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Diario Expreso Ecuador

El nuevo lujo: convertir un plan en un momento de calidad

Los jóvenes buscan encuentros más cercanos, conversaciones y experiencias que permitan disfrutar el momento sin necesidad de grandes eventos

Los encuentros entre amigos y los momentos compartidos cobran protagonismo entre los jóvenes, que buscan disfrutar de experiencias más cercanas y significativas.

Los encuentros entre amigos y los momentos compartidos cobran protagonismo entre los jóvenes, que buscan disfrutar de experiencias más cercanas y significativas.Shutterstock

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Hay viernes que ya no piden una discoteca llena, una agenda con tres lugares distintos ni una noche que termine de madrugada. A veces basta una mesa, algo para picar, música de fondo y ese grupo de amigos con el que las horas pasan sin necesidad de mirar el reloj.

Es precisamente en esos espacios donde Amstel busca acompañar los llamados “momentos de calidad”: encuentros en los que compartir, conversar y disfrutar adquieren más valor que la cantidad de planes en la agenda. La marca, de origen europeo y con 156 años de historia, apuesta en Ecuador por una cerveza 100% malta pensada para acompañar diferentes momentos de encuentro entre adultos.

Y la tendencia parece ir en esa dirección. No es que los jóvenes hayan dejado de disfrutar de salir. El cambio está, más bien, en cómo eligen hacerlo: cada vez gana más valor el encuentro que permite conversar, compartir y disfrutar sin que todo tenga que convertirse en un gran evento.

En Quito, esta transformación también empieza a sentirse. La ciudad ofrece cada vez más alternativas que van desde propuestas gastronómicas y culturales hasta espacios al aire libre y encuentros más pequeños entre amigos. Quito Turismo, por ejemplo, identifica entre las preferencias de los jóvenes experiencias vinculadas con gastronomía, naturaleza y cultura.

Menos planes, más presencia

Durante años, el plan perfecto parecía medirse por su tamaño: cuántas personas asistirían, cuántos lugares se visitarían o hasta qué hora duraría la noche.

Ahora la ecuación parece ser diferente. Para muchos adultos jóvenes, tener tiempo para conversar, reírse de las mismas historias de siempre y compartir con un grupo cercano se ha convertido en un lujo. El objetivo ya no es necesariamente llenar la agenda, sino encontrar un espacio donde realmente se pueda estar presente.

Esta búsqueda de experiencias más cercanas no ocurre únicamente en Quito. Investigaciones sobre los hábitos de socialización posteriores a la pandemia han encontrado cambios en la manera en que los jóvenes se relacionan presencialmente, incluyendo una mayor tendencia a encontrarse en grupos pequeños y con círculos de amigos más cercanos.

La conclusión no es que la fiesta haya desaparecido. Es que ya no existe una única manera de pasarla bien.

¿Por qué ahora?

Hay algo de cansancio frente a la idea de tener que estar permanentemente haciendo algo.

Después de una semana de trabajo, reuniones, mensajes, redes sociales y pendientes, el tiempo libre adquiere otro valor. Y ahí aparece una tendencia que se ha extendido en distintas partes del mundo: elegir experiencias más pausadas, disfrutar del presente y dejar de sentir que hay que participar en todo.

Es el territorio del slow living y también del llamado JOMO, Joy of Missing Out: la satisfacción de no tener que estar en todos los planes.

En la práctica, puede significar algo tan sencillo como decirle que no a una noche de fiesta para aceptar una invitación a cenar en casa de un amigo. O juntarse con cuatro o cinco personas, preparar algo para comer, poner música y dejar que la conversación haga el resto.

Para Karol Díaz, quiteña de 30 años que vive en el sector de La Carolina, ese cambio se siente en su propio círculo. “Ahora se buscan reuniones más cercanas, donde se pueda compartir y crear incluso un ambiente familiar entre amigos. Una buena conversación, música suave y algo refrescante para acompañar el momento”, cuenta.

Y quizás ahí está la clave: el plan pequeño no significa hacer menos; significa disfrutar más de lo que se está haciendo.

De un simple plan a un momento de calidad , versión Quito

En una ciudad como Quito, ese nuevo ritual puede tomar muchas formas.

Una cena improvisada en casa. Una tarde de juegos de mesa. Una reunión para ver una película. Una terraza con amigos. Una conversación que comienza después del trabajo y termina varias horas más tarde. Una mesa alrededor de la que se juntan personas que no necesitan demasiadas excusas para verse.

Incluso la vida nocturna de la ciudad ha tenido que adaptarse a nuevos hábitos y circunstancias. La inseguridad, por ejemplo, ha transformado la manera en que algunos quiteños viven la noche y ha llevado a buscar alternativas y espacios diferentes para encontrarse.

Amstel, cerveza de origen europeo con 156 años de historia, llega a Ecuador con una propuesta 100% malta para acompañar momentos de calidad.

Amstel, cerveza de origen europeo con 156 años de historia, llega a Ecuador con una propuesta 100% malta para acompañar momentos de calidad.Cortesía

Una cerveza para esos momentos

En esa nueva manera de entender el tiempo libre también hay espacio para productos que acompañan el momento sin convertirse necesariamente en el centro de la experiencia.

Ahí entra Amstel, una cerveza nacida en Ámsterdam hace 156 años y cuyo nombre proviene del río que atraviesa la capital neerlandesa. Su propuesta en Ecuador recupera esa herencia europea a través de una cerveza 100% malta, elaborada con ingredientes naturales y pensada para ofrecer un perfil equilibrado y cuerpo suave.

Su llegada al mercado ecuatoriano se conecta precisamente con esta idea: una cerveza de calidad para acompañar momentos de calidad.

Porque quizás el nuevo lujo de los jóvenes no sea tener más planes, sino poder elegirlos.

Elegir a quién invitar. Elegir dónde quedarse. Elegir una conversación en lugar del ruido. Elegir una mesa pequeña en lugar de una multitud.

Y descubrir que, algunas veces, el mejor plan no necesita ser el más grande.

Solo necesita ser un buen plan.

El consumo de bebidas alcohólicas es exclusivo para mayores de 18 años. Evite el consumo excesivo.

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