Guayaquil: libertad y progreso

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Guayaquil: libertad y progreso

Lejos quedan los días cuando el sacerdote dauleño Juan Bautista Aguirre le dedicó sentidos versos a la ciudad que hoy está cumpliendo años.

“Guayaquil ciudad hermosa/ de la América guirnalda/ de tierra bella esmeralda/ y del mar perla preciosa” cantaba entonces el jesuita. (Cito de memoria esos versos que era obligatorio aprender en la escuela.)

Sigue siendo hermosa esta querida urbe donde nacimos. La naturaleza la privilegió dotándola de un río como el Guayas, unos altivos cerros cubiertos con “verde de todos los colores” y unos cuantos brazos de mar que llamamos esteros, siendo el Salado el más importante de ellos.

Esa condición ha sido motivo de inspiración de otros poetas que al igual que el de Daule, han pulsado su lira deslumbrados por su encanto.

Sin embargo Guayaquil es bella, sobre todo, por su indestructible vocación por las libertades y el afán permanente de progreso. Ese ha sido el santo y seña imperativo para penetrar en su hospitalario corazón. Esa ha sido la condición exigida a los que llegaron de otras tierras a impulsar su destino invencible de ave fénix. En efecto, nada ha podido contra ella. Ni los incendios ni las epidemias, ni los piratas de antes o los de ahora.

Ciudad que a Eloy Alfaro diste todo su impulso/ e hicisteis que la historia recobrara su pulso, destacaba otro poeta: el doctor José Antonio Falconí Villagómez.

Gloriosa en su magistral periplo cívico, la ciudad lo realizó inigualable desde antes del 9 de Octubre de 1820, que permitió consolidar la Independencia poco más tarde en las faldas del Pichincha. Así, en las manifestaciones contemporáneas de esa ancestral rebeldía huancavilca que la caracteriza, nos ha brindado algunas de las mejores páginas de la historia ecuatoriana y también magistrales lecciones de amor al trabajo creador que le han permitido crecer solidaria, con dignidad y orgullo y se la diga “grande con el esfuerzo de sus propios hijos.” Siga siendo por siempre Guayaquil el gran motor del progreso nacional, la fiel custodia de sus libertades. En su nuevo cumpleaños le brindo estas líneas como testimonio de mi afecto.