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Diario Expreso Ecuador

El mundo no debe dar la espalda a la vacunación

La vacunación infantil enfrenta un retroceso global por falta de financiamiento, poniendo en riesgo millones de vidas y avances en salud pública.

La inmunización es una de las estrategias más efectivas y económicas para reducir la mortalidad infantil en el mundo.

La inmunización es una de las estrategias más efectivas y económicas para reducir la mortalidad infantil en el mundo.ARCHIVO/ EXPRESO

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Ante tantos problemas complejos en la política global, resulta aún más frustrante que la comunidad internacional a menudo descuide cuestiones urgentes que, de hecho, pueden resolverse. La vacunación, que se ha estancado a nivel mundial tras décadas de notable progreso, es una de ellas. Mientras los líderes se reúnen en Ginebra para la Asamblea Mundial de la Salud, se enfrentan a una disyuntiva crucial: reafirmar su compromiso con la inmunización infantil, la intervención de salud pública más rentable del mundo, o condenar a millones de jóvenes a una vida de mayor vulnerabilidad.

Caída del financiamiento amenaza avances en salud

La inmunización ha evitado más de 150 millones de muertes en el último medio siglo, lo que la convierte en una de las formas más fiables de reducir la mortalidad infantil. Según la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, cada dólar invertido en inmunización en países de ingresos bajos y medios ahorra 20 dólares en costos de atención médica, salarios perdidos y menor productividad, y más de 50 dólares si se consideran todos los beneficios de una vida más larga y saludable.

Si se diseñara una intervención de salud pública desde cero, sería difícil mejorar la vacunación. Sin embargo, el mundo está perdiendo de vista la abrumadora evidencia de que las vacunas salvan vidas. En países de altos ingresos con sistemas de salud que funcionan correctamente, el escepticismo hacia las vacunas ha provocado una disminución en las tasas de vacunación. Más importante aún, la financiación mundial para la salud se ha desplomado, cayendo hasta un 40 % en comparación con 2023. Décadas de progreso en seguridad sanitaria mundial están ahora en riesgo, al igual que las bases para futuros avances.

Las consecuencias de los drásticos recortes a la ayuda exterior actuales se sienten con mayor intensidad en entornos frágiles y afectados por conflictos, donde reside aproximadamente la mitad de los 14 millones de niños que nunca han sido vacunados y donde la administración de vacunas se ha estancado, especialmente tras las interrupciones causadas por la pandemia. Los niños de estas zonas tienen tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que sus pares en entornos estables (y más de diez veces más probabilidades de morir que sus pares en Nueva York o California).

Modelos efectivos para inmunizar en zonas de conflicto

Si el problema es claro, la solución también lo es: invertir en la vacunación de los niños que no han recibido la vacuna, utilizando modelos de distribución diseñados para entornos tan complejos. Esto no tiene por qué ser costoso. El Comité Internacional de Rescate (que dirijo) ha demostrado, con su iniciativa «Llegar a todos los niños en contextos humanitarios» (REACH), que incluso en zonas de conflicto activo, administrar una sola dosis de vacuna a un niño puede costar menos de 2 dólares.

Desde 2022, REACH (financiada por Gavi, la Alianza para las Vacunas) ha distribuido más de 30 millones de dosis de vacunas en Chad, Etiopía, Nigeria, Somalia, Sudán y Sudán del Sur, vacunando a más de un millón de niños que no habían recibido ninguna dosis. Este modelo funciona porque se basa en trabajadores de salud comunitarios y una coalición de socios locales que conocen el terreno y han generado la confianza necesaria para llegar a las comunidades remotas y desatendidas y brindarles atención médica. Esta iniciativa de alto impacto y bajo costo es una prueba más de que apoyar a los trabajadores de salud locales para llegar a niños que de otro modo serían inaccesibles ofrece la mejor relación costo-beneficio en la salud global actual. En un momento en que la financiación de Gavi se encuentra bajo presión, los líderes internacionales deben decidir si están dispuestos a ampliar este modelo y otros similares diseñados para entornos frágiles y afectados por conflictos.

De ser así, deben centrarse en dos prioridades. Primero, la financiación debe basarse en la evidencia. En segundo lugar, los líderes internacionales deberían financiar el modelo, no solo las dosis de la vacuna.

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