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Diario Expreso Ecuador

El vuelo que cambió su vida y transformó a Latam Ecuador

Con 12 maletas y un reto profesional,Mónica Fistrovicllegó al país a liderar la firma. Tras 5 años, la empresa suma rutas, aviones y expansión

Mónica Fistrovic dirige LATAM Airlines Ecuador desde agosto de 2021.

Mónica Fistrovic dirige LATAM Airlines Ecuador desde agosto de 2021.Franklin Jácome

Liz Briceño
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LO QUE DEBES SABER

  • La aerolínea creció en Ecuador sin datos que respaldaran la decisión: sumó dos aviones a los cinco que operaba en el mercado doméstico cuando el tráfico apenas alcanzaba el 40 % de los niveles prepandemia.
  • Fistrovic advierte que el freno del sector no es la demanda sino el costo: las tasas al pasajero son las más altas de Sudamérica y los cobros por aterrizaje, parqueo e iluminación superan a los de Lima, Santiago y Colombia.
  • La ejecutiva pidió ella misma el traslado a Ecuador y de ahí extrae su lectura sobre el liderazgo femenino: su propio jefe asumía que no querría moverse porque nunca lo había dicho en voz alta.

Un domingo de mediados de agosto de 2021, Mónica Fistrovic aterrizó en el aeropuerto Mariscal Sucre con su hijo, 12 maletas y el cargo de gerente general de LATAM Airlines Ecuador. Nadie se lo propuso: ella lo pidió. "La realidad es que yo levanté la mano", dijo. Y se lanzó.

En junio de 2021 era directora comercial de la Región Andina y trabajaba desde Lima. Cuando supo que la gerencia general de Ecuador quedaba libre porque quien la dirigía asumía un rol en otro país, llamó a su jefe y le dijo que estaba dispuesta a un movimiento internacional. 

"¿Estás segura?", le respondió él, y agregó que no creía que ella quisiera cambiarse de país.

Entró a un proceso con varios candidatos. Semanas después, su jefe la llamó para pedirle unos minutos. "Pensé que me iba a dar una mala noticia", contó. Era lo contrario: el cargo era suyo y la mudanza debía ser inmediata. 

De ese episodio sacó una conclusión que hoy repite ante otras ejecutivas. "Muchas veces las mujeres, y los hombres también, no vocalizamos lo que queremos", explicó.

De Lima a la aviación

Fistrovic es peruana y hasta ese momento nunca había trabajado fuera de Lima. Es economista por la Universidad de Lima y tiene un MBA de la Escuela de Dirección de la Universidad de Piura (PAD). 

Antes de la aviación pasó cinco años en Métrica Perú, una consultora de marketing y gestión comercial, y otros cinco en Telefónica, donde ocupó gerencias de desarrollo y comerciales.

Ese recorrido se interrumpió. Cuando nació su segundo hijo decidió dar un paso al costado del mundo corporativo

"No me sentí capaz en ese momento de afrontar la maternidad y compatibilizarla con mi carrera", recuerda. La pausa duró alrededor de un año. 

Concluyó que sí quería seguir en el mundo empresarial y un exjefe recién llegado a la aerolínea le avisó de una oportunidad. La tomó, aunque el cargo estaba un nivel por debajo del que ya había alcanzado.

"No lo vería como un retroceso, pero sí era un nivel menos", precisó. Ingresó hace 13 años al área comercial en Perú y escaló a gerente de ventas y directora comercial, hasta que la reestructuración de la pandemia la llevó a la dirección regional desde la que pediría el traslado.

Una apuesta sin estadísticas

El Ecuador que la recibió tenía el tráfico de pasajeros en 30 % o 40 % de los niveles prepandemia y ninguna forma de anticipar la recuperación. 

"Uno normalmente ve las estadísticas hacia atrás y con eso predice el futuro. En ese momento — pandemia por Covid-19—fue realmente una apuesta", admite.

La apuesta fue crecer. LATAM operaba el doméstico con cinco aviones y sumó dos más, abrió rutas que no volaba antes de la pandemia y empezó a operar hacia el Coca. 

Mónica Fistrovic, CEO de LATAM Airlines Ecuador, posa en su oficina.

Mónica Fistrovic, CEO de LATAM Airlines Ecuador, posa en su oficina.Franklin Jácome

Después vino la parte incómoda: esperar que la demanda respondiera a una oferta ya instalada.

Respondió. En el último año la aerolínea retomó Guayaquil-Nueva York, estrenó a fines de marzo el Cuenca-Galápagos —una ruta que nunca se había volado— y anunció el Quito-Santiago, que arranca el 1 de diciembre. 

Para 2027, adelantó, evalúa conectar Quito con una de las principales capitales sudamericanas.

Su lectura del país explica la apuesta. "Es un país pequeño, pero está muy descentralizado", explicó.

La demanda se reparte casi en partes iguales entre Quito y Guayaquil, y Cuenca llegó a tener 35 frecuencias semanales directas desde el puerto principal.

El freno de los costos

El techo, advirtió, está en los costos. Las tasas que paga el pasajero, incluidas en el boleto, son las más altas de Sudamérica, y a eso se suman los cobros por aterrizaje, parqueo e iluminación. "Comparados con Lima, Santiago o Colombia, son muchísimo más altos", afirmó. 

Reconoció un esfuerzo del Gobierno central por reducir las tasas al pasajero, pero advirtió que los valores de los concesionarios siguen elevados. 

Su respuesta es aritmética y la empuja desde el gremio de aerolíneas: "Reduce el precio, pero sube la cantidad. Y eso dinamiza el mercado".

Un avión que también salva

Mientras esa discusión avanza, la gestión hacia adentro se mide en puntualidad: ocho de cada diez vuelos salen a tiempo, según la ejecutiva. La flota, además, completa en septiembre la renovación total de cabinas. Pero el programa del que habla con más orgullo no factura. 

Avión Solidario traslada gratis carga y pasajeros mediante convenios de largo plazo para transportar órganos y tejidos, sangre con la Cruz Roja, bomberos y pacientes de la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA).

El 1 de julio, tras los terremotos del 24 de junio en Venezuela, un carguero salió del Mariscal Sucre con 50 toneladas de ayuda reunidas por la Cámara de Comercio Venezolana Ecuatoriana (CCVE), Impaqto y Grupo Entregas. 

Fue, dijo, el mayor operativo del programa desde ese aeropuerto. "En emergencias lo más importante es la inmediatez, y esa la damos nosotros", afirmó.

La responsabilidad de ser pocas

De todo eso habla con una soltura que no tenía al llegar. Aterrizó tímida frente a la exposición pública, en un sector donde las mujeres al frente de una operación son pocas, y cambió de opinión: hoy preside el directorio del 30%+ Club Ecuador. 

"Somos pocas y por eso mismo tenemos que ser más visibles", dijo. Su consejo a otras mujeres en cargos altos es que muestren sus logros y también lo que les costó llegar.

Esa agenda convive con una rutina que empieza temprano: café, meditación guiada y pilates tres o cuatro veces por semana, una disciplina que toma casi como una forma de calma. 

La lectura quedó para los vuelos largos sin wifi, y los fines de semana giran alrededor de las competencias de su hijo, deportista de alto rendimiento de 14 años.

Nada de eso existía cuando bajó del avión en 2021. Tuvo que rehacer amistades, rutinas y gustos, y extrañó la comida peruana. 

"Un cambio de país toma por lo menos algunos años para adaptarse", dijo. Casi cinco después, no se arrepiente de la mano que levantó.

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