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Informalidad.- Un porción de un 'dolarazo' consiste en una buena porción de arroz con poca proteína que puede ser pollo o carne de res.CHRISTIAN VASCONEZ

El ‘dolarazo’, una opción por la subida del costo del almuerzo

En Urdesa y Samborondón la comida de medio día cuesta $ 4; en el centro desde $ 2,75.  Afecta la inflación y el paro.  Los informales lo ofertan a $ 1

En dos meses consecutivos el precio de los alimentos ha subido. En mayo fue por la inflación generada por el conflicto entre Rusia y Ucrania, que básicamente ha encarecido el aceite de cocina y otros insumos como la urea que se emplea para cultivar alimentos. Ahora se suma el paro de la Conaie, que con bloqueos de vías, amenaza con repercutir en un desabastecimiento de productos en las ciudades. Ayer, en el mercado de Montebello un saco de zanahoria se vendía a $ 120, un atado de cebolla blanca, a $ 5; y unas ramitas de hierbita, que antes costaban $ 0,15, ahora se venden a $ 2.

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Todo esto afecta a la canasta familiar, pero está perjudicando más a los restaurantes y a los trabajadores que están obligados a almorzar fuera de casa. Frente a esta coyuntura, Diario EXPRESO salió a escuchar las opiniones de dueños de restaurantes que ya sienten el efecto y, que ante la coyuntura, aplican estrategias para tener una oferta más económica. “Antes de que todo suba de precio vendía 100 almuerzos diarios, ahora solo 40. En mi restaurante vendo comida a $ 2,50, $ 2,75 y $ 3 para ver si regresan los clientes”, cuenta a este Diario Azucena Luque, propietaria del restaurante D’Linda, ubicado en el casco comercial.

Ella dice que para no perder más dinero omite ingredientes. Por ejemplo, a la sopa de lenteja no le está poniendo col, porque la unidad costaba antes $ 1,50 y ahora se vende a $ 5.

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Restaurante.- Al tener que pagar el local, servicios básicos y a los empleados lo mínimo que pueden vender el almuerzo es a 2,75 dólares.CHRISTIAN VASCONEZ

Otra opción es poner menos papa en la sopa, porque antes un saco costaba $ 26 y ahora subió a $ 45, comenta Antonia Yépez, que tiene un comedor en el sur de la ciudad.

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La ganancia se ve mermada. El dueño de Café City, Pedro González, también señala que ha perdido ventas en un 25 % y eso que ha renunciado al 40 % de los beneficios que tenía antes, al no subir el precio del plato.

Esto cuando se habla del almuerzo económico, porque el considerado como ejecutivo cuesta entre $ 5 y $ 7. “Cuando se trata de platos a la carta, los $ 10 que se cobran no dejan ganancias, porque pagamos al personal”, indica Javier Reyes, propietario del restaurante La Pequeña Montañita, al norte de la urbe. Pese a todo el esfuerzo que hacen los dueños de los restaurantes, no pueden competir con los ‘dolarazos’, que son pequeñas tarrinas que se venden a $ 1 y que contienen una buena porción de arroz con una pequeña proteína, que puede ser pollo o carne. “Ahora vendo más, ya no me alcanzan las 80 tarrinas que traigo”, revela Emily Muñetón, una de las personas que ofrece este tipo de oferta.

Cifra15,87
​por ciento
​es lo que subió de precio del cilantro en el pasado mayo. Y la zanahoria amarilla, 13,98 %.

Muñetón explica que ella no pasa mucho tiempo en el parque San Francisco, porque en breves minutos se le terminan los almuerzos. “Aquí compran hasta los ejecutivos que trabajan en el sistema financiero. Mandan a comprar con los conserjes cuando ellos vienen por su comida”.

¿Y por qué prefieren el ‘dolarazo’? “Porque además de que cuesta menos, a la cuenta es lo mismo, una comida que no nutre pero llena y uno se ha ahorrado $ 1,75 si está en el centro y hasta $ 3 si es en Urdesa o en Samborondón”, argumenta José Sánchez, quien trabaja como mensajero.

Sánchez agrega que cuando está a la altura del parque Centenario, opta por la guatita que también venden a $ 1.

Otra alternativa es también el ‘chaulafán andino’, como denominan al platillo que contiene mote con melloco, choclo, haba, chifle, cuerito, maní, ensalada y un huevo duro, que cuesta $ 1, y con fritada $ 2. Esto es cuando está cerca del edificio del Gobierno Zonal, en la avenida Francisco de Orellana.

Carlos Torres, quien trabaja en ventas y cobranzas, manifiesta que en Urdesa o Samborondón los almuerzos cuestan de $ 4 en adelante, por lo que cuando está por allá busca las camionetas que venden más barato.

Él enfatiza que siempre han existido opciones más baratas para comer. Antes de lo que ahora se conoce como ‘dolarazo’, estaban los famosos ‘agachaditos’. La diferencia es que ahora atraen a más clientes.

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Situación.- Los alimentos en las carretas aumentan su precio al doble.Expreso

  • LAS COMIDAS RÁPIDAS

Piqueos como la salchipapa, el papipollo y otras delicias de las calles han aumentado sus precios y gastos para su producción.

La salchipapa costaba un dólar, pero ahora subió 50 centavos y la cantidad de papas disminuyó. De igual forma el papipollo, cuyo precio aumentó de $ 2 a $ 3 y su contenido bajó.

En Angelito, una hueca ubicada en la avenida Carlos Julio Arosemena, se sienten ya los efectos del alto costo del aceite. “Canecas de 20 litro antes me salían a $ 20, ahora están casi a $ 50”, dice Ángel Obaldo, quien atiende en el lugar. Añade que el incremento también se ha presentado en los demás ingredientes y en los utensilios plásticos que usa. Insiste en que sus costos se han incrementado aproximadamente el doble, pero intenta mantener los precios para no perder clientes.

Esther Andrade y Renato Cornejo tienen un puesto informal en los alrededores de la calle Ilanes, en Urdesa. Ellos reportan tener pérdidas en sus ganancias: antes recuperaban un 30 % de la inversión, pero ahora solo alcanzan a obtener el 15 % de la misma. (PAC)