Ecuador, país ideático
Entre filas en gasolineras y el regreso de Lenín, Ecuador revive su debate favorito: Noboa o Correa, sin discutir problemas fundamentales: economía y justicia

El Ecuador está preso en el enfrentamiento entre correísmo y anticorreísmo, y el debate sobre las cuestiones fundamentales se vuelve prácticamente imposible.
En una semana con noticias de sobra entre las largas filas de vehículos que se formaron en las gasolineras y el retorno de Moreno para enfrentar al sistema judicial (no digamos aún a la justicia), algunas personas prefirieron mirar hacia atrás y revivir un debate: que si Daniel Noboa es peor que Rafael Correa. No hay cómo culparlos, son las dos figuras más importantes de la política actual. Es inevitable hablar de ellos, y la comparación simplemente es necesaria cuando son las únicas opciones. Pero por discusiones como esa, tan gastadas, en este país uno siente que nos convertimos en el viejo neurótico del pasillo ‘Invernal’, que vuelve a su tema.
Política
Los que menos votaron, no presentaron leyes y no hablaron: el año de la Asamblea en cifras
Daniel Alejandro Romero Páez
Es innegable que la administración correísta y sus reformas en todos los niveles –su constitución, su toma de la justicia, su agenda económica, su modelo educativo y su código penal con más siglas– cambiaron de base muchas cosas en el país, pero hay quienes hablan como si Rafael Vicente hubiera inventando la corrupción o inaugurado las primeras obras públicas de la historia. Por ellos, sus más fieles adeptos y sus enemigos acérrimos, que ponen el eje de nuestra historia en el año 2007, el Ecuador vive presa de una obsesión y el debate sobre las cuestiones fundamentales se vuelve prácticamente imposible.
Un país estancado entre Rafael Correa y Daniel Noboa
No podemos pensar en el Ecuador después del petróleo porque el correísta no quiere plantearse una fórmula que no sea repetir lo mismo que hicieron hace quince años –hacer lo contrario sería ofender al líder–, mientras que el anticorreísta pasa cómodamente escondido detrás de los precios históricos del petróleo para explicar por qué no le puede encontrar un arreglo a la economía.
Justicia
Caso Goleada: qué dijo Aquiles Álvarez en medio del receso judicial
Byron Castillo Peñaherrera
No se puede señalar la corrupción de uno, porque saltan sus partidarios a decirte que el otro es más corrupto. Ni se puede denunciar sus tendencias antidemocráticas, porque eso sería, según ellos, invitar el regreso de Rafael V. o la eternización de Daniel R.
Esa constante comparación es irónicamente la única cuestión en la que correístas y noboístas coinciden. Solo podemos hablar de ellos. No puede haber espacio para algún otro. Solo quedan Rafael y Daniel. Y nuestra locura.