Agresiones entre escolares

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Agresiones entre escolares

Ya son numerosos los centros educativos que junto al consumo de drogas y el microtráfico tienen otro problema, oculto, pero conocido: las agresiones entre escolares. Estas tienen múltiples causas y efectos, y cada vez adquieren mayor crueldad. El sistema no encuentra formas de disminuirlas.

La anterior relación amigable entre los estudiantes ya no se da. La cordialidad entre ellos ha desaparecido. Las estadísticas dicen que la violencia entre alumnos llega al 58,8 %. Esto quiere decir que 6 de cada 10 estudiantes cuyas edades están comprendidas entre los 11 y los 18 años son víctimas de ataques. Y ya no son simples disputas y peleas en las canchas de básquet, fútbol u otros deportes. Hoy los estudiantes enfrentan actos de acoso y graves agresiones, problemas que se hacen cada vez más frecuentes en los centros educativos.

Los ataques que sufren escolares indefensos o tímidos se están volviendo más dramáticos. Son hechos de enorme crueldad, que generalmente ocultan profundos problemas psicológicos, personales, familiares, grupales, etc.

Este ambiente ha comenzado a preocupar a los diferentes responsables del sistema educativo y a sus autoridades. Los hechos de violencia que comúnmente se dan entre estudiantes son: insultos y apodos (30 %), rumores o revelación de secretos (26 %), sustracción de pertenencias (25 %), golpes (11 %) y ciberacoso (8 %). Pero también se dan actos que tienen que ver con simuladas formas de acoso y ataques de tipo sexual a las compañeras.

El significativo ascenso de los casos de agresión es realmente alarmante. Algunos incluso pueden llevar a las víctimas al borde del suicidio, mientras que uno de los más comentados es el de una niña que fue torturada y agredida por sus compañeros, hasta producirle la muerte.

El Ministerio de Educación ha señalado que entre 2014-2018 (mayo) las denuncias de violencia sexual escolar llegan a los 3.300 casos. Estos son hechos que no pueden resolverse únicamente en el aula, requieren la intervención conjunta de padres de familia, directivos, profesores, psicólogos, etc. Son problemas que deben solucionarse con prontitud por lo que urge elaborar programas que involucren a los diferentes sectores para garantizar que esta situación no continúe. La sociedad ecuatoriana espera que todos los involucrados se comprometan y así lograr una pronta solución, con resultados positivos.