Ecuador, pais de maravillas...

  Actualidad

Ecuador, pais de maravillas...

La ciudadanía sensata de nuestro país diariamente se queda anonadada por la serie inacabable de sucesos que en él acontecen y que pasan como que nada pasara. Dos son los que motivan este comentario, y que no deben quedarse en la penumbra vaga, ya que el silencio equivale a complicidad o a encubrimiento. Vamos al grano. La atleta ecuatoriana Glenda Morejón acaba de cubrirse de gloria y le entrega a Ecuador una medalla de oro por su participación en el X Campeonato Mundial de Atletismo Sub18, efectuado en Nairobi, Kenia, en el que quedó campeona en la prueba de marcha de cinco kilómetros. Lo insólito de este caso, es que tan destacada atleta no tuvo la ayuda de los organismos deportivos correspondientes, y lo más increíble es que se ha resuelto, luego del triunfo logrado, que el Estado la ayude con la “astronómica” suma de $300 mensuales para su preparación, a fin de que participe con derecho en los próximos Juegos Olímpicos. Insólito, ¿no es verdad? Para ratificar que Ecuador es país de las maravillas, hay otro hecho que asusta, por decir lo menos. Mediante decreto dictado por el expresidente Correa, se dispone que los expresidentes de la República tengan durante un año posterior a su mandato, ellos, y durante seis meses, sus familias, protección por parte de elementos armados pagados por el Estado, con sueldos para cada uno de los protectores de $ 7.000 mensuales. Como Rafael Correa, se fue a vivir a Bélgica, se fue con él su guardia protectora integrada, según lo dice la “prensa corrupta”, por 8 protectores. ¿Quién va a pagarles? ¡Qué pregunta más ingenua! ¡Nosotros, los ecuatorianos! Es la primera vez en la historia que se presenta un caso como este. Todos quienes han ejercido el poder, dictadores o no, una vez que cumplieron sus mandatos se fueron a sus casas, a sus actividades personales sin protección. De allí que el decreto presidencial que creó esta suigéneris “protección pospoder”, sea fundamentalmente antiético, aparte de ser antieconómico y antipático. El presidente Moreno, si es consecuente con su estilo de gobernar, debe derogarlo.