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Entre mangueras, ropa y carros: así se camina por algunas zonas de Guayaquil
La ocupación del espacio público obliga a los ciudadanos a caminar por tramos estrechos y, en algunos casos, a bajar a la calzada para continuar su recorrido

Teodoro Maldonado Carbo. Los maniquíes y productos de los negocios ocupan parte de las aceras en los alrededores del hospital.
Lo que se sabe
- Acera ocupada: Mangueras, cables, mercadería, vehículos y estructuras reducen el espacio destinado a los peatones en distintos sectores.
- El problema se repite: La situación fue observada en Martha de Roldós, alrededores del Teodoro Maldonado, Cristo del Consuelo, La Florida, el centro y la Bahía.
- Hay sanciones: El Municipio contempla multas de hasta el 50 % del SBU y clausuras de hasta 15 días por ocupación indebida de aceras.
Caminar por algunas zonas de Guayaquil implica sortear mangueras, cables, ropa, maniquíes, mesas, mercadería y vehículos antes de llegar al destino. Cuando la acera queda ocupada, el peatón debe avanzar por espacios cada vez más estrechos o bajar a la calzada y compartirla con carros y motos.
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En la Martha de Roldós, una mujer de 83 años terminó en el suelo después de enfrentarse a varios de estos obstáculos. El sábado 19 de septiembre de 2026, cerca de las 11:00, salió a caminar y primero tuvo que esquivar mangueras y cables de una lavadora de carros que utiliza la acera para colocar sus herramientas.

Martha de Roldós. Esta fue la zona donde cayó la mujer de 83 años mientras caminaba por la acera.
Unos metros más adelante, la mujer no alcanzó a distinguir unas piedras y restos de material que, según su hija, permanecían sobre el paso peatonal después de trabajos en las fachadas de la zona. Tropezó y cayó de frente. El golpe le provocó una fisura en el pómulo, sangrado nasal y golpes en la rodilla y el costado derecho, de acuerdo con la evaluación de un médico particular.
Su hija, Eliza, cuestiona que su madre haya terminado lesionada mientras caminaba por una vereda. La familia asegura que evita confrontar a quienes ocupan el espacio público por temor a discusiones o represalias. El caso muestra una dificultad que también aparece en otros sectores de la ciudad: encontrar una acera libre para caminar.
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El comercio reduce el espacio para caminar
En los alrededores del Hospital Teodoro Maldonado Carbo, en el sur, las mesas de restaurantes, los maniquíes de tiendas y los carros de comida reducen el espacio disponible. América Acosta, de 78 años, asegura que debe abrirse paso entre productos y objetos que se extienden hacia la acera. Shirley Mera, residente del sector, cuenta que cuando el paso está ocupado camina junto a la calle y señala que allí ha sufrido dos robos cometidos por motorizados.
La escena cambia de lugar, pero no de problema. En Cristo del Consuelo, en Lizardo García y la calle B, una especie de mercado se extiende por calles y veredas. Moradores que prefirieron no identificarse por seguridad aseguran que la actividad funciona desde hace años. En la entrada de La Florida, la mercadería invade la avenida Eduardo Solá Franco: ropa colgada de cuerdas, perchas, maniquíes y estructuras improvisadas forman un corredor estrecho para quienes intentan avanzar.
Margarita Rodríguez, de 47 años, recorre ese tramo cada miércoles para acompañar a su hijo de 19 años a un curso de barbería. Su taxi no puede dejarla frente al lugar porque no encuentra espacio para detenerse entre el comercio y el tránsito, por lo que debe cruzar la vía y continuar a pie. En estas zonas, además, la mercadería y las carpas dificultan identificar los paraderos de buses.

La Florida. La ropa, perchas y estructuras reducen el espacio disponible para los peatones en la avenida Eduardo Solá Franco.
El problema también afecta a otros peatones
El problema también preocupa a quienes viven en otros sectores. Tania Zevallos, residente de la Kennedy, sostiene que las aceras están ocupadas, son demasiado estrechas o terminan convertidas en estacionamientos. La situación, dice, resulta todavía más complicada para personas que utilizan bastón o silla de ruedas. En el centro y la Bahía, los puestos, la mercadería y otras estructuras también reducen el espacio disponible para caminar.
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Las sanciones que contempla el Municipio
El Municipio de Guayaquil tiene mecanismos para sancionar la ocupación indebida de las aceras. Una infracción grave contempla una multa del 30 % del salario básico unificado y 10 días de clausura, mientras que una muy grave puede alcanzar el 50 % del SBU y 15 días de clausura. Las denuncias pueden realizarse mediante la línea 181. Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, ese canal recibió 11.956 reportes relacionados con el orden en el espacio público, según el Municipio.