Carondelet cambia su cerco de seguridad en Quito: vidrio y geranios reemplazan parte de las vallas
Las vallas metálicas de Carondelet afectaron recorridos y negocios del Centro Histórico; ahora el vidrio y los geranios buscan recuperar visitantes

Los nuevos cercos de vidrio, acompañados por geranios, rodean la Presidencia y cambian la imagen del entorno frente al Palacio de Carondelet.
Carondelet cambia imagen con geranios
- Carondelet cambia parte de sus vallas metálicas por cercos de vidrio y geranios en Quito.
- El nuevo cerramiento mantiene la seguridad presidencial y mejora la visibilidad del Palacio en el Centro Histórico.
- Comerciantes reportaron menor actividad por las vallas, mientras el turismo del Centro Histórico busca recuperar visitantes.
El gris que durante meses convirtió a Carondelet en una especie de fortaleza comienza a desaparecer. En las calles Chile, García Moreno y Espejo, las pesadas vallas metálicas que marcaban distancia con el Palacio de Gobierno ahora comparten espacio con estructuras transparentes de vidrio y macetas repletas de geranios rojos, rosados y morados.
El contraste salta a la vista. Detrás del nuevo cerco permanece la sede presidencial, resguardada por seguridad y militares, pero la imagen cambió. Las flores rompen la dureza del metal y permiten volver a mirar el edificio desde la calle. La protección no desapareció; cambió de apariencia.
Para quienes recorren diariamente la Plaza Grande, la modificación ha sido bien recibida. Turistas se detienen a observar las flores, comerciantes destacan que el entorno luce más amable y moradores consideran que la seguridad puede convivir con el patrimonio. Pero detrás de los geranios existe una historia de reclamos, restricciones y una larga espera.
El pedido para cambiar la imagen del Centro Histórico
Ricardo Sánchez, presidente del Buró del Centro Histórico, asegura que el cambio fue solicitado durante años por distintos sectores. La organización envió peticiones y mantuvo reuniones con autoridades para plantear una alternativa que permitiera conservar la seguridad de Carondelet sin afectar la imagen del espacio patrimonial.
El pedido también fue planteado por el Municipio de Quito, colectivos ciudadanos, gremios y usuarios, quienes solicitaron el retiro de las vallas o una modificación que permitiera integrarlas al entorno.
Sánchez recuerda que la principal respuesta siempre estuvo relacionada con la seguridad. Por eso, la propuesta buscó una salida intermedia. Si las estructuras debían permanecer, podían cambiar su apariencia.
“Estamos conscientes de que, por la coyuntura de violencia, nuestras autoridades deben estar protegidas”, sostiene Sánchez. Sin embargo, durante años comparó el antiguo cerramiento con una “espina en el corazón de la ciudad”. Ahora considera que la espera tuvo un resultado positivo. Las estructuras transparentes y las flores mantienen el perímetro de protección, pero reducen el impacto visual de las vallas.

Las nuevas estructuras de vidrio con geranios rodean la Presidencia y reducen el impacto visual que generaban las antiguas vallas metálicas.
Las vallas también afectaron al comercio
El cerramiento también modificó durante meses los recorridos de peatones y turistas. En algunos momentos, quienes atravesaban la Plaza Grande debían cambiar de ruta para continuar su recorrido.
Según Sánchez, esto generó una percepción negativa entre visitantes y terminó repercutiendo en los negocios. Su estimación es que las ventas de los establecimientos del sector llegaron a caer alrededor del 50%. Además, ocho locales que funcionaban durante décadas bajo los arcos de Carondelet dejaron de operar.
Las vallas metálicas tuvieron un impacto negativo para el turismo y los negocios; ahora el vidrio y las flores generan otra percepción.
La importancia económica del sector se refleja en las cifras de Quito Turismo. Hasta abril de 2026, el Centro Histórico registraba 554 establecimientos turísticos: 59 de alojamiento, 469 de alimentos, bebidas y entretenimiento, tres de organización de eventos y uno de transporte turístico.
La actividad también muestra crecimiento. El gremio reporta un incremento cercano al 30% en la demanda de hospedaje y alimentos y bebidas durante 2026. La ocupación promedio alcanza el 78% en hoteles y el 85% en restaurantes.
En ese escenario, la imagen y la movilidad del Centro adquieren mayor importancia. Para Sánchez, recuperar espacios transitables y atractivos significa favorecer una actividad que depende de que los visitantes quieran caminar, quedarse y consumir en el casco patrimonial.

Las vallas metálicas todavía permanecen en las calles Chile y Espejo, alrededor de la Presidencia, pese al cambio parcial del cerramiento.
Vidrio y geranios recuperan parte del paisaje
Las nuevas estructuras no eliminan por completo el cerco. Algunas vallas metálicas todavía permanecen, especialmente en los costados de Chile y Espejo. Sin embargo, el vidrio recupera parte de la visibilidad y los geranios aportan color.
Sánchez destaca que ahora también pueden observarse con mayor facilidad elementos históricos frente al Palacio, como la placa relacionada con el asesinato de Gabriel García Moreno.
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La transformación también convence a quienes han visto pasar décadas frente a Carondelet. Eufrasia Qhispe, moradora del sur de Quito, observa las flores y resume su impresión: “Las flores son vida”. Para ella, proteger la Presidencia no necesariamente implica levantar una barrera hostil frente a los ciudadanos.
Angelita Toalongo lleva 53 años trabajando en el Centro Histórico. Ha presenciado manifestaciones, operativos y distintos momentos en los que la seguridad obligó a reforzar el perímetro presidencial. Por eso considera que Carondelet debe mantenerse protegido, pero celebra que el mecanismo tenga ahora otra apariencia. “Es algo hermoso, se ve lindo”, comenta mientras observa las jardineras.
El Presidente necesita seguridad por las amenazas, pero me parece hermoso que hayan encontrado una forma elegante de protegerlo.
La intervención coincide además con iniciativas ciudadanas que buscan recuperar la estética del Centro Histórico. Ana Sevilla, líder de De Vuelta al Centro, cuenta que durante cinco años la organización ha promovido el geranio como símbolo de recuperación del espacio público. Más de 23.000 plantas han sido colocadas en distintos puntos del casco patrimonial.
Su planteamiento resume el nuevo paisaje de Carondelet. Una barrera de seguridad también puede relacionarse con el entorno. Una calle, sostiene, debería invitar a caminar y convivir; pero si una estructura es necesaria, también puede aportar al ornato.