Grave error

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Grave error

Nuestra Constitución manifiesta que “ninguna persona puede ser privada de su libertad por deudas, costas, multas, tributos, ni otras obligaciones, excepto el caso de pensiones alimenticias”; y, cualquier cambio al texto constitucional debe hacérselo mediante dos vías: la reforma o la enmienda. No existe otro camino ni mecanismo para cambiar o eliminar los derechos constitucionales.

El apremio personal por el no pago de pensiones alimenticias de niños no se debe entender como una pena (castigo), sino como un mecanismo de última “ratio” (instancia) que otorga el Estado a favor del derechohabiente. Ilustres juristas han explicado la importancia y finalidad de la prisión por deudas de alimentos y la necesidad de que se mantenga en nuestra legislación. Así, el doctor Fernando Rosero Rohde, en su obra La privación de la libertad por deudas alimenticias y su prevalencia en la justicia constitucional ecuatoriana, la justifica “por ser el derecho de alimentos un derecho de subsistencia ligado estrechamente al derecho a la vida del alimentado, quien carece de las posibilidades por cuestión generalmente de edad o discapacidad para ser autosustentable”.

Ser padre acarrea una obligación tanto moral como legal; aquí no es que viene, “hace el hijo” y se va. Por ello los padres y familiares más próximos tienen la responsabilidad de velar por esos hijos y no dejarlos abandonados, principio solidario que viene desde el Derecho Romano y es propio de las sociedades occidentales.

Lamentablemente, en nuestro país existen miles de padres irresponsables y sinvergüenzas, que no tienen la voluntad de cumplir con su obligación alimenticia y únicamente lo hacen por el temor a perder su libertad.

Considero que es un gravísimo error eliminar la prisión por deudas alimenticias, porque al hacerlo se le priva al derechohabiente de la única herramienta efectiva para poder conseguir que se cumpla con la obligación alimenticia que asegure su derecho a la vida. ¡Ya basta de hacer barbaridades! El derecho de los niños está y siempre estará por sobre el de los adultos.

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