Paseo de los Monos, el primer refugio que marcó la protección animal en Pastaza
El Paseo de los Monos celebró 20 años protegiendo especies vulnerables en Pastaza, en medio de desafíos como la pérdida de hábitat natural

El Paseo de los Monos, ubicado en el Puyo (Pastaza), cumple 20 años como uno de los primeros refugios de fauna silvestre en la Amazonía ecuatoriana.
Lo que debes saber
- El Paseo de los Monos cumplió 20 años en agosto de 2025, consolidándose como uno de los primeros centros de rescate de fauna silvestre en Pastaza.
- Alberga diversas especies, principalmente primates, muchos de ellos víctimas de tráfico ilegal o tenencia inadecuada, que llegan en estado crítico.
- Como organización sin fines de lucro, su sostenimiento depende del voluntariado internacional y del apoyo económico de visitantes.
El Paseo de los Monos, ubicado en el Puyo, provincia de Pastaza, cumplió 20 años de trayectoria en agosto de 2025, consolidándose como uno de los primeros centros de rescate de fauna silvestre en la Amazonía ecuatoriana. Fundado por el ciudadano suizo Yvan Bouvier, este espacio surgió ante la ausencia de lugares especializados para recibir animales heridos, traficados o mantenidos ilegalmente como mascotas.
Según explica la administradora del centro, Nancy Ramírez, en los inicios no existía infraestructura para atender este tipo de casos, lo que motivó la creación del refugio. Con el paso del tiempo, lo que empezó como una respuesta puntual se transformó en un centro formal de rescate y rehabilitación.
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De iniciativa personal a centro formal de rescate
La historia del Paseo de los Monos se remonta al año 2002, cuando Bouvier llegó a Ecuador y decidió radicarse en la Amazonía. Fue el contacto directo con la realidad local lo que evidenció la necesidad urgente de un espacio para fauna silvestre.
De acuerdo con su testimonio, los propios habitantes comenzaron a entregar animales que no podían mantener en casa. Esta dinámica reveló una problemática creciente: la tenencia inadecuada de especies silvestres.
“En casa no es fácil vivir con un mono… ahí me di cuenta de la necesidad de un refugio, un lugar estable para los animales silvestres”, relató el fundador sobre los primeros animales que empezaron a llegar al lugar.
En 2005, el proyecto se consolidó como centro de rescate y, un año después, obtuvo su primera patente. Desde entonces, ha evolucionado hasta albergar decenas de animales en condiciones controladas, manteniendo un enfoque en la rehabilitación y el bienestar.
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Más allá de los primates: diversidad de especies rescatadas
Aunque el enfoque principal del centro son los primates —de los cuales albergan cinco especies—, el Paseo de los Monos también acoge una amplia variedad de fauna. Entre ellas se encuentran aves, coatíes (chuchuchos), pecaríes, tortugas e incluso serpientes.
La mayoría de estos animales llega en condiciones críticas. Muchos han sido víctimas del tráfico ilegal o han vivido largos periodos en contacto con humanos, lo que afecta gravemente su salud y comportamiento.
Ramírez detalla que una de las problemáticas más frecuentes es la alimentación inadecuada. En varios casos, los animales son alimentados con productos procesados o bebidas azucaradas, lo que deteriora rápidamente su estado físico. Esto obliga al centro a priorizar procesos de estabilización médica antes de iniciar la rehabilitación.
“Les dan café, les dan coca-cola… productos que tú comes en tu casa, y eso les agrava totalmente su estado de salud”, advierte Ramírez, al explicar las consecuencias del desconocimiento ciudadano.
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Rehabilitación: un proceso largo y complejo
El trabajo del centro no se limita al rescate. Una vez que los animales ingresan, atraviesan un proceso que incluye recuperación médica, adaptación y, en algunos casos, reinserción.
Sin embargo, este último paso se ha vuelto cada vez más difícil. La reducción de hábitats naturales, producto de la expansión urbana, limita las posibilidades de liberar a los animales en condiciones seguras. "Los procesos no se están dando al 100% ahora, porque ya no existen tantos espacios donde liberar a los animales”, señala la administradora, en referencia a la reducción de áreas naturales.
En muchos casos, los ejemplares deben permanecer en el centro o ser trasladados a otros espacios, donde continúan procesos de pre-liberación. Esta realidad evidencia las dificultades actuales para completar ciclos de rehabilitación exitosos.
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Coordinación institucional y lucha contra el tráfico ilegal
El rescate de animales se realiza en coordinación con el Ministerio del Ambiente, entidad encargada de decomisar especies víctimas del tráfico ilegal. Posteriormente, los animales son derivados a centros como el Paseo de los Monos.
“Son ellos quienes traen a los animales a centros como el nuestro”, explica Ramírez, destacando la importancia de esta articulación institucional.
Este trabajo conjunto ha permitido posicionar al refugio como un actor clave en la provincia de Pastaza, no solo en la atención de fauna, sino también en la generación de conciencia sobre el impacto del tráfico y la tenencia ilegal.
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Voluntariado internacional, el pilar del proyecto
Uno de los pilares fundamentales del centro es el voluntariado. Al tratarse de una organización sin fines de lucro, el Paseo de los Monos depende en gran medida del apoyo de personas que, a lo largo de los años, han llegado desde países como Francia, Bélgica, Alemania y Estados Unidos para sumarse a sus actividades.
Estos voluntarios no solo aportan mano de obra, sino también recursos económicos que permiten sostener la operación diaria. Sus contribuciones cubren gastos de alimentación, hospedaje y mantenimiento del centro, además de apoyar en la atención de los animales.
El Paseo de los Monos también se ha convertido en una especie de escuela de formación para futuros zoocuidadores, ofreciendo experiencia práctica en el manejo de fauna silvestre.

Voluntarios internacionales junto al equipo del Paseo de los Monos en Pastaza.
Conservación en riesgo: el impacto de la expansión urbana
A pesar de su trayectoria, el centro enfrenta nuevos desafíos. La expansión urbana en el Puyo ha reducido significativamente el bosque primario que rodeaba el refugio.
Además, proyectos de infraestructura, como la construcción de carreteras cercanas, representan una amenaza directa para el ecosistema y el comportamiento de las especies que habitan en el lugar.
“Esta es la casa de los animales… y no sabemos cómo les va a impactar la llegada de más carros y cambios en el entorno”, advierte la administradora sobre la construcción de una vía en los alrededores.
Frente a este escenario, el Paseo de los Monos mantiene su compromiso con la conservación, buscando preservar los espacios naturales que aún existen dentro de sus instalaciones.