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Diario Expreso Ecuador

Se acabó el Mundial

Con el fin del Mundial de fútbol, Ecuador vuelve a la realidad de un CPCCS que sigue sin designar autoridades titulares en el CNE y en la Fiscalía General

La fiesta terminó y los problemas siguen ahí, intactos. El CPCCS tiene que arremangarse y cumplir con sus obligaciones, sin excusas.

La fiesta terminó y los problemas siguen ahí, intactos. El CPCCS tiene que arremangarse y cumplir con sus obligaciones, sin excusas.Archivo Expreso

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El tiempo vuela; todo lo que parece lejano termina en menos de lo que toma un abrir y cerrar de ojos. Eso ocurrió con este Mundial de fútbol. España ganó y levantó la copa merecidamente; ganó el fútbol, ganó el mejor. En fin, así es el deporte más hermoso del mundo.

Durante este Mundial, buena parte del planeta se sumió en una pausa provocada por las pasiones que este noble deporte despierta. Muchos se endeudaron, hasta de forma irresponsable, por seguir a sus selecciones y enfiestarse cuanto pudieron; otros sacrificaron sus vacaciones para gozarlo sin interrupción. Pero ya no está más esa adrenalina que impulsa a las personas a tomar decisiones arriesgadas y aventureras; ahora, para quienes lo vivieron con excesos, viene la resaca, en la que habrá recuento de daños y nuevos problemas por resolver.

Ecuador sin autoridades titulares

Mientras esto pasaba en todo el mundo, los ecuatorianos seguíamos sin que los inefables e ineptos del Consejo de Participación Ciudadana y de la Comisión Ciudadana de Selección asumieran su responsabilidad e iniciaran los procesos para lograr la nominación de autoridades medulares para nuestro país, como son el Consejo Nacional Electoral y la Fiscalía, que hasta el día de hoy continúan con prórrogas forzadas y eternas, sin que se haga absolutamente nada para lograr el recambio que legalmente debió ocurrir años atrás.

Es imperdonable el daño que le han hecho al país al dejar sin titulares definitivos estas instituciones neurálgicas de la estructura de control del Ecuador.

Ahora que terminó la fiesta mundialista, esperemos que regresen a trabajar para cumplir con lo que el país les ha demandado durante mucho tiempo.

Se acabaron los televisores prendidos a toda hora y en todo lugar para seguir los partidos; se guardaron las camisetas y volvemos a la realidad.

La fiesta terminó y los problemas siguen ahí, intactos. Ahora sí tienen que arremangarse y cumplir con sus obligaciones, sin excusas ni trucos criollos. Los alcances de estos incumplimientos deben acarrear consecuencias de responsabilidad política y legal que, en algún momento, tendrán que asumir.

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