SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Producción y comercio exterior

En Ecuador, el café arábigo germina entre amenazas

En el sur del país, la cosecha arrancó con 40% menos de producción por las lluvias, contracción de precios y la alerta por la Xylella fastidiosa

La temporada de cosecha de café arábigo en las provincias del sur, arrancó con retraso la última semana de mayo, el sector cafetero se prevé terminar la recolección en septiembre.

La temporada de cosecha de café arábigo en las provincias del sur, arrancó con retraso la última semana de mayo, el sector cafetero se prevé terminar la recolección en septiembre.Miguel Canales Leon / Expreso

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Lo que debes saber

  • Caficultores estiman una caída de hasta el 40 % en la producción debido a las lluvias, mientras los precios internacionales han bajado y los márgenes de rentabilidad son cada vez más estrechos.
  • Productores y gremios afirman que continúan sin recibir información oficial detallada sobre los focos detectados y el manejo de la plaga.
  • La baja productividad, la ausencia de una política cafetera sostenida y el déficit de asistencia técnica hacen que muchos caficultores apenas recuperen inversiones.

Los productores de café arábigo (Coffea arabica) del sur del Ecuador iniciaron con preocupación la cosecha de 2026 durante la última semana de mayo, con un retraso de tres semanas respecto al calendario habitual. Lo hacen en un contexto marcado por la caída de los precios internacionales del café, la falta de información oficial sobre la detección de focos de la bacteria Xylella fastidiosa en Loja, Zamora Chinchipe y El Oro, y una reducción estimada del 40 % en la producción debido al exceso de lluvias.

Te invitamos a leer | Bacteria letal: un hallazgo oculto que amenaza al agro ecuatoriano

Estos desafíos afectan a las 1.200 familias productoras y exportadoras que integran la Federación Regional de Asociaciones de Pequeños Cafetaleros Ecológicos del Sur (Fapecafes), cuya actividad se concentra en esas tres provincias.

Desde el cantón Chaguarpamba, en Loja, la productora y microempresaria Bionay Bravo decidió buscar nuevos mercados para comercializar la cosecha de este año. Con ese objetivo viajó a Buenos Aires y Montevideo llevando muestras de café arábigo de especialidad. “Hice un ajuste económico de muchos años para poder cubrir todos los gastos del viaje”, relata.

Durante su recorrido contó con el acompañamiento de funcionarios del Ministerio de Comercio Exterior a través de las oficinas comerciales de ambos países. En Uruguay, potenciales compradores degustaron el producto y quedaron sorprendidos. Según Bravo, “se impresionaron porque era un café dulce, diferente en taza y con una calidad organoléptica capaz de romper cualquier barrera”.

La calidad organoléptica se refiere al conjunto de características físicas y químicas que pueden percibirse a través de los sentidos, como el aroma, el sabor, la textura y la acidez. La meta de Bravo para la presente cosecha es exportar al menos 20 quintales de café.

Especialidad

El café arábigo predomina en los mercados premium por sus sabores más complejos, acidez y notas aromáticas florales o frutales, resultado de su cultivo en altura y maduración más lenta.

Pero sobre esa apuesta pesa un contexto de amenazas. “Cuánto lamento que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP), a través de Agrocalidad, no haya hecho el seguimiento respectivo”, dice Bravo al referirse a la Xylella fastidiosa la letal bacteria, hoy presente en el país, y que amenaza a los cultivos de café —el grano fue identificado como hospedero por la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario—. Bravo, dice, que intentó contactar al director del MAGP de Loja por WhatsApp y no recibió respuesta. Teme que la falta de información sobre la detección de la Xylella en las plantaciones del sur frene el trabajo de años.

10 centavos

Es el retorno por cada dólar invertido en la caficultura así lo detalló Fapecafes tras un análisis en zonas productivas del sur.

Café en cifras

A nivel nacional, según datos de Asociación Nacional Ecuatoriana de Café (Anecafé), las exportaciones de café arábigo registraron un crecimiento impulsado por mejores precios internacionales entre 2024 y 2025. Los envíos pasaron de 16.711 sacos, valorados en cerca de $7,8 millones, a 20.848 sacos que generaron más de $12 millones. No obstante, representantes del sector sostienen que estas cifras no reflejan una recuperación real.

Melecio Mayo, presidente de Fapecafes, anticipa reducción en las exportaciones de esta temporada debido a las pérdidas ocasionadas por el exceso de lluvias en meses previos. “El año pasado exportamos más de 10.000 quintales; este año estaremos llegando apenas a 6.000”, señala. La cosecha se desarrollará hasta septiembre.

Aunque se mantienen los contratos con sus principales mercados —Francia, que absorbe el 43% de las exportaciones; Italia, el 25%; Alemania, el 22%—, los márgenes de rentabilidad son cada vez más estrechos. Un ejemplo es Alemania, cuyo precio de compra descendió de $510 a $485 por quintal. “Menos de eso prácticamente estaríamos perdiendo”, advierte.

Por su parte, Pablo Pinargote, presidente de Anecafé, sostiene que la principal fragilidad del caficultor ecuatoriano radica en su baja productividad, puesto que producen muy por debajo del promedio regional de 25 quintales por hectárea y los cerca de 50 de Brasil.

Para Pinargote, el problema de fondo persiste: Ecuador lleva más de tres décadas sin una política de Estado sostenida para el desarrollo del café. Eso ha provocado que ni si quiera se logre abastecer el consumo interno que supera los 350.000 frente a los cerca de 250.000 sacos de café que Ecuador produce al año.

Desde el sector productivo, Mayo añade que los programas de reactivación cafetera se han quedado en cifras de entrega de plantas, sin garantizar asistencia técnica a largo plazo. Señala que “muchos productores apenas alcanzan rendimientos de entre 10 y 15 quintales por hectárea”, cuando necesitarían superar los 30 quintales para cubrir costos y ser rentables. Según un análisis de Fapecafes, por cada dólar invertido en caficultura el retorno apenas llega a diez centavos.

Ambas asociaciones continúan sin recibir información detallada sobre el hallazgo de la bacteria. Por su parte, Bravo pide mayor claridad de las autoridades para evitar que la incertidumbre afecte injustificadamente la imagen del café ecuatoriano en los mercados internacionales. Desde diciembre del año pasado, EXPRESO solicitó a Agrocalidad entrevista sobre este tema, pero aún se espera por una respuesta.

DECLARAR

La presencia de la Xylella fastidiosa en el Ecuador de manera técnica y junto a un plan de contención sólido establecería confianza en el mercado internacional.

Xylella: la deuda de comunicar

Para Freddy Magdama, jefe del Departamento de Fitopatología y Microbiología del Centro de Investigaciones Biotecnológicas del Ecuador (CIBE-ESPOL) la respuesta del Estado ante la Xylella también debe apuntar a la transparencia. “Omitir este tipo de información puede tener repercusiones grandes”, señala el investigador.

Declarar la presencia de la bacteria acompañada de una estrategia sólida de combate posicionaría al país. “Es preferible reportarlo de forma técnica y decir los planes de contención que se están llevando, para posicionar la confianza en el mercado internacional. Somos un país como cualquier otro que ha sufrido una incursión, pero que está lidiando con ella de forma científica y está abierto a la ayuda”.

Magdama aboga por integrar a la información como herramienta: “Si un productor sabe que su vecino ha tenido un reporte Xylella va a tener mayor precaución en visitarlo, en tomar medidas de bioseguridad y en evitar el traspaso de material vegetal”.

Debido a que la planta muere desde el interior, ya que la Xylella obstruye su sistema vascular. “Si no hay líquidos, no corren los nutrientes, ni siquiera puede llegar a producir los frutos”, señala Magdama.

Por ello, insiste en actuar con medidas necesarias de bioseguridad y la destrucción oportuna de los brotes iniciales para no afectar a la producción. La experiencia internacional respalda esa advertencia. Estudios citados por la sanidad agrícola mexicana reportaban reducciones que oscilan entre 73.2 Kilogramos y 121 kilogramos de grano seco por hectárea por cada punto porcentual de aumento en la severidad de la infección en cultivos de café arábigo de Brasil; en algunas plantaciones de São Paulo la bacteria redujo la producción en un 30%.

Si quieres leer esta y más noticias, suscríbete a EXPRESO. SUSCRÍBETE AQUÍ

tracking