Cuenca muestra la habilidad de sus artesanos en un festival

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Cuenca muestra la habilidad de sus artesanos en un festival

Ahí se encuentran objetos en textilería, madera, joyería, frutos y semillas, cuero, cerámica, cuyos hacedores son artesanos con la certificación a la ‘Excelencia artesanal’.

Celine Sánchez, junto a su sobrino Jaime David, esboza un Cristo de madera mediante el tallado que aprendió de su padre y lo ha llevado a la excelencia artesanal.

Con formones y gurbias desgajaba un madero de unos 45 centímetros. Estaba acompañada de su sobrino Jaime David. La sigseña (nativa del cantón de Sígsig) Celina Sánchez, de 42 años de edad, fue formando con gran habilidad un Cristo de madera. Los golpes eran suaves y uniformes, tal como los aprendió de su padre José para convertirse en la segunda mujer azuaya talladora de madera. La otra fémina con el mismo oficio es su hermana Marina.

“No soy tan diestra en el manejo de las herramientas, ni tan perfeccionista como mi padre”, expresó la artista, quien participa en el XV Festival de Artesanías de América, que se desarrolla en el barranco del Tomebamba.

Son algo más de 300 expositores provenientes de Perú, Chile, Colombia, Argentina, Uruguay, Paraguay y Ecuador, entre otros, y al que se ha incluido a Japón como participante.

El evento forma parte de los actos conmemorativos por los 197 años de Independencia que concluyen mañana.

Ahí se encuentran objetos en textilería, madera, joyería, frutos y semillas, cuero, cerámica, cuyos hacedores son artesanos con la certificación a la ‘Excelencia artesanal’, organizado por el Centro Interamericano de Artes y Artesanías Populares (Cidap).

Indonesia participa en el evento ferial en calidad de invitado. La delegación de artesanos indonesios llegó con Putri Wulan y Novi Tron, jóvenes bailarinas que evocan a las guerreras indonesias que con sus danzas demuestran la dinámica de las fuerzas física y metafísica para su supervivencia del cosmos, según su cultura. Sus artesanos muestran sus habilidades en la elaboración manual del arte propio de su cultura oriental.

Bajo una carpa signada con el número 56, sobre una mesa y dos estantes estaban esculturas de Cristo, crucifijos, figuras de mujeres, ancianos, niños, colibríes y un ave en la que revela su capacidad creativa en detalles que miden milímetros. La paciencia, gusto, habilidad e imaginación de la talladora fueron admirados por decenas de visitantes de la feria, principalmente turistas extranjeros y de Guayaquil.

Celina repasó su vida al aducir que, con sus primeros golpes en la madera a la edad de 8 años, se lastimaba mucho. “No tenía control, pero así se aprende. Mi padre no me permitía hacer trabajos muy difíciles, quizá porque él era perfeccionista y no quería obras con errores y, ahora lo entiendo”, aseguró tras mostrarse orgullosa de su oficio, que lo aprendió por la difícil situación económica que vivió en su juventud y niñez. Hoy Celina figura entre los cincuenta artífices manuales del país con reconocimiento a la ‘Excelencia artesanal’ otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

A cincuenta metros del stand de Celina estaba José Luis Cualcal, artesano llegado desde el Carchi. También con certificación a la ‘Excelencia artesanal’. Él mostraba su arte en el tallado de piedra. Sus principales figuras y utilitarios comulgaban con la ancestralidad en el uso de las piedras de moler. Aquellas que datan de hace 10 mil años y se utilizaban para triturar granos, aliños, machacar carne y elaborar tintes naturales.

“Esas piedras en algunos territorios del país han desaparecido. Ya no se las encuentra con facilidad. Pero con mi arte en el tallado en piedra, intento diseñar esos utilitarios que antiguamente eran hallados de forma natural, en los ríos”, expresó José Luis al señalar que son piedras volcánicas las que usa para darle forma con golpes de martillo, cinceles y lijas.

A más de las piedras de moler, el artesano hace unas sartenes. “Son utilitarios de cocina que sirven para asar o freír los alimentos. No requieren de aceite o manteca”, explicó el carchense.

Celina y José Luis fueron parte de los doscientos artesanos del país que exhibieron su arte en el pabellón nacional del evento artesanal de América.

Las bandas de pueblo y la tradición

Los saltashpas, tonadas, danzantes, sanjuanitos y otros ritmos volverán a hacer bailar al pueblo. Los ritmos serán recordados en el Segundo Concurso de Bandas de Pueblo, organizado para mañana por la Unión de Periodistas del Azuay y el club social Amistad Club, en rescate a las tradiciones azuayas y morlacas. Las bandas de pueblo son parte de las tradiciones consideradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para el otorgamiento del título ‘Cuenca, patrimonio mundial cultural de la humanidad’, en 1999. (F)