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Marcela Aguiñaga anunció mediante un video su decisión de renunciar a la Prefectura del Guayas y no participar en la reelección.archivo

Prefectura del Guayas: qué cambia tras la renuncia de Marcela Aguiñaga

La próxima renuncia de Aguiñaga a la Prefectura del Guayas no genera un vacío institucional, pero sí un vacío político

Este lunes 6 de abril, Marcela Aguiñaga anunció mediante un video su decisión de renunciar a su cargo el próximo 14 de mayo y de no participar en la reelección. La funcionaria explicó que la decisión responde a una situación familiar delicada, marcada por pérdidas recientes y problemas de salud en su entorno cercano.

Aguiñaga relató que en diciembre pasado falleció su padre tras luchar contra el cáncer, y que otro familiar fue diagnosticado con la misma enfermedad en estado avanzado. Además, su esposo atraviesa una situación médica complicada. “La vida me pone ante una circunstancia compleja y no puedo mirar hacia otro lado”, expresó.

La prefecta confirmó que el próximo 14 de mayo, cuando cumpla tres años en funciones, presentará formalmente su renuncia. “He tomado la decisión de no correr para la reelección de la Prefectura del Guayas”, enfatizó, destacando los proyectos ejecutados en infraestructura, apoyo al agro, juventud y sistemas de cuidado.

El sucesor de la prefectura

Con la salida anticipada de Aguiñaga, será el viceprefecto Carlos Serrano quien asuma la conducción de la provincia para completar el período 2023‑2027. Serrano, de 49 años, cuenta con experiencia en el ámbito público y privado. Fue concejal de Samborondón durante dos periodos consecutivos (2009‑2019), representando al sector rural.

Carlos Serrano asumirá la Prefectura de Guayas
Carlos Serrano asumirá la Prefectura del Guayas tras la renuncia de la prefecta Marcela Aguiñaga, por motivos familiares.CORTESÍA

Desde el punto de vista administrativo, la renuncia activa el mecanismo de sucesión previsto en el COOTAD. Serrano deberá asumir la prefectura y el Consejo Provincial tendrá que designar una nueva viceprefecta, en cumplimiento del principio de paridad de género.

Un vacío de liderazgo en el esquema político

Santiago Pérez Samaniego, politólogo y director de la Carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Técnica Particular de Loja, explicó que la renuncia de Aguiñaga no genera un vacío institucional, pero sí un vacío político. "Políticamente sí hay un vacío, porque la doctora Aguiñaga no era una prefecta más. Tenía peso político propio, visibilidad provincial y capacidad de confrontar al gobierno central en temas sensibles como el Quinto Puente”, señaló.

El politólogo subrayó que la salida de Aguiñaga reduce un liderazgo intermedio en Guayas. Ella ocupaba un espacio autónomo, sin alinearse plenamente con el correísmo ni con el oficialismo. Su ausencia achica ese espacio y favorece un escenario más polarizado: oficialismo por un lado y correísmo duro por otro, con menos matices en medio.

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“Esto fragmenta más a la oposición política. La salida de Aguiñaga debilita un contrapeso territorial importante en la provincia más decisiva electoralmente hablando en el país, y mejora la posición relativa del oficialismo frente a una oposición dividida”, concluyó Pérez Samaniego.

Un tablero nacional más polarizado

La renuncia de Aguiñaga también se interpreta en clave nacional. En un escenario donde el oficialismo acumula más espacios de poder, la salida de una figura con peso territorial como la prefecta del Guayas puede alterar el equilibrio político.

Como advierte Pérez Samaniego, “lo más prudente es no decir que esta renuncia prueba un control total del oficialismo, porque eso sería más una interpretación que un hecho comprobado. Lo que sí cambia es que el Gobierno pierde un foco de resistencia visible, prácticamente completamente”.

La salida de Aguiñaga debilita un contrapeso territorial clave en la provincia más decisiva electoralmente, lo que mejora la posición relativa del oficialismo frente a una oposición fragmentada. No significa un dominio absoluto, pero sí un tablero más favorable para el Ejecutivo en medio de una dinámica política "cada vez más polarizada entre correísmo y novoísmo".

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