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Luis Almeida
Socialcristiano. En estos días se ha convertido en el legislador más importante y protagónico de su bancada.Asamblea Nacional

Luis Almeida va al Danubio

Al legislador socialcristiano le interesan las aduanas. La directora del Senae y el secretario jurídico de la Presidencia serán llamados a comparecer ante el Pleno en los próximos ocho días.

La Asamblea Nacional aterrizó en el caso Danubio de la mano de Luis Almeida. Lo que parecía una inocente moción sobre el título universitario de la directora de Aduanas, presentada el pasado 21 de julio por Ángel Maita, un asambleísta de bajo perfil adscrito a la línea dura de Pachakutik, se reveló este martes como un operativo de grandes proporciones liderado por el legislador socialcristiano. La batalla se libra en dos frentes, el Legislativo y los tribunales, y busca abiertamente echar a Carola Ríos fuera del Senae. Por el momento hay una denuncia contra ella lista para ser presentada ente la Fiscalía por Almeida y su compañera de bancada Geraldine Weber; y un llamado a comparecencias en el Pleno que se resolvió este martes con 92 votos a favor.

La directora de Aduanas no cumplía los requisitos para tomar posesión del cargo, denunció Ángel Maita: le faltaba el título de tercer nivel. Según los documentos de la Senescyt presentados por él, Almeida y Weber, el diploma de administradora de empresas con mención en comercio exterior que le confirió en 1994 el Instituto Profesional DUOC, de Santiago de Chile, no fue homologado por las autoridades educativas del país sino hasta agosto del año pasado, cuando Carola Ríos llevaba casi tres meses en el cargo. Tarde, según Weber: el plazo para la revalidación vencía en 2019. “Y no tendría grado académico”, añade Maita, aunque el uso del potencial revela sus dudas. Almeida, en cambio, está seguro: él compara el título de Ríos con los que entrega “la Fundación Oscus” (hoy Dolores Sopeña) de Guayaquil: “El Oscus da títulos de pastillaje -dijo-, títulos de belleza. Opciones prácticas, se llama”.

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La denuncia había sido introducida por Maita con un pedido de cambio del orden del día en la sesión 787 del Pleno, convocada para elegir vicepresidenta de la Asamblea, el miércoles 21 de julio. El caso Danubio no había estallado aún. Fue precisamente en esa noche, o mejor dicho, en la madrugada del jueves 22, cuando se produjo el operativo policial de allanamientos que colocó al Senae en los titulares de todos los medios del país. La sesión 787 se suspendió sin agotar su orden del día y fue retomada este martes.

Excelente sentido del ‘timing’. ¿Es una coincidencia o los asambleístas interesados (léase Almeida) supieron con anticipación del operativo policial del 22 de julio? Por supuesto que las dudas sobre el título académico de Carola Ríos se ajustaron perfectamente a la trama del caso Danubio y entregaron en bandeja a la Asamblea un pretexto para meter cuchara en el asunto. El socialcristiano no tuvo empacho en admitir que este golpe lo ha venido preparando (con Weber y con Maita, aunque da la sensación de que este último no se entera de nada) desde hace meses. Y asegura haber documentado un caso de defraudación por mil millones de dólares en las Aduanas, con la participación de Ríos, el asesor presidencial Aparicio Caicedo y el secretario jurídico de Carondelet, Fabián Pozo. Ese es el motivo de la denuncia que presentará ante la Fiscalía.

Al cargamontón contra Ríos se sumaron con entusiasmo los asambleístas del correísmo y también Lucía Placencia, de la Izquierda Democrática, a quien Maita dedicó unas palabras de agradecimiento al fin de la sesión. Los oficialistas, en cambio, curiosamente no dijeron esta boca es mía. Ni una sola voz se levantó en el Pleno para defender a la directora de Aduanas. Más aún: a la hora de votar, CREO no lo hizo en contra sino que optó por la discreta abstención.

El único asambleísta contra corriente fue Fernando Villavicencio, el presidente de la Comisión de Fiscalización, donde Ríos ya rindió su testimonio el pasado 27 de julio. Él tomó la palabra, no tanto para defenderla como para aportar información incómoda. Que los líos en las Aduanas empiezan, dijo, con la salida de Carlos Vallejo de la subdirección de operaciones, un cargo por el que había gente dispuesta a pagar hasta tres millones de dólares. Villavicencio citó información de Inteligencia que vincula a Vallejo con Javier Jordán Mendoza, uno de los personajes fotografiados en una piscina de Miami junto con el legislador correísta Ronny Aleaga, y con Leonardo Cortázar, “que maneja el sector eléctrico, ayer y ahora”. “La gran disputa en la Senae -concluyó- es por impedir que se instalen los escáneres” para detectar armas y cocaína en los contenedores. Ese es el motivo, según él de la guerra contra Carola Ríos.

En un plazo de ocho días a partir de este martes, la directora de Aduanas será llamada a comparecer ante el Pleno para explicar por qué aceptó su cargo a sabiendas de que no cumplía con los requisitos. También será incluido, en esa sesión, el secretario jurídico Fabián Pozo. La hipótesis que teje la oposición es que Pozo hizo nombrar a Ríos para manejar los hilos de los negocios turbios. Será, sin embargo, un interrogatorio sin efectos legales. La verdadera investigación sobre el caso Danubio sigue en manos de la mesa de Fiscalización.

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