Terremoto en manabí
Diez años del terremoto en Manabí: Bomberos siguen sin el apoyo prometido
A diez años del terremoto de 2016, los cuerpos de Bomberos de Jama y Sucre continúan trabajando en condiciones precarias, sin infraestructura adecuada

Tras terremoto Manabí 2016, bomberos de Jama y Sucre siguen sin reconstrucción estatal.
Las claves del caso
- Tras terremoto Manabí 2016, bomberos de Jama y Sucre siguen sin reconstrucción estatal.
- Bomberos operan en Jama y Sucre, Ecuador, con cuarteles dañados desde 2016.
- Falta de inversión mantiene riesgos operativos una década después del sismo de Manabí.
El terremoto de Manabí de 2016 fue un sismo de magnitud 7,8 que ocurrió el 16 de abril y tuvo su epicentro entre Pedernales y Cojimíes, en la costa norte del Ecuador. El evento dejó más de 670 fallecidos, miles de heridos y graves daños en las provincias de Manabí y Esmeraldas, especialmente en cantones como Manta, Portoviejo, Chone y Jama. Considerado uno de los desastres naturales más devastadores de la historia reciente del país, el terremoto evidenció falencias estructurales, institucionales y sociales, cuyas secuelas en infraestructura, vivienda y servicios de emergencia aún persisten una década después.
A diez años del terremoto que devastó la costa ecuatoriana en 2016, los cuerpos de Bomberos de los cantones Jama y Sucre continúan operando en condiciones precarias. Infraestructuras deterioradas, promesas incumplidas y una reconstrucción que nunca llegó marcan la realidad de quienes estuvieron en la primera línea de respuesta durante la tragedia.
Quienes rescataron a decenas de personas entre los escombros y trabajaron durante días sin descanso, sin luz ni equipos adecuados, hoy enfrentan una situación que, lejos de mejorar, parece haberse estancado.
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Promesas incumplidas y trámites en el limbo
"Fueron muchos los días de trabajo, muchas las personas que ayudamos, pero no tenemos un registro exacto", relata Dolores Ramírez, jefa del Cuerpo de Bomberos de Jama. Lo que sí tienen claro es que, diez años después, aún esperan la reconstrucción de sus estaciones, una promesa que se ha dilatado sin respuestas concretas.
Según Ramírez, los trámites permanecen en un limbo institucional. “Seguimos esperando, no nos dicen nada. Hemos hecho varias consultas, pero hasta el día de hoy no tenemos respuesta”. Incluso cuando en 2025 se anunció que el proceso de contratación estaba listo, todo volvió a quedar en palabras.
"Nos sentimos abandonados": el desgaste del personal
El sentimiento que predomina entre el personal es de abandono e indignación. "Somos los bomberos del Ecuador los que siempre estamos ante cualquier emergencia, pero no tenemos el respaldo que deberíamos".
Aunque la disciplina se mantiene, la vocación empieza a resquebrajarse. “La disciplina sigue, pero la abnegación es la que ya se nos está acabando”.
La precariedad se agrava al considerar que muchos bomberos también perdieron sus viviendas durante el terremoto. Ramírez lamenta que varios compañeros no hayan sido incluidos en los procesos de reconstrucción y que, sin ayuda estatal, tuvieron que levantar por su cuenta espacios improvisados para vivir con sus familias.
Cuarteles improvisados y equipos obsoletos en Jama
En Jama, el cuartel funciona en una estructura improvisada que evidencia el abandono institucional. La choza de caña donde operan está cubierta de polvo y tiene un suelo armado con restos de palets, lo que obliga a caminar con cuidado para evitar caídas.
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"Estamos en una choza de caña. Si viene un invierno fuerte, no vamos a soportar esas condiciones", advierte Ramírez. A esto se suma la carencia de equipamiento: cuentan con una motobomba en servicio desde 1998, con casi tres décadas de uso y que requiere reemplazo urgente. Cualquier mejora ha debido gestionarse con recursos propios, ante la falta de respaldo estatal.

Bomberos operan en Jama y Sucre, Ecuador, con cuarteles dañados desde 2016.
Poco personal y deudas pendientes
Apenas seis bomberos sostienen la operatividad del cantón Jama. Además, enfrentan deudas pendientes del municipio, relacionadas con recursos que deberían destinarse a la institución.
Ante la incertidumbre, incluso analizan alternativas de autogestión para construir una nueva estación, si desde el Gobierno no llega una respuesta definitiva.
El contraste con lo vivido durante el terremoto sigue latente. En aquel entonces, trabajaron sin instalaciones, con equipos atrapados entre estructuras colapsadas y dependiendo del apoyo de otros cuerpos de bomberos que llegaron desde distintos puntos del país. "Trabajamos al aire libre, luego en carpas, pero siempre con ganas de servir", recuerda Ramírez.
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Sucre: estaciones dañadas y una década de postergación
La realidad no es distinta en el cantón Sucre. José Ricardo Ordoñez, jefe del Cuerpo de Bomberos, define la última década como un periodo "duro", marcado por constantes postergaciones.
De las cinco estaciones existentes, varias presentan daños estructurales desde el terremoto. Incluso una estación que había sido reforzada terminó colapsando pocos años después.
Paredes con huecos, fisuras visibles y estructuras próximas al colapso son parte del día a día. "Mi personal ha tenido que sacrificarse y vivir en condiciones incómodas", señala Ordoñez.
El salón de eventos y la planta alta han sido adaptados como dormitorios improvisados, en espacios que ni siquiera pueden cerrarse completamente por los daños estructurales.

Falta de inversión mantiene riesgos operativos una década después del sismo de Manabí.
Recursos que nunca se convirtieron en obras
Ordoñez recuerda que existieron fondos destinados a la reconstrucción, incluso de financiamiento internacional como el Banco Europeo de Inversiones (BEI), pero estos no se tradujeron en obras concretas.
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Según explica, la falta de prioridad en gobiernos anteriores impidió que esos recursos se ejecutaran en beneficio de los cuerpos de bomberos.
La inestabilidad institucional ha sido otro obstáculo. Los constantes cambios de funcionarios en Obras Públicas han ralentizado los procesos. "Cada vez que cambian las autoridades, todo vuelve a empezar desde cero", advierte.
Pese a que algunos proyectos han sido retomados, la incertidumbre persiste. Ordoñez considera que solo la voluntad política de las actuales autoridades permitirá concretar la reconstrucción. Caso contrario, concluye, "las réplicas del olvido continuarán".