Dos padres, un acuerdo

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Dos padres, un acuerdo

La diferencia de criterios al educar les resta autoridad. La disciplina no debe depender de su ánimo.

Dos padres, un acuerdo

Las normas no van a ser las mismas, estas varían de acuerdo a las etapas: niñez, adolescencia y adultez.

Adriana tiene 17 años de edad y sabe que su papá es más flexible con el tema de los permisos, por eso siempre acude a él cuando tiene alguna salida. Su madre se molesta con su pareja porque generalmente le extiende una hora más el tiempo de llegada a casa, desautorizándola delante de la joven.

La diversidad de criterios en cuanto a la disciplina es un problema, ya que crea confusión en los niños cuando son pequeños y a medida que van creciendo, los progenitores pierden autoridad, y los hijos se hacen manipuladores, pues irán con el padre que quieran según les convenga e incluso los pueden poner en contra en ciertos momentos, sostiene la orientadora familiar Mónica Llanos. “Esto se da en todo tipo de matrimonio, sin embargo es más común en los jóvenes, basándose en el pensamiento de que sus padres fueron duros y que ellos serán lo contrario; pero hay que tener presente que lo que somos ahora se debe en parte a la forma en que ellos nos educaron”.

Lo ideal

Es estar de acuerdo y fijar previamente reglas en función de aquello que quieran inculcar y cómo deseen formarlos. Si no hay unidad de pensamiento, lo mejor es que uno de los padres ponga las reglas y el otro no las contradiga. Recuerde la frase “Orden contra orden crea desorden”. Es preferible que aquel que no ejerce la disciplina calle y luego lo discuta con su pareja.

Crezca con sus hijos

No es lo mismo ser padres de niños, que de adolescentes o jóvenes adultos. La forma de relacionarnos cambia y la manera de disciplinarlos también. Las normas no van a ser iguales, varían según las etapas.

Tenga en cuenta

- Los hijos deben tener claras las normas, así como las consecuencias de romperlas. Explíqueles lo esenciales que son para la sana convivencia y su formación como persona.

- Las normas se fijan de acuerdo con la edad. Diferencie las rígidas de las flexibles: no insultar puede ser inquebrantable; mientras que ordenar el cuarto, algo flexible. Las vinculadas a principios que trascienden hasta la adultez son las más importantes.

- Si tiene niños anote las reglas para que las vean. Con los adolescentes, llegue a acuerdos.

- Coherencia. Practique lo que predica.