Ellas para ellas
Francesca Ferrero ‘cocina’ llevar a MoroGrill a EE. UU.
Es una reconocida médica, Francesca Ferrero, empresaria gastronómica y exlíder gremial de Guayaquil. Ella es la fundadora de Moro Grill

Francesca Ferrero fundadora de Moro Grill.
Lo que debe saber
- De ocho mesas a una marca con proyección internacional: MoroGrill nació en 2017 en un pequeño local de Entre Ríos. A punto de cumplir nueve años, su fundadora ya prepara el desembarco de la marca en Estados Unidos.
- El Sartenazo, su plato insignia: La propuesta basada en sabores tradicionales ecuatorianos le permitió obtener el segundo lugar en Raíces 2026, después de haber ganado una estrella de bronce en una edición anterior.
- Emprender pese a las crisis: Pandemia, restricciones sanitarias y el cierre de una calle por seis meses pusieron en riesgo al negocio. Ferrero logró mantenerlo activo y ahora trabaja en una remodelación en Urdesa y una central de producción en Quito.
Todo empezó en un local pequeñito de ocho mesas en Entre Ríos. Ahí nació MoroGrill, el restaurante que hoy, a punto de cumplir nueve años, acaba de obtener el segundo lugar en la Feria Gastronómica Raíces 2026 y que ya trabaja en un plan para desembarcar el próximo año en Estados Unidos.
Te invito a leer: Del café callejero al ranking de las mejores cafeterías del Ecuador
Detrás de estos logros está su fundadora Francesca Ferrero, una médica de profesión, pero amante de la gastronomía por herencia y vocación. “Aunque soy médica, toda mi vida me he dedicado al servicio de alimentos y al servicio de la comunidad”, cuenta Ferrero, quien tiene 27 años ligada a este sector.
Las habilidades que heredó
Un camino que labró desde pequeña, ayudando en la cevichería que montó su madre o probando las delicias que preparaba su bisabuela en la cocina. De ahí, dice, surge la inspiración del Sartenazo, aquel plato estrella, motivo de sus premios. “Yo me acuerdo de muy chiquita ir, con mis hermanos y primos, a la casa de la nona, donde estaba mi bisabuela que nos sacaba corriendo de la cocina porque íbamos a comernos la comida de la abuela, pero directo a comer de la olla, directo a comer del sartén”, relata.
Pero fue su misma carrera profesional, la que la llevó años después a vincularse con la nutrición deportiva y el catering industrial, para luego terminar administrando un pequeño local de chuzos, una experiencia que ella misma resume con humor y orgullo como la “universidad del chuzo”, pues sin duda, dice, sirvió de base para idear Moro Grill. Ahí, sin ser chef, aprendió de recetas, a costear, a corregir errores y a entender el lado formal de un negocio.
Levantarse para salir adelante
Así cuando su matrimonio terminó, con una hija recién nacida (la última de sus tres hijos), y con una enfermedad autoinmune que la reta desde hace años, decidió en el 2017 lanzarse sola. “Me dije: Tengo sillas, tengo ocho mesas, tengo un localcito... ¿qué puedo hacer?”.
Fue entonces cuando su respuesta fue apostar por la comida ecuatoriana, por los sabores de barrio que, en Guayaquil, ya casi no se conseguían. De esa apuesta nació el Sartenazo, el plato que la catapultó y que hoy se replica -dice ella- hasta en restaurantes de migrantes ecuatorianos en Italia, España y Estados Unidos. “Ese sueño mío de llevar la gastronomía del Ecuador al mundo se había logrado por medio de otras personas que se inspiraban en mi historia para no rendirse”, afirma.
Economía y negocios
Ecuador busca conectar sus puertos con Shanghái: ¿qué productos ganarían espacio en China?
Valeria Alvear
Mujer con visión empresarial
El camino no ha sido lineal. En 2019 llegaron las restricciones sanitarias que golpearon al sector; después, la pandemia. “Y yo, siendo doctora, no me podía quedar quieta”, explica Ferrero sobre esos meses, en los que, además de retarse a mantener vivo su negocio, fundó la Asociación de Restaurantes del Guayas, con más de 330 marcas de la provincia, liderando así una gestión gremial durante dos años. Fueron meses en los que, admite, MoroGrill quedó relegado mientras ella daba la pelea por cientos de negocios familiares como el suyo.
En plena transición pospandemia abrió su segunda sucursal en Guayaquil, pero en 2022 el cierre de una calle por obras municipales, durante seis mesess casi la lleva a la quiebra. Pero haber participado y ganado una estrella de bronce en la Feria Raíces, dice, la ayudó a ser más popular y a salvar su empresa.
Cuatro años después, esa misma feria vuelve a marcar su historia. En la reciente edición del 2026, MoroGrill obtuvo el segundo lugar con el mismo plato que la hizo conocida, una propuesta tradicional donde el arroz con menestra es el gran protagonista. “Por eso Raíces es especial para mi. En el 2026 mucho más porque la competencia fue entre todos los ganadores de las últimas trece ediciones”, cuenta.
Hoy la meta de Ferrero no es únicamente sumar sucursales, sino cerrar un ciclo: llevar su marca fuera del país. “Estamos planificando nuestro arribo a Estados Unidos. Estamos ya en el registro de marca... espero poder abrir el próximo año una sucursal afuera. Ese plan ya está diseñado”, adelanta, mientras también trabaja en una remodelación en Urdesa y en una central de producción en Quito, que le permita estandarizar procesos antes de crecer más rápido.
A las mujeres que hoy dudan de emprender, Ferrero les deja un mensaje directo: “Nunca aceptes un no por respuesta. La vida pasa muy rápido, las oportunidades se van y alguien más las va a tomar”.
Cuando se le pregunta qué le hubiera gustado escuchar a ella hace nueve años, cuando arrancaba con dudas y miedo al fracaso de montar un negocio, ella responde sin dudar: “Que me limpie las lágrimas, que me vuelva a levantar, que no mire para atrás, que todo va a estar bien... vas a estar muy enferma, vas a pensar que te vas a morir, pero vas a estar bien”.