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Quillán La Playa tras el aluvión: pérdidas agrícolas, vías dañadas y riesgo latente
En la emergencia se afectaron cultivos y viviendas al norte de Ambato. Se vigilan otras zonas por el riesgo de deslizamientos. Requieren transporte público

En Quillán La Playa el aluvión destruyó al menos 3 hectáreas de cultivos de aguacate, legumbres y verduras.
En Quillán La Playa, barrio de Izamba (Ambato), la emergencia continúa, aunque las vías ya fueron habilitadas tras el aluvión registrado el 16 de abril. El impacto de las lluvias aún se refleja en los cultivos, las viviendas y la preocupación de sus habitantes.
Este sector es considerado un valle productivo. Tatiana Morales, presidenta del barrio, lo describe como un pequeño paraíso, privilegiado por su diversidad agrícola. La producción de aguacate es una de las principales actividades y, en los últimos años, se impulsaba el turismo comunitario y agrícola con la denominada ‘Ruta del aguacate’.
Esta iniciativa reúne a productores y emprendedores gastronómicos y turísticos, con el objetivo de posicionar al sector como un destino de esparcimiento familiar, explicó Christian Ronquillo, presidente del Gobierno Parroquial. Sin embargo, tras el aluvión, la prioridad cambió.
Ahora, los esfuerzos se enfocan en mantener la seguridad e identificar puntos de riesgo que podrían provocar nuevos deslizamientos, especialmente en las acequias de la parte alta.
Morales recordó que, después de 15 años, la zona volvió a enfrentar un deslave. Señaló que la falta de mantenimiento en las acequias provoca que, con las lluvias, se tapen y el agua se desborde hacia las zonas habitadas.
La noche del jueves, un fuerte estruendo alertó a los moradores. “Fue alrededor de las 18:30, lo que permitió que los vecinos se pusieran a buen recaudo, aunque no lograron salvar sus cultivos”, relató. En medio de la emergencia, un hombre de 62 años perdió la vida al ser arrastrado por la corriente mientras caminaba por la carretera.
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Ronquillo indicó que el Comité de Operaciones de Emergencia parroquial se mantiene activado, al igual que las mesas técnicas del Municipio, para atender la emergencia.
El aluvión dejó afectaciones en tres hectáreas de cultivos de aguacate, legumbres y hortalizas, pertenecientes a 10 familias. Además, emprendimientos como restaurantes quedaron cubiertos de lodo, y cerca de cuatro kilómetros de vías resultaron dañados por la palizada en apenas dos horas de lluvia.
El dirigente explicó que se gestionó maquinaria con el Gobierno Provincial y la Municipalidad para habilitar accesos. También se restableció el servicio de agua potable, que había sido interrumpido.
Durante el fin de semana se realizaron recorridos con drones para evaluar la magnitud del desastre, así como inspecciones en la parte alta de la quebrada. Uno de los problemas detectados es la expansión agrícola sin planificación en zonas sensibles.
Las autoridades, junto con la Cruz Roja, levantaron información de las familias afectadas y priorizaron la atención a adultos mayores. Aunque se han tomado medidas iniciales, la emergencia no ha terminado.
“Las pérdidas son cuantiosas. No solo son los cultivos, también las vías y los emprendimientos. Seguimos en alerta y trabajando en proyectos como el alcantarillado y alianzas con el Gobierno Provincial”, señaló Ronquillo.
Por su parte, Verónica Ramos, de la Unidad de Gestión de Riesgos Municipal, informó que, ante la posibilidad de nuevas lluvias, se ha habilitado un albergue temporal.
Ramos también advirtió que algunas viviendas están construidas en zonas de riesgo y destacó la importancia del mantenimiento permanente de los canales de riego para evitar desbordamientos. “No es viable reubicar a las familias, pero sí reducir los riesgos”, afirmó.
Otras necesidades
En el barrio habitan alrededor de 200 personas. Cerca se encuentra Quillán La Planta, en el límite con el cantón Píllaro, donde también se desarrolla actividad turística con oferta gastronómica, especialmente de trucha.
Uno de los principales problemas es la falta de transporte público. Los moradores deben movilizarse en camionetas o pagar fletes desde Izamba, cuyo costo oscila entre 3,50 y 6 dólares.
“No siempre hay ese dinero. Es un suplicio salir al centro de Ambato. Dependemos de la ayuda de vecinos o de lo que pase en la vía”, expresó Flor Segura, habitante del sector.
A esto se suma la inseguridad. Los moradores señalan que solo cuentan con una sirena comunitaria, utilizada para alertar sobre la presencia de delincuentes. En zonas cercanas, incluso se han abandonado cuerpos de personas asesinadas.
“Las casas están distantes. Se necesitan al menos dos sirenas más para cubrir todo el barrio”, manifestó Aníbal Yauli.
Se estima que más de 100 personas transitan diariamente por esta vía, clave para la producción agrícola. Mandarina, naranja, col, lechugas, papas y aguacate forman parte de su sustento.

Otras de las necesidades es la falta de transporte urbano y también más alarmas comunitarias.