El 24 de Mayo y Roldos (II)
El Ab. Jaime Roldós, de ideología socialdemócrata, triunfó con amplio margen en las elecciones presidenciales de 1979, acabando con nueve años de Gobierno militar en el país. En obras públicas construyó varios puentes de importancia, como el de El Juncal, entre Imbabura y Carchi. En lo social, impulsó el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa de Desayuno Escolar. El aporte más significativo fue su política internacional en materia de Derechos Humanos, en una época en la que la mayoría de países latinoamericanos eran gobernados por dictaduras militares.
Con motivo del sesquicentenario de la Constitución del Ecuador se reunieron en Riobamba en 1980, los Países del Grupo Andino de Naciones para fortalecer los procesos de integración, la democracia y los derechos humanos, suscribiendo la Carta de Conducta de Riobamba, conocida posteriormente como la Doctrina Roldós, en honor a su proponente Jaime Roldós Aguilera, presidente del Ecuador, la cual contiene preceptos polémicos para dicha fecha, como en la actual época, pues la Carta de Conducta sostiene que “...el respeto de los derechos humanos, políticos, económicos y sociales, constituye norma fundamental de la conducta interna de los Estados del Grupo Andino de Naciones y que su defensa es una obligación internacional a la que están sujetos los Estados y que, por tanto, una intervención en defensa de los derechos humanos no lesiona la soberanía de ese Estado, ni implica violar el principio de no intervención, con la precondición a tal acción de defensa supranacional de los derechos, sea una acción que debe ser ejercida de forma conjunta...”.
El año 1981 denominado como “el año del avance” se suscitó una confrontación bélica con Perú, en la Cordillera del Cóndor, en el sector de Paquisha, Mayaycu y Machinaza. El presidente Roldós, con la destacada participación de su ministro de Relaciones Exteriores, Alfonso Barrera Valverde, con mucho tino y diplomacia hizo que el problema territorial sea analizado en la OEA, evidenciándose la real existencia de la conflagración que había sido negada. (Continúa).