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Diario Expreso Ecuador

cOMPAÑÍAS EN LA MIRA

Los testimonios que destapan los riesgos detrás de la concentración de liquidaciones de empresas

Diario EXPRESO entrevistó a más de una decenas de personas, entre estas a interventores y liquidadores en funciones que no son parte del grupo de beneficiados

Imagen usada para ilustrar la tercera entrega de la investigación La Argolla del Control.

Imagen usada para ilustrar la tercera entrega de la investigación La Argolla del Control.Diario EXPRESO

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Los puntos claves de esta historia

  • EXPRESO documentó más de 500 procesos de liquidación en manos de solo 21 profesionales, quienes administran entre 10 y 80 empresas simultáneamente, una carga que otros interventores consideran difícil de gestionar adecuadamente.
  • Los testimonios identifican rotación de liquidadores mediante resoluciones 'exprés' y ventas de activos por debajo de valores que las fuentes consideran justos, lo que podría perjudicar a trabajadores, jubilados y al Estado, que tienen prioridad en el cobro.
  • Los entrevistados describen prácticas que califican como irregulares, entre ellas la “contabilidad creativa” para trasladar dinero entre empresas relacionadas, así como dudas sobre el destino de devoluciones tributarias y de recursos provenientes del cobro de cuentas, y sospechas en la venta de bienes.

Los procesos de liquidación por los que atraviesan decenas de empresas, considerados como la antesala a la extinción de la parte tangible de los negocios, pueden también convertirse en oportunidades para unos pocos.

En esta tercera entrega de la investigación ‘La argolla del control’, voces de interventores y liquidadores que colaboran con la Superintendencia de Compañías explican el riesgo que representa la prolongación de los procesos de disolución de las empresas, sobre todo de aquellas que tienen activos por vender y cuentas por cobrar.

EXPRESO documentó la concentración de más de 500 liquidaciones en manos de 21 personas. Son ingenieros, abogados, economistas y contadores externos a la ‘Super’ que tienen la función de pagar las deudas de la empresa quebrada con la comercialización de edificios, maquinaria, vehículos y el cobro de valores, a cambio de unos honorarios por cada compañía.

Cada uno de esos profesionales administra entre 10 y 80 liquidaciones de forma simultánea, algo humanamente imposible debido a la complejidad de los problemas que tienen que resolver, según interventores y liquidadores que decidieron hablar con este Diario bajo la condición de anonimato, ante lo que llaman “favoritismo”.

La asignación a un grupo específico, denuncian profesionales

Ellos aseguran que en la administración de Luis Alberto Cabezas-Klaere, superintendente de Compañías desde octubre del 2024, se asignan encargos a un grupo específico (como lo constató EXPRESO al acceder a una base de datos de la entidad, con corte al 9 de junio) y que no se toma en cuenta a personas con años de experiencia en ese oficio.

Entre el 15 de octubre de 2024 y el 14 de agosto de este año, se entregaron más de 300 liquidaciones, según los registros.

Las fuentes, que comparten documentos para respaldar lo que afirman, han detectado ciertas conductas, modos de operar y coincidencias en los procesos de intervención y liquidación que han revisado.

Las anomalías notorias en los registros societarios

Víctor, quien tiene más de diez años de experiencia en ese tipo de procesos, señala ciertas particularidades que levantan las alertas cuando chequea los procedimientos que han ejecutado otras personas o la ‘Super’. Cita la rotación de liquidadores con resoluciones ‘exprés’, en muchos casos sin justificación y en varias administraciones de la institución.

También menciona ventas (de terrenos, vehículos y otros activos) poco beneficiosas para trabajadores, jubilados e incluso el Estado, quienes están en la parte inicial del orden de prelación de pagos. Es decir que esas transacciones no cubren las necesidades para saldar haberes.

“Una empresa de procesamiento de productos agrícolas tenía una finca que valía más de $2 millones, tenía hasta una laguna, y la vendieron en unos $700 mil, en la tercera llamada de remate (Según los documentos revisados por EXPRESO, $700 mil fue el valor del peritaje y la venta rondó los $600 mil). Y ni siquiera alcanzó a pagar (una parte importante). ¿Por qué? Porque la deuda que tiene con la empresa hermana era de casi 10 millones”, recuerda la fuente.

El profesional del Derecho Societario explica que se presentó un documento ante la banca pública para reclamar que el peritaje de la finca estaba mal hecho, argumentando que la propiedad no costaba una cantidad tan baja. Al final, le negaron el trámite.

He encontrado muchas transacciones que han hecho antes de que empiece la liquidación, en la fase de intervención"Interventor y liquidador en funciones.

“He encontrado muchas transacciones que han hecho antes de que empiece la liquidación, en la fase de intervención. Porque se supone que si va a una disolución es porque existen problemas dentro de la compañía. ¿Qué más problema haber desfalcado a un montón de gente dentro del mercado de valores, por ejemplo? Tenía que ser de inmediato, pero no, dan tiempo”.

En esos casos, ese tiempo, señala, podría considerarse clave para que el interventor o el liquidador venda los activos a conveniencia, o diluir el dinero que ingresa por cobros pendientes. Ese dinero, agrega, termina en bolsillos de terceros o ciertos accionistas con los que ya había un ‘acuerdo’. “Ahí está la corrupción. Esa es la manera (en) que (lo) hacen. Cogen algo que cuesta un montón de dinero y lo venden a menos de la mitad”.

Luis es otro liquidador que acepta el pedido de EXPRESO para explicar el modo de operar de ciertos profesionales que llegan a administrar empresas tras ser nombrados por la ‘Super’. “Usan la denominada ‘contabilidad creativa’. ¿En qué consiste? Aplican la normativa contable en forma ‘creativa’, mas no técnica. Usualmente se usa para sacar dinero de una empresa hacia otra como ‘inversión’”.

El auditor pone de ejemplo lo que pasó en una extractora de aceite que tenía en su estado financiero más de $200 mil como inversiones con empresas relacionadas. “Actualmente estas empresas están en liquidación, es decir, ese dinero ‘se perdió’. Y como lo ‘disfrazan’ de inversión, la cualidad de inversión ‘se gana o se pierde’. En este caso se perdió. La excusa que dan es (que fue) por la crisis, por la plaga, entre otros. Pero como auditor, viendo las irregularidades, soy escéptico”, sostiene.

En una de las explicaciones de las fuentes también se menciona el caso de una empresa que tras solicitar al Servicio de Rentas Internas (SRI) la devolución del Impuesto a la Renta, cuyos valores anuales ascendieron a unos $400 mil, se desconoce el destino de ese dinero.

Ellos nunca entregaron una contabilidad dentro de la compañía, y no la entregaron porque no les conviene"Interventor y liquidador en funciones.

“Ellos indican que ese dinero es para capital de trabajo. Ellos nunca entregaron una contabilidad dentro de la compañía, y no la entregaron porque no les conviene. Me di el gusto de revisar factura por factura, mes a mes, todo el año 2020, 22, 23 y 24. Ni una sola compra de activos. Nada. ¿Qué hicieron con el dinero? Y verá que estaba intervenida. ¿Qué quiere decir intervenida? Que no pueden mover el dinero si no hay la certeza de la compra”.

Los auditores, liquidadores y abogados entrevistados coinciden con una fuente de la Superintendencia de Compañías sobre la falta de capacidad de control de la entidad donde labora, uno de los problemas que tiene la ‘Super’, sin contar otras anomalías.

“La Superintendencia se ha convertido en un botín político. Y es un asunto sumamente delicado, pues ellos deciden a quién disuelven, a quién liquidan, a quién intervienen. Del mismo modo, a quién le levantan la disolución, le levantan la liquidación o le levantan la intervención”, expone el servidor público. Hasta el cierre de esta edición, el superintendente seguía sin atender un pedido de entrevista.

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