
Bacheo, la única opción para ‘sanar’ la Ruta Viva en Quito
Sin asfalto disponible aún y con una concesión bajo análisis, la medida parche es la solución planteada
La Ruta Viva volvió a ser escenario de un siniestro fatal el pasado 17 de marzo de 2026. El hecho, que dejó como saldo la muerte de una mujer, reactivó la preocupación sobre las condiciones de seguridad en esta arteria vial.
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Según los primeros indicios, una camioneta habría intentado esquivar un bache entre los kilómetros 5 y 8, maniobra que derivó en la invasión del carril contrario y en un choque frontal.
El caso ocurre en un contexto donde los indicadores de siniestralidad muestran un incremento. Según cifras de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), entre enero y el 17 de marzo de 2025 se registraron 13 siniestros, con 9 personas lesionadas y 3 fallecidas en la Ruta Viva.
En el mismo periodo de 2026, los siniestros ascendieron a 22, los lesionados a 15, mientras que el número de fallecidos se mantuvo en 3. Los datos reflejan un aumento en la frecuencia de incidentes y en la cantidad de personas heridas, mientras que la cifra de víctimas mortales permanece igual.
Una vía llena de baches
En paralelo, un recorrido realizado por EXPRESO evidenció el estado de la vía, especialmente entre los kilómetros 5 y 7. En ese tramo se observan huecos, grietas y rebacheos. Solo en un segmento del kilómetro 5 se contabilizaron 17 baches de distintos tamaños. Durante la inspección, cuadrillas de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) realizaban trabajos de mantenimiento.
Habitantes del sector describen una situación recurrente. Ana Potosí, quien reside en el kilómetro 5, señala que ha presenciado varios siniestros y menciona como factores el exceso de velocidad y las irregularidades del asfalto, particularmente en una zona de pendiente pronunciada. Otro morador, Diego Morocho, considera que la vía requiere una intervención integral más allá de reparaciones puntuales.

Desde la Epmmop se informó que en lo que va del año se han ejecutado más de 30 jornadas de mantenimiento preventivo y correctivo en la Ruta Viva, en el tramo comprendido entre las avenidas Simón Bolívar y Oswaldo Guayasamín. La entidad indicó que las lluvias propias de la temporada invernal inciden en la aparición constante de baches, lo que demanda intervenciones continuas.
El alcalde Pabel Muñoz se refirió a las dificultades en el mantenimiento, entre ellas la disponibilidad de asfalto y el impacto de las lluvias, que (según datos del Inamhi) han sido particularmente intensas en los últimos meses. También señaló que, de acuerdo con registros municipales, existen conductores que superan ampliamente los límites de velocidad, con casos que alcanzan hasta 158 km/h.
Avancez en el proceso de concesión
Sobre las alternativas a futuro, el alcalde indicó que el Municipio analiza la concesión de la Ruta Viva mediante una alianza público-privada. Explicó que ya se han recibido observaciones dentro de los estudios técnicos, que advierten de posibles incrementos en los costos del proyecto, lo que obliga a una evaluación más detallada del modelo.
En ese contexto, señaló que la intención es que, a mediano plazo, la vía opere bajo un esquema concesionado que garantice estándares de alta calidad.
Mientras se concreta esa alternativa, Muñoz afirmó que el mantenimiento continuará de forma permanente. Precisó que tanto la Ruta Viva como la avenida Simón Bolívar requieren intervenciones constantes debido a las condiciones de uso, especialmente por las velocidades a las que circulan los vehículos.
¿Qué dicen los especialistas?
Especialistas en movilidad coinciden en que los siniestros responden a múltiples factores. Francis Aguayza, del Observatorio Ciudadano de Movilidad Segura, explicó que las condiciones climáticas, como las lluvias, pueden generar obstáculos y afectar la adherencia de los vehículos, lo que incide en la seguridad vial.
Añadió que el control de la velocidad y la implementación de infraestructura para reducirla son elementos a considerar dentro de una estrategia integral.
Aguayza también dijo que, ante eventos climáticos, es necesario contar con protocolos de respuesta inmediata, como el cierre temporal de la vía y la remoción de obstáculos en el menor tiempo posible. Indicó que la gestión del riesgo debe contemplar no solo el mantenimiento, sino también la prevención y la capacidad de reacción frente a condiciones adversas.
Por su parte, el consultor en movilidad Roberto Custode señaló que la Ruta Viva presenta características que requieren atención, como pendientes pronunciadas, curvas con visibilidad limitada, condiciones variables de la carpeta asfáltica y la necesidad de sistemas de contención lateral y señalización.
Y alertó que estos elementos, combinados con otros factores como la velocidad y el clima, influyen en el comportamiento del tránsito.
Según Custode, una intervención integral debería incluir auditorías de seguridad vial y la implementación de señalización moderna e interactiva, capaz de alertar a los conductores sobre condiciones como lluvia, niebla u obstáculos en la arteria.
También mencionó la necesidad de incorporar elementos físicos de guía visual en tramos con baja visibilidad, con el fin de mejorar la orientación de los conductores, especialmente en horarios nocturnos o condiciones climáticas complejas.
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