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La mangajada

En el lenguaje popular, “mangajada” es un acto grosero, hecho con poco cuidado, que resulta tosco.

Traigo a colación dicha expresión, en razón de los últimos acontecimientos políticos y judiciales, que han resultado grotescos para la mayoría de los ecuatorianos que nos ilusionamos con un cambio real, profundo, sin maquillaje ni disimulo, en la política ejecutada por el gobierno del presidente Moreno.

El primer acontecimiento fue la filtración de un archivo de voz con la intervención del secretario de la presidencia, Mangas, dirigiéndose a los colaboradores del gobierno sobre el camino a seguir para la “consolidación” del proyecto político de la Revolución Ciudadana; en el que se repetía constantemente “que nada iba a cambiar.” Tales expresiones sacadas o no de contexto; no podían sino generar como reacción de las Cámaras y ciudadanía, el pedido de explicación a su autor.

El segundo acontecimiento que resulta grotesco e ilógico, es que luego de todas las denuncias sobre los abusos cometidos en el IESS, con los dineros de los jubilados, y pese a la resolución del Contralor de destituir al exdirector de dicha institución; el presidente, aparentemente, pasa por alto tal pronunciamiento y espera a que R. Espinosa renuncie, dejando la aceptación de la misma en compás de espera, lo cual pone por lo menos en tela de duda, aquello de “luchar contra la corrupción”.

Por último, la resolución de los jueces del Tribunal Penal que juzga al Vicepresidente sin funciones, de vacaciones pagadas por el Estado, en la cárcel cuatro; mediante la cual, por el “retraso” a la reiniciación de la audiencia por parte de los funcionarios de la Procuraduría, dejaron fuera la posibilidad del pago indemnizatorio al Estado, por parte de Glas y los demás procesados; ¿“un intento de toma tu aguinaldo, jojojo”? ¿Todo esto, luego de la visita del “loco del ático”?; suena que vino a afianzar el control de los funcionarios que dejó enquistados en el gobierno de Moreno, asegurándose continuar controlando el poder a través de estos, lo cual si no es “tongo”, no deja de ser una soberana mangajada.