El diseno estructural el gran ausente en muchas construcciones

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El diseno estructural el gran ausente en muchas construcciones

El diseño estructural el gran ausente en muchas construcciones

El panorama es complicado para las edificaciones de Guayaquil. Del gran centro de la ciudad o su macrocentro, solo aquella parte considerada como el microcentro tiene construcciones hechas con base en normas y, por tanto, pueden resistir mejor los movimientos telúricos, las cargas vivas y muertas, el clima...

Es el sector comprendido por la calle Víctor M. Rendón al norte, avenida Olmedo al sur, Malecón Simón Bolívar al este y Lorenzo de Garaycoa al oeste.

En el resto de la parte central, que va desde el río Guayas hasta el Salado y desde la calle Julián Coronel hasta la sureña Francisco Segura, “hay montones de edificios mixtos de dos, tres pisos hechos sin diseños estructurales, como el de la calle Ayacucho y García Moreno que se cayó con el sismo”.

Lo dice un reconocido consultor y especialista en análisis estructurales, quien pidió el anonimato, pero que asegura que tras el terremoto del 16 de abril el volumen de trabajo ha aumentado para profesionales como él, especialmente en temas de revisión de estructuras.

Con él coincide Jaime Argudo, quien tiene un PhD en estructuras. Él estima que en el centro hay un millar de inmuebles que deben ser demolidos y que en Guayaquil, al momento, solo un 25 % de las edificaciones son sismorresistentes.

Pero qué es el diseño estructural y por qué su importancia para las construcciones. Básicamente es un trabajo profesional que determina los tamaños de los elementos de una obra de ingeniería, como columnas, vigas, losas, y el refuerzo que necesitan después de haber aplicado el sismo de diseño que indique la norma para cada caso.

Estos diseños o proyecciones, que deben siempre obtener un rendimiento balanceado entre la parte rígida y plástica de los elementos, son generalmente obviados por los propietarios de las obras, ya sea por desconocimiento o por el costo adicional que supone para el proyecto a ejecutarse.

Byron Almeida, constructor y docente de la facultad de Ingeniería Civil de la Universidad de Guayaquil, afirma que una construcción bien hecha no solo asegura la inversión monetaria del dueño, sino lo más importante: su propia vida.

Añade que antes de edificar se requiere tener la historia del suelo que se va a intervenir, especialmente en el centro y sur de Guayaquil, que se asientan sobre estratos arcillosos y arenosos de hasta 40 metros de profundidad. “Por ejemplo, el edificio del IESS, en la avenida Olmedo, fue construido sobre un cauce que fue rellenado”.

Pero el hecho de tener un estudio estructural previo no es garantía para muchas construcciones en el país. Almeida y otros profesionales de su rama revelan que muchas veces quienes firman estos diseños son ingenieros o arquitectos recién graduados, sin ninguna experiencia en obras; mientras que en países como EE. UU. se exige a estos profesionales actualizarse y renovar sus licencias cada dos o tres años para poder realizar este tipo de trabajos.

Martín Dunn, quien ha construido todo tipo de edificaciones, admite que hay abusos en el uso del suelo, aunque prefiere creer que la mayoría de las construcciones del centro sí están dentro de las normas.

Como exjefe del área de Ingeniería de la CTG (hoy Comisión de Tránsito del Ecuador), Dunn dirigió la construcción de muchas infraestructuras y por eso recuerda que todo edificio u obra pública requiere de diseños para ser contratada.

En todo caso, este y otros ingenieros locales sienten que hay una mentalidad nueva después del 16 de abril último.

“Realmente el sismo ha despertado conciencia entre mucha gente, de algo que debíamos haber visto hace mucho tiempo”, subraya el técnico que pidió no ser identificado.

Vivienda más barata, pero menos segura

La construcción de viviendas se ha ido abaratando en los últimos años, pero a la vez son inmuebles menos seguros con relación a los edificios. Lo dicen ingenieros civiles como Jorge Cevallos, especialista en Geotécnica. Pone como ejemplo que anteriormente, cuando se construía una casa, encima de la puerta se colocaba una viga y sobre el hueco de la ventana otra viga.

“Ahora se ponen unas varillas y eso se supone que resiste, pero aguanta estáticamente, pero no dinámicamente, que es la solicitación de la estructura frente a un sismo”, explica Cevallos.

Además, hoy se usan materiales con muy poca resistencia. Es el caso de los bloques artesanales, que aguantan pesos de 20 kilos por centímetro cuadrado, cuando lo mínimo para poder ser parte de una pared de mampostería son resistencias de 40 kilos por centímetro cuadrado, aunque cuestan más.

Otra observación que hacen los ingenieros es que en Guayaquil hay edificios que tienen sus estructuras intactas luego del sismo, pero sus mamposterías están dañadas, debido a que tampoco se está tomando en cuenta el trabajo de la pared. Por esa razón urgen que al construir se considere el todo y no solo la parte.

Las 3 causas que afectan las estructuras

Las acciones y efectos que suelen amenazar la seguridad o sistemas estructurales son:

1.Permanentes. Actúan en forma continua sobre la estructura y su intensidad no varía con el tiempo. Pertenecen a este grupo las cargas muertas; los empujes estáticos de líquidos y tierras; las deformaciones y desplazamientos debido al esfuerzo de efecto; y la contracción por fraguado del concreto, flujo plástico del concreto...

2.Variables: Son aquellas acciones que inciden sobre la estructura con una intensidad variable con el tiempo, pero que alcanzan valores importantes durante lapsos grandes. Se pueden considerar las cargas vivas, es decir aquellas que se deben al funcionamiento propio de la construcción y que no tienen carácter permanente; cambios de la temperatura y cambios volumétricos.

3.Accidentales: Son aquellas acciones que no se deben al funcionamiento normal de la edificación y que pueden tomar valores significativos solo durante algunos minutos o segundos, a lo mucho horas, en toda la vida útil de la estructura. Estos eventos pueden ser los sismos, vientos, oleajes y explosiones.