Programa de Deprati
De aprender a coser a tener su negocio: el programa que ha transformado la vida de 1.700 mujeres
El programa Mujeres Confeccionistas, impulsado por DePrati junto con Fundación Acción Solidaria, ha capacitado a más de 1.700 mujeres en 12 años

Graduación de la capacitación de Mujeres Confeccionistas, un programa social de Deprati.
Lo que debe saber
- 1.700 mujeres capacitadas: El programa Mujeres Confeccionistas funciona desde 2014 y está presente en Guayaquil, Quito, Manta y Machala.
- 240 graduadas en 2026: Este año, 60 mujeres culminaron la capacitación en cada una de las cuatro ciudades.
- Más de 1.300 postulantes: La nueva convocatoria demuestra la demanda por oportunidades de capacitación y emprendimiento; en Guayaquil hubo unas 700 aspirantes.
Para algunas fue una oportunidad después de perder su empleo. Para otras, el primer paso para convertir una habilidad que tenían en un emprendimiento. Todas llegaron con una historia diferente, pero con un mismo objetivo: aprender, trabajar y construir una fuente de ingresos.
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Sesenta mujeres recibieron en Guayaquil su certificación tras culminar el programa Mujeres Confeccionistas, una iniciativa de responsabilidad social de De Prati que, junto con Fundación Acción Solidaria, brinda capacitación técnica en corte y confección y formación para el emprendimiento.
El programa nació en 2014 en Guayaquil y, 12 años después, se desarrolla también en Quito, Manta y Machala. En este tiempo ha acompañado a más de 1.700 mujeres en su meta de aprender confección y emprender.
La formación va más allá de aprender a utilizar una máquina de coser. Las participantes reciben conocimientos sobre patronaje, acabados, costos, emprendimiento, marca personal y promoción de sus productos en redes sociales. También trabajan en autoestima, comunicación y trabajo en equipo.
“Cuando una mujer encuentra una oportunidad, herramientas y alguien que cree plenamente en su potencial, transforma no solamente su vida, sino la de su familia y su comunidad”, destacó Verónica Félix, directora ejecutiva de Fundación Acción Solidaria.
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De estar desempleada a pensar en un taller
Martha Jiménez llegó al programa después de quedarse sin empleo. Trabajaba como secretaria administrativa y llevaba dos meses desempleada cuando encontró la convocatoria en Facebook.
Sin conocimientos previos de costura, decidió probar. Hoy, después de completar la capacitación, tiene claro que quiere convertir lo aprendido en una fuente de ingresos.

Marha Jiménez muestra su creación y confección de un traje.
Jiménez vive con su madre, de 72 años, y su hermano. Por ahora no cuenta con todas las máquinas necesarias para instalar un taller, pero asegura que ya tiene algo fundamental: los conocimientos para comenzar.
Durante la capacitación aprendió que un buen producto no depende solamente de saber coser. El patronaje y los acabados son parte esencial del proceso.
“El acabado es la imagen de nosotras”, resume Jiménez.
Su siguiente desafío será conseguir la maquinaria y comenzar a confeccionar. Para ella, el emprendimiento todavía es un sueño, pero ahora cuenta con herramientas para convertirlo en realidad.

Lebsi Ibarra empieza su sueño de tener un taller de ropa deportiva.
Un nuevo comienzo con ropa deportiva
Lebsi Ibarra también llegó al programa con el desafío de comenzar desde cero. Es migrante, tiene formación como técnica superior en Administración de Empresas, con especialización en Recursos Humanos, y antes trabajó como analista de siniestros en el área de salud.
En Ecuador trabajó en un call center, pero luego quedó desempleada. El tiempo disponible la llevó a buscar una alternativa y encontró en Mujeres Confeccionistas una oportunidad para aprender un oficio y emprender.
“Llegué completamente en cero”, cuenta Ibarra.
Ahora tiene un objetivo definido: crear su propio taller de ropa deportiva. Ya consiguió un plan de financiamiento para adquirir las máquinas y comenzar a trabajar.
Su intención inicial es hacerlo sola, pero no descarta que, con el crecimiento del negocio, pueda contratar a otras personas.
240 mujeres se gradúan en 2026
El programa capacita a 60 mujeres por ciudad cada año. En 2026 son 240 las participantes que culminaron el proceso en Guayaquil, Quito, Manta y Machala.
En Guayaquil, además, los resultados de la última etapa de formación muestran avances en calidad y productividad. Según Fundación Acción Solidaria, el 85 % de las participantes logró elaborar prendas con acabados de calidad durante agosto y el 90 % cumplió con los tiempos establecidos de producción.
La próxima generación ya está en camino. La nueva convocatoria, que inicia el 21 de septiembre, recibió más de 1.300 postulaciones; solo en Guayaquil se registraron unas 700 aspirantes.
La cifra evidencia que existe una demanda por este tipo de oportunidades. Para las graduadas, el certificado marca el cierre de una etapa, pero también el comienzo de otra: convertir el conocimiento adquirido en ingresos, emprendimientos y, eventualmente, nuevos puestos de trabajo.
Más que una graduación, para ellas es el punto de partida.