de sus imágenes y videos, Sebastián no solo retrata paisajes y experiencias, también proyecta al Ecuador ante el mundo, con el deseo de despertar en otros las ganas de conocerlo. Para él, trabajar en fotografía y turismo es una manera de representar al país con orgullo y mostrar su riqueza desde una mirada cercana y auténtica. “Es tener la camiseta del Ecuador puesta y saber que estoy aportando mi granito de arena si es que alguien del extranjero ve mi trabajo y por eso decide venir a conocer mi país”, afirma.
Además, Sebastián resalta que una gran parte de la esencia del Ecuador está en su gente y en la diversidad que encuentra en cada región del país. “Lo que más me llevo de mis viajes es conocer gente muy diversa. En la Amazonía conversas con comunidades kichwas, luego en la Sierra con otras culturas, y en la Costa ves muchas actividades pesqueras que te enseñan mucho de la resiliencia”, expresa.
¿Cuál fue una de sus aventuras más memorables?
La Amazonía siempre me genera una sensación muy especial, porque es un ecosistema que nunca duerme. Incluso cuando uno descansa, sigue escuchando a los insectos, a los animales y a toda la selva viva alrededor. Es un sonido que me relaja y me recuerda que allí la naturaleza es la que manda, no uno.
Uno de los momentos que más me ha marcado fue cuando era asesor del ministro de Turismo y me tocó visitar varias comunidades dedicadas a la hospitalidad en la Amazonía. En ese viaje recorrimos todo el río Napo, desde Coca hasta la frontera con Perú, y estar parado en ese punto fue realmente impresionante. Nuestra Amazonía es impactante, fue una experiencia maravillosa y sentí que estaba en un lugar al que muy pocas personas llegan.
¿Cómo retrata a las personas de las comunidades que visita?
Antes de tomar una fotografía, siempre me gusta conversar con ellas para romper el hielo y generar confianza. Para mí, retratarlas también es una forma de rendirles homenaje, por eso considero importante que sepan desde qué lugar nace esa intención. En cada viaje he aprendido a desarrollar mucho la empatía, a socializar y a mimetizarme con las comunidades de los nuevos lugares que visito. Eso me da una mayor apertura para conocer más de ellas, de sus historias y de sus culturas, y hace que cada retrato tenga una conexión mucho más auténtica.
¿Qué es lo más retador que ha hecho por una foto?
Una de las experiencias más exigentes que he vivido fue en la Patagonia argentina, en el monte Fitz Roy. Hice la caminata hacia la Laguna de los Tres, un sendero que implicó alrededor de 21 kilómetros y unas ocho horas de recorrido. Lo más duro no fue solo la exigencia física del trayecto, sino hacerlo cargando todo mi equipo de fotografía, un peso adicional que la mayoría de excursionistas no lleva. Sin embargo, al final fue una experiencia sumamente gratificante, porque ese esfuerzo me permitió capturar imágenes que no todos logran conseguir.
Sus claves para destacar
Para Sebastián, detrás de una gran foto de viaje no solo hay técnica, sino también intuición, conexión con la naturaleza y una preparación constante. Estos son sus secretos para quienes desean ser fotógrafos de aventura:
- Conexión con el entorno: Tener ‘buena espalda’ o estar en sintonía con la naturaleza le permite leer mejor el momento, atraer buena energía y captar escenas únicas. Para él, mientras más tiempo se pasa admirando su alrededor, más fácil es descubrir instantes que otros podrían pasar por alto.
- Respeto por la vida silvestre: Los animales perciben la vibra de quien los observa, y esa calma puede hacer posible fotografiarlos más de cerca. Ese vínculo silencioso con la fauna, es clave para lograr imágenes auténticas sin irrumpir en su comportamiento natural.
- Buen estado físico: La prepararación física es fundamental para tener resistencia y fuerza en escenarios extremos y aprovechar cada aventura al máximo. Caminatas largas, ascensos exigentes y jornadas bajo el agua hacen que el cuerpo sea una herramienta clave de trabajo.
Su boom en las redes
Convertirse en creador de contenido de aventura (suma cerca de 50 mil seguidores) no fue algo que Sebastián planificó, sino es un camino que se dio de manera natural mientras compartía en redes sociales su trabajo, sus viajes y la forma en la que vivía cada experiencia. “Ser influencer llegó de forma espontánea, no lo busqué. Comencé a documentar mi proceso de trabajo y vida en redes, era muy real”, asegura. Para él, la clave siempre estuvo en la honestidad con la que decidió mostrar su proceso y, más allá de seguir una fórmula, encontró en la autenticidad la mejor manera de construir una comunidad.
Más sobre él
- Es director de producción audiovisual de la empresa de turismo Quasar Expeditions.
- Le gustaría internacionalizarse y crear un libro fotográfico.
- Su isla favorita en Galápagos es Genovesa y su animal preferido, el pingüino de las Galápagos.
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