El nudo gordiano de la Asamblea

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El nudo gordiano de la Asamblea

Ecuador votó por el fin de la voluntad única. Con la nueva composición de la Asamblea Nacional ninguno de los dos opcionados a la presidencia de la República tiene capacidad suficiente para gobernar sin dialogar con su oposición.

Moreno. Tendrá capacidad para aprobar casi todas sus propuestas, pero no ante un desfile de juicios políticos a ministros y autoridades. Lasso. Sus vetos al Pleno no podrían revertirse, pero no cuenta con capacidad por sí solo para su fundamental reforma

Ecuador votó por el fin de la voluntad única. Con la nueva composición de la Asamblea Nacional ninguno de los dos opcionados a la presidencia de la República tiene capacidad suficiente para gobernar sin dialogar con su oposición.

El regreso del equilibrio de poderes, luego de una década sin contrapesos, es inminente. Inclinar esa balanza hacia el diálogo o la ingobernabilidad quedará en las manos de la clase política nacional.

Bajo la nueva conformación parlamentaria, aún en condición preliminar, pues se mantienen disputas claves en el Consejo Nacional Electoral, Alianza PAIS ha perdido la mayoría calificada (dos terceras partes del Pleno), pero se ha aferrado a una ajustada mayoría absoluta (la mitad más uno). Su bloque se fija en 73 curules, es decir, cinco por encima de los 69 que conceden la mayoría. Pero de estos, 24 han llegado a través de alianzas provinciales, siempre sujetas a rupturas como lo demuestra el abandono de los cinco de Avanza al bloque PAIS, a mitad de la presente Legislatura.

Bajo este escenario, fuentes consultadas por EXPRESO en ambos equipos de campaña, empiezan ya a trabajar en sus posibilidades para asegurar la estabilidad en caso de conquistar Carondelet. Los retos son distintos.

Para Lenín Moreno, la clave estará puesta en contener el clima hostil al que puede condenarlo una oposición ahora nutrida (64), que estará en condiciones, por ejemplo, de iniciar juicios políticos a ministros en funciones o del Gobierno saliente, con la simple firma de 37 legisladores. Dentro de ese campo de control quedarán también autoridades que han esquivado la silla saliente en el Legislativo como fiscal general, procurador o contralor; tanto en funciones como los salientes hasta un año después de haber entregado el cargo. La oposición podría incluso iniciar juicios contra presidente y vicepresidente (47 votos), aunque difícilmente completar una destitución.

A su favor, sin embargo, quedará la posibilidad de pasar holgadamente reformas tributarias, a leyes orgánicas y la creación de universidades, que simbolizan uno de los emblemas de sus planes de Gobierno.

Distinto será el escenario de Guillermo Lasso, cuya propuesta económica se basa con especial énfasis en acciones que requieren una mayoría legislativa: la reforma tributaria para echar abajo 14 impuestos, la anexión del Ecuador a tratados comerciales o la derogación de leyes que considera contrarias a la democracia, como la de Comunicación, no son posibles de cumplir por la propia voluntad política de la hoy oposición.

Su equipo, confiado en la capacidad negociadora que ha demostrado el partido con la mayor cantidad de alianzas de cara a las elecciones generales, no descarta sin embargo el uso del presidencialismo que heredará del correísmo para bordear, cuando se pueda, el incierto Pleno que enfrentará.

Esto quiere decir, por ejemplo, que la discrecionalidad del presidente puede modificar los reglamentos con base en los cuales se aplica una ley, que su equipo redimensione la arquitectura institucional del Estado sin derogarla mediante leyes, que utilice la consulta popular para imponer la voluntad ciudadana sobre la legislativa o que haga uso de su capacidad de veto para modificar una ley, consciente de que la Asamblea solo podría descartar la imposición presidencial con una mayoría calificada, que nadie tiene ya.

En cualquiera de los escenarios, Ecuador puede dar por enterrados los procesos de reformas constitucionales monopolizados por un partido; pero no la ingobernabilidad: ni Lasso ni Moreno han descartado acudir a la muerte cruzada, con la que el presidente puede disolver la Asamblea y convocar a elecciones generales anticipadas, en caso de ser necesario.

Lenín Moreno

1. Bloqueo

De momento, su capacidad numérica es suficiente para evitar un bloqueo por parte de una eventual oposición a Lenín Moreno.

2. Comercio regional

El candidato ha prometido un impulso al comercio Sur-Sur, sin detallar cómo. Sin embargo, la aprobación de instrumentos internacionales bien puede llevarse a cabo con el respaldo de una mayoría absoluta.

3. Amnistías A diferencia del presidente Rafael Correa, un gobierno de Lenín Moreno no podría conceder amnistías.

4. Enmiendas

El gobierno de Lenín Moreno tampoco podría modificar a su antojo la Constitución, puesto que necesitaría por lo menos 92 votos para hacerlo. Dentro de esto se incluye, por ejemplo, un cambio de la moneda nacional.

5. Filibusteros

El gobierno de Lenín Moreno podría ver truncados proyectos polémicos rechazados por su oposición, si esta fuerza el aplazo de los debates y, por ende, su aprobación con la falta de quorum, como sucedió en la Legislatura anterior cuando algunas leyes se congelaron durante más de tres años.

6. Reformas

El gobierno de Moreno tendrá plena capacidad para pasar reformas tributarias o modificar el marco legal que heredará de su antecesor. Válido para implementar, por ejemplo, sus políticas sociales.

9. Juicios políticos

Un gobierno de Lenín Moreno podría evitar el bloqueo legislativo contra sus propuestas, pero no un clima hostil a sus ministros y las autoridades de control; todos podrían ser llamadas a juicio político por una nutrida oposición. Esto incluye, hasta dentro de un año, a los ministros y autoridades de control de la era de Correa.

Guillermo Lasso

1. Reforma

Echar abajo los impuestos o leyes, como la de Comunicación, está fuera de su capacidad. Podría, sin embargo, modificar los reglamentos de las leyes orgánicas.

2. Gobierno

No podrá desaparecer órganos como la Senescyt, aunque sí puede reformar su arquitectura institucional y reducir el tamaño del Estado vía decreto.

3. Amnistía

Ha prometido una amnistía para los presos políticos. No es posible.

4. Comercio

Por su propia cuenta puede echar abajo los aranceles y las salvarguardias. Pero no podría reducir el IVA sin la Asamblea.

5. BCE

Devolverle la independencia al Banco Central debe pasar por el Legislativo. Es posible que esquive esta vía haciendo uso de la discrecionalidad que le concede el Código Monetario.

6.

Remoción No tiene capacidad legislativa para modificar la Constitución y cambiar autoridades de control. Tampoco para enjuiciar políticamente a titulares del CNE. Pero sí puede convocar a una consulta popular.

7. Acuerdos

La integración comercial que ha prometido se puede conseguir desde el Gobierno. Para aplicarse, sin embargo, necesita ser ratificada por el Legislativo.

8. Juicios políticos

Un gobierno de Guillermo Lasso no podría frenar juicios políticos por parte de Alianza PAIS a sus ministros o autoridades como fiscal y contralor. Sin embargo, como en el caso de Moreno, él y su vicepresidente no podrían ser destituidos por la oposición.