Encuestas electorales: cada vez más en manos de los políticos
En cada proceso electoral ganan protagonismo como herramienta de medición y estrategia política. Entre firmas y datos crecen las dudas sobre la transparencia

Solo cuatro firmas estaban registradas ante el CNE al 20 de agosto para encuestas.
Lo que debes saber
- Solo cuatro firmas estaban registradas ante el CNE al 20 de agosto para encuestas.
- Candidatos y consultores buscan sondeos reservados para anticipar el voto electoral.
- Encuestas alimentan disputas entre campañas y guerras digitales durante elecciones.
“¿Tienes números?” Esa pregunta la escuchan analistas y periodistas, al igual que los ciudadanos más o menos pendientes de la política, con cada vez más frecuencia mediante se van acercando las fechas del sufragio en cada período electoral.
La gente busca a quienes manejan números, y no solo los resultados de las encuestas difundidas por las campañas y circuladas por la prensa, sino también los datos que los equipos de los candidatos guardan celosamente como información confidencial para su propio análisis.
Empresarios, dirigentes gremiales y consultores se mueven por chats buscando la información más cercana a la realidad, la de verdad, estableciendo implícitamente que lo que llega a los ojos del público es normalmente mera propaganda, instrumentos de engaño para desmoralizar al rival o disputar el voto estratégico de quien busca elegir al que sí puede llegar, sobre todo para evitar que gane el cuco, el mal mayor, la opción que no puede aceptar.
Las razones detrás de la desconfianza en las encuestas
Y en verdad, hay muchas razones para desconfiar, muy aparte de las equivocaciones de los pronósticos, las cuales pueden ser muchas veces errores honestos derivados de la volatilidad del votante y la dificultad a la hora de encontrar una metodología adecuada.
No se trata simplemente de decir que no le atinaron. Se trata de reconocer que muchos encuestadores actúan como adláteres de las organizaciones políticas, operando al margen de la normativa vigente, mientras que varios políticos fingen ser encuestadores y gozan de esparcir números fabricados por ellos mismos.
Solo cuatro encuestadores registrados ante el CNE
Observemos primero la lista de encuestadores aprobados por el Consejo Nacional Electoral. Con fecha del 20 de agosto, solo cuatro personas naturales o jurídicas se han registrado para participar en este proceso.
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Uno de ellos, René Marcel Ramírez Rhor, hace opinión política desde sus redes, pero al menos aclara que él no hace encuestas en sí, sino “pronósticos electorales” construidos en base a la “actividad digital en las redes sociales y los motores de búsqueda de internet” (sic). Las otras tres son Minca Consultoría, Clima Social y Conestacomu (Numma).
Por tanto, la mayoría de las mediciones que hemos visto hasta ahora no corresponden a firmas que cuenten con la debida autorización ni que se sujeten al reglamento vigente, el cual las obliga a presentar sus productos y declarar el material y los métodos usados para realizarlos.
Un reglamento que rara vez se aplica
Lo peor es que ese mismo reglamento reza en su artículo 10 lo siguiente: “Las personas naturales o jurídicas que realicen actividades relacionadas con encuestas y pronósticos electorales, y que no se hayan inscrito y registrado previamente en el Consejo Nacional Electoral para ejercer dicha actividad, serán denunciadas ante el Tribunal Contencioso Electoral; para lo cual, la Dirección Nacional de Estadística remitirá a la Dirección Nacional de Asesoría Jurídica, un informe técnico sobre la presunta infracción adjuntando la documentación habilitante”.
Es decir, es parte del trabajo del muy cuestionado CNE el denunciar la actividad que vemos desarrollarse impunemente en las redes.
Ese mismo CNE que en días recientes ha caído bajo la mira de la opinión pública debido a los escándalos relacionados con el proceder de un exfuncionario de la Delegación de Manabí, captado conversando amistosamente con un candidato oficialista, como también por las declaraciones furtivas de la vocal Esthela Acero (“¿a quién le damos Guayas?”).

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El papel de las encuestadoras en la disputa política
Pero incluso cuando las encuestadoras actúan bajo el amparo de la legalidad, su proceder es sospechoso.
Hay encuestadoras de la corte y hay encuestadores mimados por los comunicadores de tal o cual tendencia, así no le atinen nunca a una sola elección.
Hay también encuestadoras de trayectoria cuyos trabajos aparecen convenientemente en la fecha precisa para hacer contrapeso a los números que usan los rivales, quizá sin su anuencia.
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Encuestas enfrentadas y guerra digital
Pasó el 19 de mayo, cuando CIEES publicó una medición que mostraba bien abajo al presidente Noboa, poco después de las ocho de la mañana. Menos de dos horas después, Comunicaliza mostraba a Noboa decenas de puntos más arriba (o menos abajo).
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Poco antes, el 20 de abril, el CIEES mostraba datos parecidos, y un par de días después Comunicaliza le salía al alcance. Nada tuvieron que haber hecho mal para que de eso se agarren gobiernistas y opositores y se fueran a la guerra digital, como lo hicieron, con esos números en la mano.
De esa manera, información bien recogida, hasta el trabajo mejor hecho, pierde su función y se convierte en una herramienta de los politiqueros y no de los votantes.