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Diario Expreso Ecuador

¿Ecuador le ganó a Alemania pese a Sebastián Beccacece o gracias a él?

Tras la agónica victoria de La Tri ante el combinado alemán, analizamos las decisiones tácticas del DT y la entrega del plantel en la cancha

El técnico ecuatoriano Sebastián Beccacece abrazado por los hinchas que lo resistían.

El técnico ecuatoriano Sebastián Beccacece abrazado por los hinchas que lo resistían.EFE

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Un día antes del decisivo encuentro final de la fase de grupos de la Copa del Mundo, Sebastián Beccacece dio una rueda de prensa en la que admitió con cierta amargura que todavía no lograba meterse en el bolsillo a los aficionados ecuatorianos.

El entrenador de la selección nacional se expresó con un matiz de resignación y un evidente nudo en la garganta. Su postura tenía fundamentos válidos: acumular dos partidos consecutivos sin marcar goles, sumado a un desperdicio de casi veinte oportunidades claras de anotar, no justificaban el idilio de la hinchada.

De forma paralela, las plataformas digitales se inundaron de rumores que apuntaban a supuestos conflictos internos en el vestuario. Empezaron a circular fotografías en las que los referentes del equipo dialogaban en grupo mientras el estratega pasaba por su lado sin interactuar, e incluso se ventiló un presunto cortocircuito con el zaguero Wilian Pacho.

No obstante, la sequía frente al arco rival no reflejaba un mal desempeño colectivo. El fútbol se rige por marcadores, pero el desarrollo de los partidos también cuenta. 

En los duelos previos ante Costa de Marfil y Curazao, el plantel tricolor exhibió tramos de altísima agresividad ofensiva, registrando disparos en los postes, pelotas desviadas por milímetros y notables intervenciones de los guardametas rivales.

El primer gol de Ecuador en el Mundial

A fuerza de insistencia, la recompensa frente a las redes tenía que concretarse, y ocurrió ante el adversario menos esperado. El cuerpo técnico de Ecuador saltó al campo de juego sosteniendo de forma idéntica el planteamiento estratégico y los nombres propios con los que debutó en la cita mundialista.

Dicha postura significó la primera batalla ganada para el director técnico argentino. Pese a que los cuestionamientos aumentaban y la presión externa era asfixiante, prefirió ratificar su confianza en el mismo grupo de futbolistas. Respaldó la misma identidad futbolística que consolidó a la escuadra nacional en el segundo puesto de las eliminatorias sudamericanas.

Se plantó un bloque defensivo sólido, caracterizado por marcadores laterales con mayor vocación de contención que de proyección, respaldados en el eje por dos centrocampistas que se comportaron como auténticos guerreros de mil batallas: Moisés Caicedo y Pedro Vite.

La apertura del marcador por parte de Alemania de forma prematura parecía fulminar las esperanzas de clasificación y ratificar el divorcio de la opinión pública con el timonel albiceleste. 

Sin embargo, el grupo de jugadores salió al rescate de su entrenador en el rectángulo de juego. Propusieron un ataque constante. Por pasajes, el combinado teutón lucía tan replegado y sobrepasado como en su momento lo estuvo Curazao, incapaz de descifrar los movimientos de un Nilson Angulo que firmó una actuación sobresaliente.

El ingreso de 'La Rola' Rodríguez

La producción de Angulo alcanzó tal nivel que desarmó por completo a la zaga defensiva de Alemania antes de definir un golazo que devolvió el alma y el fervor a todo el pueblo ecuatoriano. A partir de esa acción, el trámite mutó en un constante intercambio de golpes que se extendió hasta el cierre de la etapa complementaria.

En ese punto reapareció la gestión de Beccacece. Optó por congelar las variantes, dando la impresión de no querer mover las fichas de la cancha. Mientras el banco de suplentes del rival refrescaba sus líneas, él optó por sostener a los inicialistas. 

La decisión más discutida fue la permanencia en cancha de Enner Valencia, quien lucía impreciso al no poder aguantar los balones, carecer de asociaciones colectivas, mostrar poca movilidad, perder los balones divididos y fallar en los rebotes. Corresponde señalar con total claridad que el histórico delantero centro no firmó un buen compromiso.

Fue ahí donde se produjo la variante que transformó el rumbo definitivo de la contienda. El director técnico, aunque con cierta demora, retiró del campo a Enner para dar paso a Kevin 'La Rola' Rodríguez, pasando por alto el clamor general de las tribunas que exigían el ingreso de Jordy Caicedo. 

Los hechos terminaron dándole la razón al técnico, el espigado delantero, reconvertido como referencia de área, causó estragos en los zagueros alemanes, provocó desconcierto en su marca y fue el encargado de desviar con la cabeza el balón en la jugada de tiro de esquina que terminó transformando en gol Gonzalo Plata.

La resistencia ecuatoriana

El tramo final del partido consistió en aguantar. Se realizaron modificaciones destinadas a renovar el desgaste físico y la energía del equipo, obligando a apelar a la principal virtud histórica de Ecuador: su retaguardia defensiva. 

Es un hecho que los minutos de descuento se vivieron con mayor angustia y sufrimiento en las gradas que en la propia zona defensiva, donde los centrales jamás perdieron el orden técnico y resolvieron el peligro mediante despejes solventes, coberturas oportunas y relevos impecables.

Ecuador sostuvo la ventaja y concretó un triunfo histórico que quedará guardado de forma permanente en las páginas del balompié. Tras decretarse la conclusión del partido, Beccacece brindó declaraciones que invitan a la reflexión: "Es por el Ecuador, los jugadores le regalaron una alegría enorme al pueblo y hay que celebrar y hay que disfrutar por favor, gracias", manifestó textualmente de manera categórica.

¿Consiguió Beccacece asegurar el afecto definitivo del hincha ecuatoriano? La victoria representa un avance significativo, pero este vínculo afectivo recién empieza a redactar sus primeras páginas.

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