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Pase del Nino Viajero busca un reconocimiento mundial

Vestido de rosado, con adornos dorados en pan de oro y en brazos del arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez, el Niño Viajero fue llevado hasta el carro alegórico para que presida la procesión en su honor por las calles cuencanas. “¡Viva el Niño Viajero!” y

Procesión. El arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez, lleva al Niño Viajero, elegantemente vestido y con custodia.

Vestido de rosado, con adornos dorados en pan de oro y en brazos del arzobispo de Cuenca, Marcos Pérez, el Niño Viajero fue llevado hasta el carro alegórico para que presida la procesión en su honor por las calles cuencanas. “¡Viva el Niño Viajero!” y “¡Viva el Guagua de Cuenca!” fueron los gritos de la multitud que participó de la misa oficiada en la Catedral de la Inmaculada.

Una ovación calentó el ambiente algo frío de la mañana, para dar inicio al Pase del Niño Viajero, que cada 24 de diciembre se cumple en Cuenca.

Los danzantes, niños y jóvenes disfrazados de figuras bíblicas y representaciones de la identidad morlaca, acompañaron al Niño Viajero.

Hubo unos 40 carros alegóricos, además de música navideña y ancestral interpretada por bandas de pueblo e institucionales, que incrementaron la alegría de los morlacos con su tradición religiosa, declarada ya en el 2009 por el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultura como Patrimonio Inmaterial del Estado.

Refleja, como pocas, la cultura y las tradiciones de un pueblo que expresa sus creencias espirituales en múltiples y variadas formas del folclor.

El Niño Dios es el centro de devoción y su origen más remoto se encuentra en las culturas helénicas y románicas.

La imagen del Niño fue colocada en un carro alegórico junto a la Sagrada Familia para un recorrido de unos 6 kilómetros por la urbe. Cerca de 90 mil feligreses caminaron junto a pavos asados, cuyes con papas, vino, panes de pascua, alimentos típicos, a manera de ofrenda al recién nacido, para que a cambio el año siguiente el Niño no les haga faltar el alimento, la salud, el trabajo y la fe.

Es el evento religioso más popular e importante de Cuenca y busca sumarse a la lista de patrimonios mundiales reconocidos por la Unesco. Desde hace seis meses, la fundación Turismo para Cuenca, la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales y la Dirección de Cultura del Municipio trabajan en la elaboración de un expediente para que se apruebe la propuesta de incluir el Pase del Niño Viajero como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad Mundial.

El expediente recogerá todo el trabajo desarrollado antes y durante el recorrido. “Para elaborar el plan de salvaguardias se cuenta con la colaboración de los organizadores y mantenedores del pase”, contó Tania Sarmiento, directora de la fundación Turismo para Cuenca.

De acuerdo con la Unesco, el patrimonio cultural inmaterial “incluye prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas como tradiciones orales, artes escénicas, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional”. (F)

Tradición

Un paseo que incluye caballos

Es parte de la tradición que los niños vayan vestidos con elegantes trajes, montados sobre caballos o mulas, también adornados con guirnaldas de colores.

El plan

- A la Unesco

La propuesta podrá presentarse hasta el 30 de marzo del próximo año.

- Iniciativa

Para la propuesta ya se mantuvo un acercamiento con Sadia Sánchez, directora regional de la Unesco.

- Espera

En un lapso de dos años se conocerá si el Pase del Niño Viajero se convierte en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad Mundial.