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Diario Expreso Ecuador

Samborondón al límite

El crecimiento urbano de Samborondón exige una visión a 25 años que priorice movilidad, conectividad, gestión de riesgos y calidad de vida

vía a Samborondón, km. 14.5.

vía a Samborondón, km. 14.5.CORTESÍA

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Samborondón enfrenta una decisión: ¿seguirá expandiendo urbanizaciones sin soluciones o construirá, finalmente, una ciudad armónica, fluida, de diseño inteligente?

El mayor error ha sido permitir que el crecimiento avance sin planificación, más rápido que la integración urbana. La Puntilla alcanzó una madurez cercana al 80 % o 90 % concentrando comercio, educación y servicios, pero también evidencia saturación vial. La vía a Samborondón está en consolidación; Nuevo Samborondón y Tarifa anuncian la expansión. Son tres velocidades urbanas.

Los terremotos recientes en Perú y Colombia deberían dejar una lección: la planificación urbana también debe salvar vidas. No basta con construir vías; hay que prever rutas expeditas de evacuación y accesos alternativos. El mayor riesgo es depender de un eje vial mientras aumentan población, viviendas y servicios.

Hay un problema que puede terminar ignorándose: la ciudad puede crecer sin estar conectada. Más tráfico, mayores desplazamientos, servicios concentrados y expansión fragmentada no son problemas del futuro, son señales del presente.

¿Qué debería hacer el próximo alcalde? Asumir una visión territorial de 25 años. Crear nuevas centralidades, descentralizar comercio y servicios, fortalecer la educación y ordenar el suelo conforme al PUGS. La gestión de riesgos y evacuación debe ser esencial.

La visión que necesita el próximo alcalde

Lo que no se discute realmente es el costo de no actuar: una ciudad más cara, menos eficiente, más vulnerable y con menor calidad de vida. Cada urbanización sin conectividad puede convertirse en una deuda para las próximas generaciones.

El próximo alcalde no debería ser evaluado por cuánto construye sino por cuánto logra integrar y resolver. Los ciudadanos deben exigir planificación, movilidad y prevención.

El futuro de Samborondón se construye primero en la visión, luego en las decisiones y finalmente en el territorio. La pregunta no es ¿cuánto más podemos crecer?, sino, ¿qué ciudad queremos dejar a las próximas generaciones? Porque crecer es expandirse, gobernar es anticiparse. Construir una ciudad es convertir el desarrollo en bienestar colectivo.

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