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Una esperanza para los pacientes con parkinson

A un año de cumplirse dos siglos desde que fuera descrita y documentada, aún se desconoce la cura y las causas precisas por las que se desarrolla el párkinson. Esa condición neurológica progresiva y silenciosa, que en estos dos últimos años, según los

Referencial. El hallazgo es global y se lo analizó en Guayaquil, donde hay decenas de afectados

A un año de cumplirse dos siglos desde que fuera descrita y documentada, aún se desconoce la cura y las causas precisas por las que se desarrolla el párkinson. Esa condición neurológica progresiva y silenciosa, que en estos dos últimos años, según los diagnósticos registrados en el Instituto de Neurociencias (INC), afectó los movimientos de 390 guayaquileños.

Por décadas el consenso general sobre su origen era que, ya fuera por causas genéticas, envejecimiento o por una agresión externa, ciertos grupos de neuronas, como la dopamina, comenzaban a degenerarse. No obstante, la existencia de la proteína alfa-sinucleína, que en condiciones normales juega un papel clave para la fluidez de las señales químicas del cerebro, podría ofrecer pistas sobre lo que puede estar ocurriendo cuando las personas desarrollan el mal.

Hace poco la Universidad de Cambridge (Reino Unido) confirmó que unas mutaciones en su secuencia serían las causantes de la aparición del trastorno. Por tanto estudiarla a fin de detener su metamorfosis, ya sea a través de nanopartículas, terapias o anticuerpos, podría, a criterio de Santiago Ballaz, científico español que participó de la XL Jornada Nacional de Biología 2016 llevada a cabo -hasta ayer- por la Espol, combatir la alteración.

Actualmente, gracias a los incontables estudios, se ha logrado descubrir tratamientos a base de fármacos y cirugías que logran apenas aminorar los síntomas (ver gráfico). “Saber cómo se extiende la proteína, sin embargo, abriría nuevas posibilidades para erradicar la dolencia de raíz”, explica Ballaz.

En Europa los análisis se están probando en animales como el mono. “A ellos se les ha inyectado la patología, pero al mismo tiempo se los ha sanado. La idea es que con los hombres, que a diferencia de los animales desarrollan la alteración, se los pueda curar de forma similar”, dice a EXPRESO.

El experto y también docente de la Universidad de Yachay que en un futuro próximo prevé hacer investigaciones similares en Guayaquil, con cultivos neuronales humanos, asegura que el mal funcionamiento de la alfa-sinucleína se propaga de célula en célula con rapidez y de la misma manera que lo hacen las proteínas priónicas defectuosas, causantes de la enfermedad de las vacas locas. “El hallazgo es tremendo”, afirma.

Solo el año pasado, según el INEC, 174 pacientes con párkinson tuvieron complicaciones en Guayaquil. Marcelo Piedrahíta, de 68 años, fue uno de ellos. En diciembre pasado, además de los ya comunes temblores y dolores musculares, sintió mareos y se desmayó.

Él, quien lleva cinco años lidiando con esa condición, confía en que investigadores, como Ballaz, den algún día con la cura. “Quizá yo no la alcance”, precisó. “Mas sería bueno que mis hijos o nietos, en caso de padecerla, puedan llevar una vida mejor que yo”.

Al momento Piedrahíta sube las escaleras a paso lento, abre las puertas al cuarto intento y no atina a abrocharse un botón. “Mi vida de a poco está cambiando. Mi miedo está en tener dificultades para comer o hasta respirar”.

El párkinson, descubierto en 1817 por el médico inglés James Parkinson, puede provocar convulsiones incluso en la cabeza, los labios, la lengua y los pies.

Técnicas quirúrgicas como la estimulación cerebral profunda, que permite colocar estimuladores eléctricos en zonas del cerebro que controlan el movimiento, reducen considerablemente las manifestaciones y ya se practican en Ecuador.

El mal afecta también a los ‘jóvenes’

Aunque no es común, el párkinson lo padecen también personas menores de 65 años. En la ciudad el año pasado, por ejemplo, 71 pacientes entre 45 y 64 años fueron internados en hospitales por la complicación. Se desconoce el número oficial de enfermos, en ese rango de edad, en el país.

Aunque no está comprobado, al igual que la mayoría de teorías, ciertos virus e infecciones (se ignora de qué tipo), podrían ser los causantes, a decir de Ballaz, de la afección.

El especialista recomienda tomar en cuenta ciertos síntomas no motores como depresión, constipación, trastornos del sueño y afectación del olfato. Estas, afirma, serían algunas de las señales que antecederían por años las demás manifestaciones de la afección.