Los cuatro anos de Assange

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Los cuatro anos de Assange

El señor Assange, una vez que se produjo el escándalo de los WikiLeaks, se encontraba en Suecia en el año 2010 cuando una fiscal de ese país emitió una orden de aprehensión contra él.

Embajada. Julian Assange con el excanciller Ricardo Patiño en su asilo.

El señor Assange, una vez que se produjo el escándalo de los WikiLeaks, se encontraba en Suecia en el año 2010 cuando una fiscal de ese país emitió una orden de aprehensión contra él, basada en la acusación de violación de una mujer y de abuso sexual contra otra. Interrogado por la policía sueca, Assange negó las acusaciones. Sin embargo, la directora de la fiscalía sueca reabrió la investigación por violación. Es allí cuando decidió irse a Gran Bretaña.

Una corte de Estocolmo aprobó la petición de detener a Assange para poder interrogarlo, pero él ya se encontraba en el Reino Unido. Una vez que se presentó un pedido de extradición por parte de Suecia por estos presuntos delitos sexuales, Assange apeló la resolución dictada por el juez inglés que conoció el caso, ante el Tribunal Superior, el mismo que luego autorizó la fianza que pidió Assange, por lo que fue liberado tras depositar $ 375.000 en efectivo y garantías.

Ecuador le concede asilo. La Corte Suprema del Reino Unido, que no es poca cosa, confirmó la resolución dictada por el juez inferior y ordenó la extradición solicitada. Hasta tanto, el señor Assange gozaba de una prisión domiciliaria bastante cómoda. Tenía todo el día libre para realizar sus actividades, pero debía permanecer en su residencia desde las nueve de la noche hasta las seis de la mañana.

Una vez que fue notificado por la resolución de la Corte Suprema, decidió solicitar asilo en la embajada del Ecuador. Nuestro país, respetuoso del derecho de asilo y Estado parte de la Convención de Caracas de 1954, concedió la figura solicitada y procedió a pedir el salvoconducto, a sabiendas de que Gran Bretaña no reconoce el asilo político. En efecto, la petición fue negada pero, como las embajadas gozan de inviolabilidad, el Reino Unido advirtió que si el señor Assange ponía un pie en la calle sería detenido. Para ello mantuvo una guardia policial bastante numerosa, motivo de queja del propio Gobierno por el costo que esto le significaba. Entendemos que esa guardia se ha ido reduciendo al mínimo.

El absurdo pretexto de la extradición a EE. UU. En esas circunstancias, Assange le dice a la prensa que no dejará la embajada, incluso de desestimarse las acusaciones de abuso sexual, por temor a ser extraditado a Estados Unidos, pretexto que no tiene mayor peso pues, si así fuera, los norteamericanos hubieran iniciado un juicio contra Assange y hubieran hecho el largo trámite que exige una extradición, en el momento que nuestro asilado se encontraba en Suecia.

El canciller ecuatoriano de la época decidió hacer gestiones con su homólogo británico, pero la contestación fue negativa. Se olvidaron en Cancillería de ir a Estocolmo para estudiar las acusaciones presentadas contra Assange y buscar abogados defensores para que se hagan cargo de las causas. Acción que nos pareció la más lógica. Las leyes suecas no se distinguen por ser excesivamente estrictas cuando se trata de asuntos sexuales.

Recordemos que el trámite de una extradición lo recibe el Ministerio de Asuntos Exteriores, pero remite todo el expediente enviado a un juez para que este la estudie y resuelva. Posteriormente la resolución del juez fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia debido a la apelación que presentó Assange.

Más gestiones. Los abogados de Assange presentaron una queja contra Suecia y Gran Bretaña ante el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas, argumentando que su situación en la embajada representa una detención ilegal.

Assange afirmó “vindicación total” cuando el Grupo de Trabajo de la ONU falló que estaba detenido de forma ilegal y recomendó que sea liberado de inmediato y, además, que se le compense. Gran Bretaña y Suecia dicen que tal resolución, no siendo vinculante, no impactará sus políticas. El canciller británico califica el veredicto de “francamente ridículo”.

La última gestión que se ha hecho por parte del Ecuador fue la visita que hizo a Assange el actual ministro de Relaciones Exteriores con motivo de haber cumplido cuatro años de su asilo. Luego pidió ser recibido por su homólogo británico, pero solo pudo tratar el tema con un funcionario inferior que fue delegado para atender a nuestro canciller. Ya antes, el ministro británico dijo que la decisión del Ecuador de albergar a Assange obstaculizó el camino correcto de la justicia.

Entiendo que el único recurso que le queda a Assange es esperar que el delito de abuso sexual prescriba. Entonces tendrá que buscar el país que le permita seguir negociando sus WikiLeaks. Como domina mucho esta materia, también quiere incursionar en los Panama Papers.