ASTRONOMÍA
Luna de Cosecha en Ecuador el 26 de septiembre: a qué hora ver el fenómeno
La Luna de Cosecha aparecerá en Ecuador después de las 18:00. Estudios en el país y la región han evaluado la relación entre las fases lunares y los cultivos

La Luna de la Cosecha del 26 de septiembre de 2026 comparte cielo con Saturno y Neptuno, ambos visibles cerca del disco lunar esa noche
Lo que se sabe
- La Luna de Cosecha se verá la noche del 26 de septiembre, con salida a las 18:19 en Guayaquil y 18:13 en Quito.
- En Ecuador, estudios en Loja y Manabí evaluaron cultivos en las cuatro fases lunares, y encontraron diferencias en altura, peso y rendimiento según la fase.
- En Perú, un experimento con lechuga registró casi el doble de rendimiento según la fase lunar de siembra; en México y Nicaragua, se ha documentado que este conocimiento se concentra en agricultores mayores y se destaca la importancia de la transmisión de saberes.
La luna de cosecha, como se conoce a la luna llena más cercana al equinoccio de otoño del hemisferio norte, se observará desde Ecuador el sábado 26 de septiembre de 2026, según la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA). El fenómeno, que ocurre cuando la cara de la luna orientada hacia la Tierra queda completamente iluminada por el Sol, alcanzará su fase llena a las 11:49 de la mañana, hora de Ecuador, y podrá observarse esa noche, cuando salga por el este.
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La NASA explica que la luna de cosecha es la luna llena más cercana al equinoccio de otoño. En 2026, el equinoccio ocurrirá el 22 de septiembre, mientras que la luna llena llegará cuatro días después, el 26 de septiembre.
Según Timeanddate, la luna llena ocurrirá el 26 de septiembre a las 11:49, hora de Ecuador. Para esa noche, el sitio registra la salida de la Luna a las 18:19 en Guayaquil y a las 18:13 en Quito. Por tanto, la referencia para observarla será la noche del sábado 26 de septiembre, después de su salida por el este.
¿Por qué se llama luna de cosecha?
El nombre viene del campo. En el hemisferio norte, la luna llena más cercana al equinoccio de septiembre coincidía con el momento en que muchos cultivos llegaban a su madurez y las jornadas de cosecha se extendían. La Luna, además, aparecía poco después del atardecer durante varios días seguidos, por lo que su luz permitía mantener algunas labores después de la puesta del Sol. De ahí nació el nombre de “luna de cosecha”, una denominación tradicional que la NASA todavía utiliza para referirse a esta luna llena.
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¿Qué se ha encontrado al estudiar la relación entre las fases lunares y los cultivos?
En Ecuador y otros países de la región se han realizado investigaciones para buscar una relación entre las fases lunares y el comportamiento de los cultivos. Los resultados, sin embargo, no son uniformes. En 2020, por ejemplo, Jacqueline Loaiza, de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), evaluó esta relación en la Estación Agropecuaria de esa universidad al sur de Loja. El estudio incluyó cinco hortalizas: brócoli, coliflor, col, lechuga y zanahoria. Para compararlas, se trabajó con 60 parcelas de 3 m² cada una distribuidas en las cuatro fases lunares y se midieron variables como prendimiento, altura, diámetro, peso y longitud de las plantas.
Los resultados mostraron diferencias según el cultivo y la variable observada. El mayor prendimiento de brócoli, col y lechuga se registró en luna nueva; mientras que el cuarto creciente presentó mayores valores de peso, altura y diámetro en lechuga y coliflor. En la zanahoria, esa misma fase registró mayor longitud y diámetro, mientras que el mayor peso correspondió a la luna llena. La propia investigación advierte que estas diferencias también pueden estar relacionadas con las condiciones del suelo, el ambiente, la nutrición y las características genéticas de cada cultivo.
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Otro experimento realizado en Ecuador llegó a resultados igualmente específicos. En 2020, investigadores de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí, del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias y de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, estudiaron la yuca variedad INIAP Portoviejo 651 sembrada durante las cuatro fases lunares. Midieron el prendimiento, la altura de las plantas, el rendimiento total y comercial y la cantidad de almidón.
En este caso, la luna llena produjo la mayor altura de planta, con 93,8 centímetros a los 54 días. Sin embargo, el experimento no encontró diferencias estadísticas en el rendimiento de yuca fresca, los trozos comerciales ni la cantidad de almidón. Aun así, los mejores valores numéricos de esas variables se registraron en luna llena y el análisis económico obtuvo allí el mayor ingreso neto: $1.872 por hectárea. Es decir, hubo diferencias en algunas mediciones, pero no en todas las variables productivas.
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Un estudio de 2012 de la Universidad de Cuenca recoge estas prácticas como parte del conocimiento agrícola vinculado a los ciclos de la Luna y explica que el periodo entre la luna nueva y el cuarto creciente se relaciona tradicionalmente con el desarrollo vegetativo de las plantas, mientras que desde la luna llena hasta el cuarto menguante se asocia con la producción de frutos.
La evidencia experimental y documental tampoco se limita a Ecuador, puesto que en otros países de la región como Perú también se han realizado pruebas experimentales. Investigadores de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP) evaluaron la siembra, el trasplante y la producción de dos variedades de lechuga bajo las cuatro fases lunares.
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El estudio, publicado en 2022, utilizó un diseño de bloques completamente aleatorizado, con tres repeticiones, y comparó los resultados de cada fases. La luna llena registró el mayor promedio, con 4.708 kilogramos por hectárea, seguida del cuarto creciente, con 3.458; la luna nueva alcanzó 2.945 y el cuarto menguante, 2.387 kilogramos por hectárea.
Una tradición que resiste en el campo
Además de los ensayos, Nicaragua y México han documentado cómo estos conocimientos forman parte de las prácticas agrícolas tradicionales. En Nicaragua, una investigación publicada en 2014 recogió, mediante entrevistas a productores, el uso de las fases lunares para orientar distintas labores agropecuarias. En México, entre 2018 y 2019, investigadores estudiaron los saberes de 16 productores de milpa de una comunidad maya de Yucatán. El trabajo encontró que los agricultores de mayor edad conservan y aplican buena parte de estos conocimientos, por lo que sus autores resaltaron la urgencia de transmitirlos a las nuevas generaciones.
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