
Excesivo cobro de la tasa de basura en Quito, sin una salida clara
Los reclamos por los altos valores no cesan. Solo en marzo hubo 13.000 alertas en Epmaps Vecinos pagan hasta $ 300
En solo dos meses, Pedro Simba, morador del barrio Chachil, en la vía a Píntag, ha destinado más de $300 para cubrir el pago del agua y la tasa de recolección de basura (TRB).
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Cobros excesivos preocupa a los quiteños
Este mes debe cancelar $154 en total: $7 por consumo de agua y $147 por la TRB. El mes anterior pagó $120. Su situación es complicada, no tiene empleo y asegura que no dispone de recursos para cubrir los valores. “Pensé que era por una fuga y que este mes bajaría, pero llegó más alto”, añade con preocupación.
La realidad de Simba es similar a la de otros vecinos del sector. El mes pasado Gloria Morales canceló $161 y en abril el valor subió a $170. Recuerda que antes el cobro oscilaba entre $20 y $25. Según explica, el mayor peso en la factura corresponde a la tasa de basura. “No tenemos cómo pagar”, insiste.
Otro caso es el de María Gualinan, adulta mayor que asegura que en marzo canceló $45 por la tasa, mientras que abril el valor se incremento a $68. El mes pasado incluso tuvo que pedir dinero prestado para que no le corten el agua, pero ahora no sabe qué va a hacer, pues no tiene una fuente de ingreso.
Ayer, frente a la preocupación, un grupo de vecinos acudió a la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) para exigir explicaciones. Según Simba, les dijeron que los valores serán rectificados, pero no confían en que sea así. “Primero tenemos que pagar y luego verán si corrigen”, cuestiona.
Los funcionarios de la Epmaps les aseguraron que una brigada se trasladará mañana al barrio, para brindarles una atención más directa y solventar los reclamos.
En otra zona de la ciudad, en Calacalí, Rosario Ayala menciona que desde que la tasa de basura se incluyó en la planilla de agua, los valores se han disparado. “Antes pagaba entre $25 y $30, ahora se duplica o triplica. Pagamos más por la basura que por el agua”, afirma. Pero no solo eso, también denuncia deficiencias en el servicio. En su sector, el agua la tienen por horas, de 05:00 a 13:00, y regresa al siguiente día.
Pedro Simba
Ayala sostiene que la situación afecta especialmente a las personas de la tercera edad, quienes deben afrontar valores elevados pese a que sus ingresos son limitados.
Las quejas ciudadanas han alcanzado cifras significativas. Según el concejal Wilson Merino, solo en marzo se registraron más de 13.000 reclamos por el costo excesivo de la tasa de recolección de basura. Mientras que desde febrero, cuando se incorporó este rubro en la planilla de agua, se acumulan más de 400.000 solicitudes.
Merino critica la ordenanza de diciembre sobre el cobro de tasas
Merino indica que el origen del problema radica en la ordenanza aprobada en diciembre, que estableció el cobro de la tasa a través de la factura del agua. A su criterio, el mecanismo de cálculo es inadecuado. “El método de cuantificación está mal hecho. Se necesitan informes técnicos que evalúen el impacto económico en las familias”, señala, al tiempo que pide una reforma al mecanismo de cobro.
Aunque el alcalde Pabel Muñoz ha defendido la medida, Merino considera que algunas decisiones evidencian fallas en la normativa. “Exonerar a las comunas o establecer compensaciones es reconocer que hubo errores”.

Mientras los reclamos persisten, la comisión conformada para analizar junto con la Eléctrica Quito (EEQ) y el Ministerio de Ambiente un posible retorno del valor a la planilla de luz, presentará hoy los avances ante el pleno del Concejo.
Merino, quien forma parte de la comisión, se abstuvo de firmar el primer informe. Señala que en tres ocasiones no se ha permitido transparentar ante los ediles los acuerdos alcanzados. Según la resolución vigente, estos reportes debían presentarse de manera mensual. Sin embargo, el plazo venció a finales de marzo y la entrega se realiza con más de una semana de retraso.
La concejal María Fernanda Racines, quien también integra la comisión, indicó que aunque existe la probabilidad de migrar nuevamente a la factura de energía, la EEQ solicitó que el Municipio utilice su propio catastro, es decir, los medidores de agua, cuyo número es mucho menor comparado con los de la luz. Además, implicaría un costo adicional por el servicio de recaudación.
Por su parte, el concejal Diego Garrido señaló que se presentará una contrapropuesta, aunque advirtió que la reciente renuncia de la gerente de la Empresa Eléctrica podría retrasar las mesas de trabajo.