Nuevos colectores de alivio buscan reducir presión en el sistema pluvial de Quito
Gran parte de la red de colectores de Quito está envejecida. Por ello, se construyen estructuras de alivio que buscan reducir la presión sobre los antiguos

En El Inca se construye el colector de alivio Granados, que tiene el 70% de avance.
En Quito, gran parte de la red de colectores está envejecida y eso se traduce, cada invierno, en calles inundadas, hundimientos y otros riesgos.
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Frente a ese escenario, la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) apuesta por una solución que no visible porque se realiza bajo tierra: los colectores de alivio.
Los colectores son grandes estructuras subterráneas diseñadas para conducir aguas residuales y pluviales. Su función es prevenir inundaciones, colapsos y emergencias sanitarias, especialmente durante eventos de lluvias intensas.
Una de los contrucciones avanza en el norte de Quito. Desde abril de 2025 se levanta el colector de alivio Granados, una obra de 1,5 kilómetros que corre varios metros bajo tierra y tiene un 70% de avance, con una inversión de $ 3,5 millones.
La estructura, de dos metros de ancho por 2,60 de alto, captará agua de dos puntos. Por un lado, las quebradas del Guanguiltagua, que en época de lluvias suelen desbordarse; por otro, los colectores que bajan por la Eloy Alfaro, antiguos conductos de piedra y menor tamaño que hoy provocan hundimientos.
Bolívar Pozo, jefe de fiscalización de la zona norte de la Epmaps, explicó que ese caudal será redirigido hacia el nuevo sistema, descargando finalmente en el sector de la avenida Granados y la Isla Marchena.

El colector de alivio Granados tiene una extensión de 1,5 kilómetros.
La lógica es que mientras más agua ingrese a este nuevo colector, menos presión soporten los antiguos. “La idea es captar el agua en la parte alta y conducirla de forma controlada”, dice Pozo.
15 kilómetros de nuevos colectores de alivio
En paralelo, ya está en operación el colector de alivio Eloy Alfaro, en el sector de El Inca, una obra de $ 4,4 millones que funciona como un túnel doble de hormigón para canalizar aguas servidas y pluviales.
Y hacia el noroccidente, el colector Habas Corral, que atraviesa la Concepción, Cochapamba y Rumipamba, alcanza un 89% de avance, con una inversión de $ 1,7 millones.
Según Pozo, en la actual administración se han construido 15 kilómetros de nuevos colectores de alivio. Al mismo tiempo, la red antigua sigue en reparación para evitar fisuras y colapsos.
Las intervenciones forman parte del Plan Lluvias, que además incluye la limpieza de sumideros y el mantenimiento de quebradas.