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Octubre y Antepara

No es una dirección en la ciudad. Es la relación-vínculo histórico entre uno de los más importantes criollos ilustrados y modernos del Guayaquil insurgente, que organizó, protagonizó y murió por la Revolución del 9 de Octubre de 1820. Pocos saben quién fue este importante patriota al cual la ciudad, provincia y el país le deben mucho. Más de lo que la sociedad imagina, pues este destacado prócer de las guerras de independencia, José María de Antepara y Arenaza (1770- 1821) fue un gestor, partícipe y líder activo de su revolución. También de las ideas que la sustentaron y de su proyección histórica.

Fue comerciante, cañicultor de la grey de los mal llamados “gran cacao”, quienes con su trabajo y acción crearon la estructura de la agroeconomía mercantil capitalista de Guayaquil. En ese ayer histórico fueron los emprendedores merced a los cuales el desarrollo económico y social de la región y el país fueron posibles. Sus ideas marcaron el rumbo de la agroexportación, que trajo ingresos a la ciudad y nutrió de divisas al Ecuador.

Antepara murió en combate, defendiendo sus ideas. Se dice que fue ejecutado por las tropas realistas. Todo lo que él hizo y aportó no terminó con su muerte. La ciudad y el país deben saber que fue un criollo ilustrado y moderno, que, como secretario del precursor venezolano, Francisco de Miranda (1750-1816), organizó sus escritos y los ordenó. Su trabajo de clasificación sirvió para conocer cuál era, cómo era y qué planteaba ese importante prócer latinoamericano que participó en las luchas de tres revoluciones: la norteamericana, en 1783; francesa, en 1791; y de Hispanoamérica.

Él, más que nadie, fue un forjador de ideas, principios ilustrados, modernos y liberales. Pero no fue un doctrinario que esperó a que las ideas se traduzcan en victorias. Batalló por ellas. Murió asesinado en 1821 en la campaña de Huachi, defendiendo la proyección de la independencia de Guayaquil. Todavía no se ha valorado adecuadamente el aporte que como pensador y combatiente dio a las guerras de la independencia y a la formación de la nación ecuatoriana. La ciudad y el país le deben un necesario estudio biográfico.