alojamiento
Hoteles de lujo en Quito: el Centro Histórico atrae turistas de alto gasto
La ocupación en estos establecimientos supera el 60 %. Vista privilegiada e iglesias a un paso, también actividades que permiten conocer la identidad

En el barrio San Marcos se encuentra Illa Experience Hotel.
Lo que debes saber:
- Hoteles de lujo en Centro Histórico de Quito superan 60% ocupación en 2026 con turistas de EE. UU.
- Turistas combinan Quito con Galápagos, Amazonía y Otavalo; estancia promedio corta en hoteles boutique.
- Experiencias culturales y personalizadas impulsan demanda en alojamientos del Centro Histórico de Quito.
En el Centro Histórico, el corazón de Quito, conviven alojamientos para mochileros con hoteles de lujo —de cinco y cuatro estrellas— donde una noche puede costar entre más de 200 y alrededor de 500 dólares. Los responsables de estos espacios destacan el interés de turistas, sobre todo de Estados Unidos, por recorrer el casco colonial y convertir la visita en una experiencia memorable.
Renato Vásconez, gerente del Hotel Casa Gangotena, situado en las calles Cuenca y Rocafuerte, frente a la Plaza de San Francisco, explica que sus viajeros hacen escala hacia Galápagos o el Mashpi Lodge, principalmente parejas y adultos. Estamos por encima del 75 % de ocupación en nuestras 31 habitaciones”.
El establecimiento fue incluido en 2022 entre los 500 mejores hoteles del mundo, según un ranking anual de una revista especializada en viajes. Desde 2025 cuenta además con una llave Michelin.

El Hotel Casa Gangotena, ubicado en la Plaza de San Francisco, está entre los 500 mejores hoteles del mundo.
“Situada en una esquina privilegiada del casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la propiedad ofrece una magnífica carta de presentación de la capital ecuatoriana, aún alejándose de lo que suele ser el alojamiento típico de la ciudad”, describe la Guía Michelin sobre el inmueble, construido en 1534.
Lo que prefieren estos turistas
También Paulina Suárez, directora de ventas del Hotel Plaza Grande, señala que mantienen una ocupación cercana al 60 %.
“Nuestros huéspedes provienen principalmente de Estados Unidos y, en general, son adultos mayores”. Ubicado en la Plaza de la Independencia, ofrece a sus visitantes una vista privilegiada del Palacio Presidencial y por tanto del cambio de guardia, así como acceso inmediato a las iglesias. Su origen se remonta al Majestic, el primer hotel de lujo de la ciudad, inaugurado en 1930.
Llegan a la capital, para luego viajar a Galápagos, etc.
Norman Bock, presidente ejecutivo de Hoteles Quito Metropolitano, coincide en que este punto de la ciudad, en temas de alojamiento, mantiene un dinamismo sostenido. “Tenemos niveles de ocupación de entre el 65 % y el 70 %, con buenas tarifas”, afirma.
Según precisa, buena parte de los visitantes llega en grupos, va a Otavalo y sus alrededores, y sigue hacia Galápagos o la Amazonía.
Quito
Festival de Mapping convertirá al Centro Histórico de Quito en un espectáculo de luces
IVONNE MANTILLA
Las experiencias llaman la atención
Ese tránsito de visitantes que combinan Quito con otros destinos del país también se refleja en propuestas más personalizadas.
En el barrio de San Marcos está Illa Experience Hotel, un hotel boutique instalado en una casona del siglo XVI, donde aún se conservan columnas originales. Ana Paula Landázuri, chief happiness officer, anota que se esfuerzan por brindar una experiencia personalizada. “Buscamos que cada día los huéspedes tengan una actividad, que tengan una experiencia, que regularmente se hace al final de la tarde”.
La mayoría de visitantes procede de países angloparlantes —Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda— y el nombre del hotel no es casual: Illa, en kichwa, significa “luz divina”, en alusión a las creencias de la familia propietaria.
El establecimiento cuenta con 18 habitaciones y mantiene una alta ocupación, especialmente entre jueves y domingo. Recibe sobre todo familias y viajeros mayores de 50 años, que suelen permanecer una noche en Quito antes de continuar hacia Galápagos o la Amazonía. La mayoría llega a través de agencias y sigue itinerarios coordinados con guías, según Landázuri.
Entre las actividades que ofrece el hotel figuran catas de café, en las que ofrecen por ejemplo, honey, blend green, sidra y blend medio, por la que invitan a dejarse llevar por los sentidos. También hay encuentros con artesanos. Uno de ellos es el taller de tejido de sombreros de paja toquilla.
Olga Guzhañay, artesana cuencana, aprendió el oficio a los 8 años y es la cuarta generación de su familia dedicada a esta tradición. “A los turistas les enseño y se animan a tejer. Se emocionan. Les muestro esta horma (molde sólido) en la que trabajo, que tiene más de cien años. Antes se usaban velas para alumbrar, y tejíamos desde las cuatro de la tarde hasta que llegaba el sueño”, relata.

Olga Guzhañay, artesana cuencana, teje sombreros de paja toquilla en el Illa Experience Hotel.
A diferencia de otras propuestas, Illa Experience Hotel no forma parte de una cadena internacional y busca recrear el ambiente de una casa. La experiencia comienza con una bebida de bienvenida, como el Achachay —una reinterpretación del tradicional canelazo— preparada con aguardiente, Orangine y Norteño.
La opinión de un guía de turismo
Juan David Mantilla, guía nacional de turismo con más de 22 años de experiencia, calcula que el 20 % de los visitantes que recibe se alojan en hoteles de lujo de esta zona. En los últimos días ha acompañado a un grupo de cubanoestadounidenses que, según le contaron, han visitado más de 68 países. Aún así, el Centro les ha resultado especialmente impactante.
“Les planteo una especie de backstage de cómo se construyó Quito”, dice. Su estrategia consiste en invitar a los visitantes a imaginar el proceso: “Les pido que piensen cómo se pudieron rellenar las 12 o 13 quebradas que rodeaban lo que hoy es el Centro y voy contándoles la historia”. A los visitantes les parece que la capital es encantadora.
El turista busca conocer el backstage de cómo se levantó el Centro. Miran las iglesias y dicen guau...
Luz Elena Coloma, exconcejala y exdirectora de Quito Turismo, Luz Elena Coloma sostiene que, como en otras capitales del mundo, la convivencia entre alojamientos económicos y hoteles de lujo enriquece la oferta turística. Estos últimos, señala, generan un mayor nivel de consumo.
Destaca, además, las experiencias de establecimientos que articulan su propuesta con la comunidad local, a través de vínculos con negocios tradicionales como dulcerías, hierbateras del mercado de San Francisco o talleres de objetos sacros.
El turista con mayor poder adquisitivo valora alojarse en un lugar especial del Centro Histórico.
El dato
En la capital al momento hay 25 alojamientos de cinco estrellas (13 hoteles, siete haciendas turísticas, tres hosterías y dos lodges.