El ABC de la Unidad politica

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El ABC de la Unidad politica

Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

La hora del diálogo. En la recta final del correísmo, la oposición parece dispuesta a inaugurar un espacio de conversación directa. Aunque de momento las negociaciones electorales se mantienen postergadas, no están descartadas. La Unidad, que se trabaja en tres espacios paralelos, se ha convertido en un escenario laberíntico, donde coexisten, al interior de un mismo partido, dos o más posturas. Por eso EXPRESO recoge, en entrevista con una docena de protagonistas políticos, las certezas de un camino incierto. 1. ¿Qué es la oposición? Caben todos. Si no se trata de Alianza PAIS, parte del partido socialista y otros aliados regionales menores, entonces puede considerarse opositor. Esto no significa, hasta ahora, que todos los opositores estén involucrándose en el proceso de unidad. Claramente, y de momento, el cinco veces candidato a la presidencia Álvaro Noboa (Adelante Ecuatoriano, Adelante) y el primerizo Abdalá Bucaram Jr. (Fuerza Ecuador) están fuera de la mesa de negociación. Voceros de ambas organizaciones, sin embargo, han afirmado a este Diario su voluntad de asistir a los espacios a los que sean formalmente invitados. 2. ¿Quiénes conversan? Pues casi todos. De una forma o de otra: el Partido Social Cristiano, Madera de Guerrero, Podemos, Unidad Popular, Sociedad Patriótica, CREO, Comprimiso Ecuador, Avanza, Izquierda Democrática y Pachakutik que, curiosamente, es el único partido que participa en los tres frentes de unidad. 3. ¿Qué frentes existen? Son tres: la Unidad de los gobernantes locales, la de los partidos políticos y la de los movimientos sociales. Y aunque buscan todos acuerdos similares, no son lo mismo (ver detalles en el recuadro). El punto común, admiten, gira en torno a la crisis económica y la estructura del Estado. John Argudo, el vocero nacional de Avanza y uno de los delegados en el proceso de las organizaciones políticas, considera que “por lo menos, este diálogo deberá ser un compromiso sobre los cambios que llevaremos a cabo en 2017. Los compromisos conjuntos”. 4. ¿Qué compromisos? El espectro es amplio. No obstante ya existen, tras media decena de reuniones exploratorias, puntos clave. La crisis económica (que niega el Gobierno y señalan organismos como el Banco Mundial), normativa contra la inseguridad, la vuelta atrás en las enmiendas constitucionales, la desaparición de la Ley de Comunicación y, sobre todo, la necesidad de una agenda común legislativa en la que la presupuesta próxima Asamblea Nacional multicolor tenga una guía preestablecida. De esa forma, como cita el jefe del bloque legislativo socialcristiano Henry Cucalón, podrían dar la vuelta a “la consolidación de retirada” del oficialismo. “Porque Correa se va... pero el correísmo se quiere quedar y tenemos que evitarlo”, advierte el asambleísta. 5. ¿Hay líneas rojas? Los acuerdos no son plenos. En conversaciones entre sectores diametralmente opuestos, la sugerencia de una nueva Constituyente, propuesta liderada por Sociedad Patriótica, encuentra resistencia incluso en el movimiento indígena. El tema electoral, por sensible y delicado, ha quedado para el último. Iniciado el proceso, la mayoría de consultados se muestran optimistas con la reunión convocada por Pachakutik. Uno de sus principales voceros aseguró que “las conversaciones avanzan aceleradamente”. Representantes de los demás movimientos, en diálogo con este medio, coinciden en que el punto electoral podría ver allí la luz. 6. ¿Cuál es el nivel? Todos los procesos, desde el de los movimientos sociales (donde los presidentes de las federaciones se han involucrado), hasta la cita de gobernantes locales (donde participarán líderes partidistas), cuentan con conversaciones de alto nivel. La reunión convocada por Pachakutik, a la que se espera que asistan comisiones encabezadas por el líder de cada movimiento político, es de momento la más organizada y, antes de constituirse, cuenta con comisiones formadas. Tal vez la más significativa de ellas sea la de Estrategia, presidida por Paco Moncayo (Izquierda Democrática), quien aseguró esta semana, en estas páginas, que su rol apuntaba a convertirse en puente político entre “partidos que muchas veces ni se hablan”. 7. ¿Por qué dialogan? Si bien todos los entrevistados citaron las convicciones republicanas, esto no puede dejar de lado a los números y las encuestas que, de momento, prometen una Asamblea variopinta. Y en la carrera por Carondelet, dan muestras de candidatos fuertes, pero que (también de momento) no tienen autonomía numérica para llegar por sí mismos a colocarse la banda presidencial. Bajo esas condiciones, el diálogo, “que no debe asustar a los ecuatorianos” como ha señalado Mae Montaño, de CREO, ha iniciado. No es un salto, pero lo consideran un primer paso. Quién es quién - Los políticos locales Con la incandescencia del alcalde Jaime Nebot, el machaleño Carlos Falquez (PSC) y el prefecto azuayo Paúl Carrasco (Podemos); así como la intermitencia del alcalde capitalino Mauricio Rodas (SUMA), quien ha declinado de asistir a la nueva cita pese a que asegura que “la Unidad sigue”, el proceso cumple un año sin resultados concretos, más allá de las fotos y la fanesca. El martes próximo, según prometió Nebot, una renovada lista de líderes locales (aún no identificados) hará un anuncio “muy importante”. Esta declaración, según fuentes al interior del proceso, excluye temas electorales pero, por primera vez, clarificará las acciones frente a la crisis económica y las libertades individuales. - Los partidos Convocados por un inusualmente abierto Pachakutik, una creciente lista de partidos y organizaciones políticas aceptan sentarse a la mesa. Esta semana, sus delegados se han reunido tres veces y han definido y estructurado comisiones de trabajo. Con la esperanza, aunque sea mínima, de abrir las puertas a un acuerdo electoral, nueve organizaciones (y contando) desde la izquierda hacia la derecha se verán las caras como lo hicieran dos meses atrás en la firma de un convenio de control electoral (fotografía). Los tres intereses ya definidos apuntan a la crisis económica, la revisión del aparato jurídico y los problemas sociales como la inseguridad. - Los movimientos sociales Al margen. Este grupo de voluntades (donde caben, por ejemplo, el Frente Unitario de Trabajadores y el Movimiento Indígena) advierte a Pachakutik sobre la búsqueda de acuerdos electorales. Y los rechazan, aun antes de existir. El partido del arcoíris debe enfrentar la férrea oposición de líderes indígenas como Carlos Pérez Guartambel a sentarse en la mesa con “la derecha”. Un reclamo que acompañan los trabajadores. Juan Vareles, vocero del FUT, reafirma que “solo se piensa en acuerdos del centro hacia la izquierda”, donde identifican a Unidad Popular y Pachakutik. Pero excluyen, por ejemplo, a Avanza porque “nos cuidamos de todo lo que huela a Correa. Ahora usamos tirantes”.