Diseñadores gráficos
Un proyecto de estudiantes universitarios transforma el conocimiento científico sobre la flora de Guayaquil en contenidos visuales accesibles, fortaleciendo la educación ambiental.Cortesía

Flora nativa de Guayaquil: proyecto universitario impulsa educación ambiental

A través de infografías educativas, la iniciativa busca que los ciudadanos reconozcan las especies nativas de su entorno

En una ciudad donde la naturaleza muchas veces pasa desapercibida entre el cemento y el ritmo urbano, el diseño gráfico emerge como una herramienta clave para reconectar a los ciudadanos con su entorno. Desde la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, un proyecto académico propone justamente eso: traducir el conocimiento científico sobre la flora local en un lenguaje visual accesible, atractivo y cercano para los jóvenes.

Cómo el diseño gráfico enseña sobre la flora de Guayaquil

La iniciativa, desarrollada por los egresados de la carrera de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UCSG, Francisco Aldair Franco Saldaña y Génesis Landázuri Morejón, se centra en la creación de infografías y cartillas educativas sobre la flora nativa de la ciudad, en articulación con la Fundación La Iguana. Más que un ejercicio académico, el proyecto se posiciona como una apuesta por la educación ambiental desde el diseño, con impacto potencial en la conciencia ciudadana.

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“El objetivo principal es acercar el conocimiento sobre la flora nativa de Guayaquil a los jóvenes de una manera clara y accesible”, explica Franco. Su propuesta parte de una realidad evidente: existe abundante información científica sobre los ecosistemas urbanos, pero no siempre está presentada en formatos comprensibles para el público general. En ese sentido, el diseño actúa como puente entre el conocimiento técnico y la vida cotidiana.

Infografías educativas promueven el cuidado ambiental en Guayaquil

El proceso de construcción del contenido no fue improvisado. Se sustentó en investigación y en un diálogo constante con la Fundación La Iguana, lo que permitió identificar los datos más relevantes sobre los árboles nativos. “La prioridad fue escoger información clara, útil y fácil de comprender, evitando saturar de tecnicismos”, detalla el estudiante, quien destaca que el objetivo no era solo informar, sino también generar reconocimiento y apropiación del entorno natural.

Uno de los pilares del proyecto es la aplicación estratégica del diseño visual. A través de ilustraciones inspiradas en la apariencia real de las especies, una paleta cromática basada en colores naturales y una diagramación dinámica, las piezas buscan facilitar la lectura y la comprensión. “La idea fue transformar información técnica en mensajes visuales atractivos y fáciles de explorar”, señala Franco, evidenciando el rol del diseño como herramienta pedagógica.

A esta visión se suma el enfoque de su compañera de tesis. “Nuestra idea fue aportar, desde el diseño gráfico, a la sociedad materiales educativos para que aprendan a valorar y conocer nuestra flora nativa y por ende a su conservación porque se cuida lo que se conoce. La idea es seguir aportando desde la carrera de Diseño gráfico, para que más estudiantes se interesen por proyectos en pro del medio ambiente y la divulgación científica”, expresa Landázuri, reforzando el componente social y formativo de la propuesta.

Infografías flora nativa
La iniciativa evidencia que comunicar la ciencia de forma clara y visual es esencial para fomentar el cuidado del entorno y fortalecer el vínculo con la naturaleza urbana.Cortesía.

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Más allá de lo estético, el proyecto plantea una reflexión de fondo: la conservación ambiental comienza por el conocimiento. “Muchas veces las personas pasan junto a un árbol sin saber qué especie es ni cuál es su importancia dentro del ecosistema”, comenta Franco. Desde esa perspectiva, las infografías y cartillas no solo informan, sino que invitan a observar, reconocer y valorar la biodiversidad urbana.

El desarrollo del proyecto también implicó desafíos importantes, especialmente en la traducción del lenguaje científico a formatos accesibles sin perder rigurosidad. Este equilibrio se logró gracias al trabajo colaborativo con la fundación, que brindó acompañamiento y validación constante. La experiencia evidencia cómo la articulación entre academia y organizaciones sociales puede generar propuestas con impacto real.

De cara al futuro, Franco proyecta seguir explorando el potencial del diseño gráfico en la educación ambiental. Su interés se amplía hacia proyectos editoriales y propuestas que integren cultura, naturaleza y tipografía. En un contexto donde la información abunda pero no siempre conecta, iniciativas como esta demuestran que el diseño no solo comunica: también educa, sensibiliza y transforma la relación de las personas con su entorno.

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