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Un partido, dos voces

Sutil, pero evidente. Alianza PAIS, acostumbrada a una sola voz, inicia un proceso de transición con un dúo sin sintonía, desafinado.

Jamás entendí eso del anticipo del impuesto a la renta, creo que ese anticipo podemos convertirlo en empleo. Lenín Moreno

Sutil, pero evidente. Alianza PAIS, acostumbrada a una sola voz, inicia un proceso de transición con un dúo sin sintonía, desafinado.

El caso más claro tuvo lugar esta semana. El lunes, desde Ambato, la mano extendida del candidato Lenín Moreno acogía los reclamos empresariales con una promesa: llevar a revisión el anticipo del impuesto a la renta. Es uno de los constantes pedidos del sector, que considera perjudicial el pago por adelantado de un tributo que, en teoría, se genera sobre las ganancias reales al final del año. Esta forma de cargar sobre proyecciones ha sido siempre defendida por PAIS. Hasta ahora. Moreno no solo promete acordar el futuro del tributo con los empresarios, sino que confesó: “Jamás lo entendí”.

Tan solo 36 horas después, Correa dijo lo contrario. No hizo referencia explícita a Moreno. Pero dividió su respuesta, consultado por los medios durante un conversatorio, en dos partes: el ahora y el después. “El Gobierno no estudia revisarlo”, zanjó, en referencia a su administración que ve correr el calendario hasta su fecha de caducidad, el 24 de mayo de 2017. “Ahora, la postura de Alianza PAIS es la que está en el plan de gobierno”, continuó. “Ese plan lo firmaron los candidatos y allí no se habla de revisión porque es un sistema bastante bueno”, aseguró. El presidente, amante de los adjetivos, calificó de “locura” las propuestas de “soltar esos controles” que su aspirante a sucesor comparte con la oposición. Tanto Guillermo Lasso (CREO) como Cynthia Viteri (PSC) han prometido su eliminación.

La desautorización a una de las primeras propuestas económicas concretas de Moreno, cuyos portavoces no ofrecieron reacciones a este Diario, pero aseguraron que “el caso será sometido al despacho”, llega firmada por el presidente del movimiento que lo empuja hacia Carondelet. Y se anuncia como el pulso constante de las dos cabezas de PAIS.

La pregunta resulta obvia: ¿qué voz marca entonces la ruta del movimiento: la entrante o la saliente?

Los verdeflex no se lían. “La facultad constitucional de revisar, derogar y crear impuestos es del presidente de la República”, anota a EXPRESO el oficialista Christian Viteri, experto en materia tributaria. “Mientras Rafael siga siendo presidente no lo revisará. Pero si Lenín llega al poder, podrá hacer lo que crea mejor para el país”.

Su compañero de bancada, Octavio Villacreses, cuadro cercano a las dos máximas voces en disonancia, califica como “discrepancias respetuosas” la falta de acuerdo entre Correa y Moreno. Y aunque reconoce que “los dos tienen un gran peso” en PAIS reduce la contradicción a una cuestión “de estilo”. Por eso le resta importancia: “La línea del movimiento es una sola”, dice.

Es difícil sostenerlo si se mira hacia atrás: Moreno ha protagonizado antes críticas abiertas a emblemas revolucionarios, como las escuelas del milenio (“no volvamos a cometer el error de hacer elefantes blancos”, dijo en sus primeros días de campaña) y a los constantes cambios tributarios de la última década (“una tregua normativa”, prometió días antes de su regreso al país).

De todas formas, fuera de grabadora, ningún oficialista da por cierto el anunciado retiro de Correa en caso de que Moreno llegue al poder. “Conociendo a Rafael, no se va a guardar las críticas. Ni aquí ni en Bélgica ni en ningún lado”, dice un legislador cercano al mandatario.