Día mundial del teatro
Más de 400 artistas recorrieron el centro de Guayaquil para conmemorar el Día Mundial del Teatro y denunciar la falta de apoyo estatal y garantías laborales para el sector cultural.Gabriel Cornejo

Actores en Guayaquil alzan su voz ante crisis cultural en Día Mundial del Teatro

Actores, gestores y agrupaciones teatrales alzaron su voz en una procesión simbólica que evidenció la crisis del gremio

En las calles del centro de Guayaquil, por la Avenida 9 de Octubre hasta la plaza San Francisco, más de 400 artistas se congregaron para conmemorar el Día Mundial del Teatro con una procesión cargada de simbolismo, arte y denuncia social. La jornada no solo celebró el valor cultural del teatro, sino que también evidenció la precariedad que enfrenta el gremio artístico en la ciudad y el país.

Artistas denuncian abandono estatal en Día Mundial del Teatro

Carlos Chiriboga Gorozabel, presidente de la Asociación de Amorfineros, Teatreros, Músicos y Narradores de la tradición montuvia, destacó el sentido histórico de la fecha: “El arte es vida, el arte es manifestación de desarrollo, el arte es manifestación de democracia”. Recordó que esta celebración tiene sus raíces en 1961 y que, desde entonces, el teatro ha sido una herramienta de transformación social y expresión ciudadana.

Durante la jornada, los artistas leyeron un manifiesto en el que expusieron las principales problemáticas del sector. Entre ellas, la falta de espacios accesibles para presentaciones, la ausencia de respaldo institucional y la necesidad de políticas públicas que garanticen derechos básicos como el acceso al seguro social. “Necesitamos oídos de las autoridades, necesitamos respaldo, necesitamos espacios donde podamos representar nuestras actividades”, enfatizó Chiriboga.

Artistas
Entre denuncias y presentaciones artísticas, el sector cultural reafirmó su compromiso con el arte como herramienta de transformación social.Gabriel Cornejo

Gremio teatral exige espacios y derechos en Guayaquil

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La Agrupación Teatral Retablillo dirigida por la magíster Balbina Isabel Payne Delgado, también participó en la jornada. Payne explicó la realidad económica que enfrentan los actores. “Espacios de cultura públicos de Guayaquil cobran 500 dólares por un espacio; más 80 dólares por un día de ensayo. La mayoría no está en condiciones de pagar”, señaló, al tiempo que recordó el impacto de la pandemia: “En el tiempo del COVID, nuestros compañeros pasaron hambre como usted no se lo imagina”.

La crisis no solo es económica, sino también estructural. Los artistas denuncian la falta de oportunidades en medios tradicionales y el desplazamiento de actores formados por nuevas dinámicas de entretenimiento. “Ahora solo hay influencers en las televisoras, y los verdaderos actores, los que tenemos técnica, hemos sido relegados”, sostuvo Payne Delgado, reflejando el sentir colectivo del gremio.

Actores ecuatorianos reclaman apoyo y condiciones dignas urgentes

Desde una postura más crítica, el actor independiente Fernando Villao, con más de tres décadas de trayectoria, cuestionó la falta de reconocimiento estatal hacia los artistas. “Deberíamos tener pensión vitalicia, seguro social, vivienda; eso debería estar por ley”, afirmó, al tiempo que lamentó la situación de referentes culturales que, pese a su aporte, no cuentan con respaldo institucional en su vejez.

Villao también comparó la realidad local con otros contextos internacionales, señalando la ausencia de inversión en el arte escénico: “No hay un teatro donde terminar esto, no hay apoyo de una marca, no hay auspicio del municipio”. Sin embargo, pese a las dificultades, aseguró que la vocación artística se mantiene firme: “Vamos a seguir actuando, aunque sepamos que quizá nunca veamos ese cambio”.

Actores guayaquileños
La jornada reunió a artistas de distintas generaciones que coinciden en que, tras la pandemia, el teatro enfrenta uno de sus momentos más críticos en Ecuador.Gabriel Cornejo

Teatro resiste en Guayaquil pese a falta de respaldo

Por su parte, el actor Isidro Murillo, conocido como Agapito Regalado Contento, resumió el impacto de los últimos años en una frase directa: “Después de la pandemia se vino abajo todo”. Con más de cuatro décadas de trayectoria, señaló que el teatro ha perdido espacios y sostenibilidad, obligando a los artistas a trasladar sus expresiones a la calle, sin garantías ni estabilidad.

A pesar del panorama adverso, la jornada dejó claro que el teatro sigue vivo en Guayaquil. Más allá de la denuncia, los artistas reafirmaron su compromiso con el arte como herramienta de transformación social. “El teatro no requiere de pistola ni fusil, quiere un escenario para transmitir paz”, concluyó Chiriboga, en una frase que sintetiza la esencia de una lucha que, lejos de apagarse, continúa en cada escenario improvisado y en cada voz que se niega a ser silenciada.

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